Cultura

Así que pasen cinco años

  • José Manuel Gamboa rescata remasterizados los cinco primeros discos de Enrique Morente, más uno de inéditos y rarezas, y nos acerca a las claves de su creatividad

al volver la vista atrás. primeras grabaciones

Enirque Morente. Producido por José Manuel Gamboa. Textos de José Luis Ortiz Nuevo y Pedro G. Romero. 6 CD y libreto 40 págs. Warner

Parecía difícil aportar nuevos datos, otras claves, o una nueva mirada sobre las claves de siempre, en torno a la figura de Enrique Morente. Principalmente tras su muerte hace ahora cinco años, su obra ha sido escrutada en cientos de artículos, libros, exposiciones, conferencias, ediciones de inéditos y reediciones de sus discos oficiales. José Manuel Gamboa, colaborador de Morente, lo ha logrado. Para ello ha introducido algunos cambios en los créditos. Muchos de los temas que antes eran sólo populares o venían firmados con seudónimo, ahora se devuelven a su legítimo autor, Enrique Morente Cotelo, y también ha desaparecido el nombre de algún productor, tal vez porque el verdadero productor de los discos de Morente era Morente. En cuanto al sonido, se han eliminado ruidos de fondo y se ha unido al guitarrista con el cantaor, que en el modo estereofónico de los años 60 sonaban por separado.

En todas las fotografías de la época que aparecen en esta edición vemos a muchos viejos y a un adolescente llamado Enrique el Granaíno. El que fue ídolo de la juventud flamenca primero tomó a los viejos, Matrona, Bernardo, El Gallina, Niño Ricardo, Sabicas, como modelos. Lo más interesante de la edición, por lo que supone de novedad, es el disco de Inéditos y rarezas. Por fin son asequibles las primeras grabaciones de Morente, de 1966, con la guitarra de Andrés Batista y el piano de Armin Janssen, con quien colaboraría estrechamente más tarde. Se trata de dos temas, martinete y bulerías, pertenecientes a La Celestina, en versión del Ballet de Susana y José. El jovencísimo cantaor ya interpreta con un sello propio los cantes de tradición, también las letras nuevas en la fiesta. Aunque el disco en el que se editaron estos dos cantes tuvo escasa difusión, estrictamente no podemos decir que se trate de dos cantes inéditos, aunque lo sean respecto al formato CD. Sí que lo son, inéditas hasta hoy, las alegrías y seguiriyas registradas con Parrilla de Jerez en 1971. En las alegrías Morente sigue la tradición gaditana sin apenas revelar indicios de la revolución que con el tiempo llevaría a cabo con este estilo, sin ir más lejos en el disco de 1977 Despegando. De hecho Morente retomaría la segunda de las letras de esta grabación para sus Alegrías de Enrique en Despegando. La entrega y la energía del cantaor son absolutas. En las llamadas Seguiriyas al tío Parrilla reconocemos claramente, como señala Gamboa, esa revolucionaria seguiriya Voces doy al viento, por lo que comprobamos, una vez más, que las revoluciones de Morente siempre se cocieron a fuego lento. Señala Gamboa que la revolución de Morente, de la que este cante es un buen ejemplo, consistió, al nivel musical, entre otras cosas, en introducir los giros de los cantes taranteros del oriente andaluz en los estilos modales característicos de la Baja Andalucía. Parrilla toca con la energía y sobriedad habitual. Y Morente canta entregando el alma, como siempre, en la plenitud de sus facultades vocales, alternando el grito desconsolado con el llanto íntimo, como requiere el cante. En un estilo propio, aunque habría que esperar cuatro años para que lo presentara como Seguiriyas de Morente.

¿Por qué las alegrías y las seguiriyas que registró en 1971 con Parrilla, y que ahora salen en el disco de inéditos, no se editaron en su momento? ¿No estaba el cantaor contento con el resultado? No podemos estar de acuerdo con el hipotético diagnóstico, desde luego. Quizá, tan sólo, se trata de un proyecto de segundo disco con Parrilla que se vio postergado, y finalmente frustrado, por el viaje mexicano del cantaor que hizo que su cuarto disco, Se hace camino al andar, no se editara hasta 1975, ya con un concepto francamente distinto de lo jondo, aunque no opuesto como hemos visto. O quizá, simplemente, en 1971 no tuvo más ganas de seguir enfrentándose con los inmovilistas del momento y necesitó el impulso de libertad que recibió en el país americano para ofrecer su cante en plena libertad en el mismo año de la muerte de Franco.

Y respecto al fandango Pa ese coche funeral, que tampoco se editó, ¿con qué fin fue grabado? La anécdota se nos relata de nuevo en esta edición. El mismo día de la muerte de Carrero Blanco, el presidente del Gobierno franquista de 1973, Morente cantó una letra de José Cepero: "Yo no me quito el sombrero/ pa ese coche funeral/ que la persona que va dentro/ me ha hecho a mí pasar/ los más terribles tormentos". Motivando, claro está, la inmediata suspensión del concierto y la multa de rigor. El fandango se grabó con la guitarra de Manzanita en 1975, es decir, para las sesiones de Se hace camino al andar, sin que haya visto la luz hasta hoy. Quizá la razón sea la misma que señalábamos arriba. El hartazgo o incluso, ¿por qué no? el miedo legítimo, claro está, a más suspensiones y más multas, de un valiente empedernido como Morente. Se respiraban aires de libertad, es cierto, y también de miedo. Como señala Gamboa el disco Se hace camino al andar, publicado unos meses antes de la muerte de Franco, es el primer disco de flamenco, desde la Segunda República, en el que un cantaor se atreve a firmar como propia una música nueva. Es un claro ejemplo de que la dictadura política, contra la que Morente luchó denodadamente, tuvo sus reflejos en las diferentes dictaduras sociales, incluyendo la flamenca de "el cante está hecho, atado y bien atado" contra la que, obviamente, Morente luchó sin descanso. Y eso que algunos de los más egregios representantes de la segunda, no sólo cantaores sino también intelectuales, y que la llevaron a cabo con toda su buena fe creyendo que así auxiliaban a un colectivo marginado durante siglos, se declaraban de izquierdas. La cerrazón, las anteojeras y el autoritarismo no son, como saben, exclusivas de bando alguno. México fue para Morente el catalizador para el estallido de su creatividad, que siempre tuvo como vemos, pero que desde entonces expresó ya sin cortapisas. Así lo señala el propio cantaor en una entrevista que reproduce esta edición. Tampoco es descabellado pensar que fuera la propia discográfica la que se echara para atrás a la hora de publicar estas grabaciones.

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