Un tipo muy particular
Cómics
Tal vez os lo crucéis por la calle y quiera ser vuestro amigo. O, mejor no…
La vida, en ocasiones, se convierte en una gran y pesada roca para el protagonista de este puñado de historias.
Y es que Tedward, en el fondo, es un chico de lo más sencillo. Se conforma con su trabajo cultivando ruibarbos en el jardín comunitario, pese a las malas miradas de su vecina, que tampoco es que se lleve demasiado bien con su sufrida madre.
Lo reconocerás porque tiene una singular manera de vestir, y sobre todo nos fijaremos en él por ese peinado que desafía a la gravedad.
Ficha
Tedward
Autor: Josh Pettinger
Tapa blanda
Color
174 págs.
27 euros
Ediciones La Cúpula
Su hobby preferido es construir maquetas de su serie de televisión favorita, Los Thunderbirds. Gracias a esta habilidad ha ganado el campeonato del centro social Buttonwillow, ganando el trofeo y la envidia de algún que otro competidor.
Pero como os decía, la tranquila existencia de este muchachote se verá alterada por varias razones, y es que siempre puede aparecer alguien que pretende aprovecharse de su timidez e inocencia, como cuando es abordado en plena calle y, en un abrir y cerrar de ojos se encuentra contratado por una 'extraña' empresa dedicada a la limpieza coital.
Esa experiencia laboral le dejará un poso de pesadillas, y sobre todo, una deuda que en algún momento, y de la manera más inesperada, deberá pagar…
Menos mal que, sin embargo, en otros trabajos sí que se encuentra cómodo, como por ejemplo alquilando pequeños televisores que funcionan con monedas. Lo malo es que Tedward es tan cuadriculado en ocasiones que no deja pasar ni una.
Finalmente, hablemos de relaciones humanas, ese terreno en el que Tedward no se mueve demasiado bien, y comprobaremos en varias de las historias contenidas en este volumen, que lo suyo, pese a que se esfuerza, no es el romance.
Y no hablemos tampoco de amistades, ya que lo que nace como un común interés por un modelo de motocicleta puede derivar en una pesadillesca experiencia dentro de algo parecido a una sauna…
Josh Pettinger (Goiter), el padre artístico de Tedward, nos agarra con fuerza de la mano, y junto a él, nos introduce en el surreal mundo de su personaje, donde todo puede ocurrirle y que, pese a lo extraño y bizarro de algunas situaciones, en la mayoría de ellas terminaremos riendo a mandíbula batiente.
¿Conseguirá el protagonista encontrar la tan deseada paz, alejado de los problemas que como setas crecen a su alrededor? Y sobre todo, ¿Podrá junto a su madre cultivar la suficiente cantidad de ruibarbos?
Quién sabe, ya que en el mundo de Tedward todo, hasta lo más inaudito, puede suceder.
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