El regreso de Perry Mason

Negro sobre negro

La editorial Espasa ha decidido recuperar la serie en homenaje a su autor, Erle Stanley Gardner, al cumplirse medio siglo de su fallecimiento

Erle Stanley Gardner.
Erle Stanley Gardner.

Corría el año 1933, en plena depresión económica tras el crack del 29, cuando Erle Stanley Gardner, un abogado que aborrecía las rutinas legales y adoraba los juicios y sus interrogatorios, decidió que lo suyo no eran los tribunales y que prefería dedicarse por entero a la literatura. Tras colaborar en revistas en las que también participaban autores como Dashiell Hammett y Raymond Chandler, dos grandes de la novela negra universal, se centró en novelar todo lo que había aprendido en sus años de juzgados. Con toda esa experiencia adquirida durante sus años como picapleitos, Gardner creó un personaje que hoy día sigue soportando revisiones televisivas tras vender millones de ejemplares de sus novelas. Hablamos de Perry Mason.

Edición de 'El caso de las garras de terciopelo'.
Edición de 'El caso de las garras de terciopelo'.

La primera novela de Mason, titulada ‘El caso de las garras de terciopelo’ y publicada en ese antes citado 1933, vendió 28 millones de copias en sus primeros quince años. A mediados de la década de 1950, las novelas de Perry Mason se vendían a razón de veinte mil copias por día.

Las más de ochenta obras protagonizadas por su icónica figura, el inigualable y perspicaz abogado, se convirtieron en un éxito global. La serie de televisión, con el actor Raymond Burr como protagonista y en la que el propio Gardner supervisó los guiones, se mantuvo en antena durante diez años y fue todo un fenómeno también en nuestro país, donde se estrenó un 5 de octubre de 1960, convirtiéndose, posiblemente, en el primer éxito global de un serial televisivo.

Ahora, 60 años después, Mason ha vuelto a la pequeña pantalla con una serie producida por la HBO y que nos descubre los inicios, más bien oscuros, de Perry Mason, necesitado de un buen puñado de dólares en una ciudad de Los Ángeles que vivía la eclosión de la industria del cine, siempre proclive a escándalos que investigar o, por supuesto, silenciar.

Pero el motivo de que el bueno de Perry aparezca en nuestra sección es que la editorial Espasa ha decidido recuperar la serie en homenaje a su autor, al cumplirse medio siglo de su fallecimiento.

La obra de Gardner llevaba años descatalogada en España y ahora todos los amantes del género podrán acercarse a ella de una manera más fácil. Además, la ventaja es que todas las novelas de Perry Mason son independientes y tienen final propio.

Los Ángeles, una ciudad con estrella

Las novelas de Erle Stanley Gardner están ambientadas en Los Ángeles, la enigmática ciudad de las estrellas que se desparrama incontrolable. Allí los sueños de jóvenes aspirantes a ídolos cinematográficos se cruzan con corazones oscuros y mentes perversas. Gardner supo hilvanar 80 historias con el denominador común de un abogado inolvidable. Hablamos de literatura de la primera mitad del siglo XX, pero con una fuerza en sus diálogos que las hace irresistibles todavía.

El lenguaje directo de Gardner, un estilo lineal y sin demasiadas florituras, primando sobre todo los diálogos entre los personajes, las convierte en muy amenas y fáciles de leer.

Con 300 millones de libros vendidos en todo el mundo, Gardner no sólo es el autor estadounidense más vendido del siglo XX sino que se sitúa tercero del ranking de series tras Harry Potter (450) y Pesadillas (350).

Espasa puso a la venta nuevamente las novelas de Perry Mason el pasado martes 6 de octubre. Una buena noticia para los amantes de este género.

La saga: El comisario Jaritos y su adorable esposa Adrianí

Sólo Grecia, cuna de la democracia y la filosofía, podía acoger a uno de los investigadores más particulares de la novela negra actual: el comisario Kostas Jaritos. Creado por el escritor, dramaturno y guionista Petros Márkaris, Jaritos nos ha ido contando a lo largo de sus novelas, editadas por Tusquets, no sólo la evolución de su vida personal, su matrimonio con Adrianí, que merecería por sí misma una serie novelesca de cualquier género, sino también la situación en su país.

'La hora de los hipócritas', la última novela de la saga Jaritos.
'La hora de los hipócritas', la última novela de la saga Jaritos.

Desde la aparición de la primera novela de la serie en 1995: ‘Noticias de la noche’, Márkaris ha ido relatando problemas tan actuales y que afectan a su Grecia natal como la inmigración ilegal, la crisis económica o la corrupción política. Siempre con un tono certero, con visión crítica pero sin caer en el aburrimiento. Son novelas muy entretenidas, de fácil lectura y con una galería de personajes maravillosa.

Su mujer, Adrianí, ya hemos dicho, es punto y aparte. Sus monumentales broncas, seguidas de largos silencios a los que pone fin con un buen plato de tomates rellenos, son ya legendarias en el género. ‘Pan, educación y libertad’, ‘Con el agua al cuello’ o el último título de la saga, ‘La hora de los hipócritas’ son algunas de las aventuras más recomendadas escritas por Márkaris con Jaritos como protagonista. Hasta el momento son ya 14 novelas.

Robert Mitchum y Charlotte Rampling en una escena de 'Adios, muñeca'.
Robert Mitchum y Charlotte Rampling en una escena de 'Adios, muñeca'.

‘Adiós, muñeca’, una impecable adaptación de la novela de Chandler

Para contemplar una magnífica película de cine negro no es imprescindible rebuscar en los años dorados del Hollywood de Bogart. ‘Adiós, muñeca’, rodada en 1975 y con Robert Mitchum en el papel del mítico Philip Marlowe, es un claro ejemplo de ello. En la cinta, muy fiel al texto original de la novela de Raymond Chandler y a su espíritu, Marlowe debe encontrar a Velma, una bailarina que había trabajado en un club nocturno, y a su amigo Moose, recién salido de prisión. Las pesquisas de Marlowe le irán colocando en situaciones peligrosas y a enfrentarse con personajes oscuros, una constante en el universo de Chandler. La cinta está dirigida por Dick Richards, un director irregular pero que dejó alguna joya como este homenaje al cine negro más clásico. Mitchum, precursor del antihéroe moderno, realiza una gran interpretación en esta película que merece una revisión sosegada. Como la novela.

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