"Es un oficio muy complicado pero trabajar en él es mi mayor premio"
Aránzazu Garrastázul, antigua integrante de Chirigóticas, interpreta a uno de los apóstoles en '12+1. Una comedia metafísica', la última película de Chiqui Carabante
Formada como actriz en el Laboratorio de Teatro William Layton, Aránzazu Garrastázul, una de las primeras integrantes de Chirigóticas, decidió dejar la agrupación gaditana en 2008 para probar "por un camino diferente". Desde entonces, ha estado implicada en distintos proyectos, como la compañía madrileña de teatro-danza Bailarinas por los Tejados. Su último trabajo la ha llevado a ejercer de trasunto del apóstol Juan en 12+1, Una comedia metafísica: la película que Chiqui Carabante presentó en el pasado Festival de Málaga y que obtuvo el premio a la Mejor Película y al Mejor Director en el apartado Zona Cine. 12+1 desarrolla el periplo de un Cristo iluminado y doce acompañantes que vagan por el desierto. Se hace inevitable pensar en los Monty Phyton pero Garrastázul indica que, además del humor, la cinta presenta una fórmula "muy filosófica, muy crítica y, también, muy estética". Rodada en el Parque Natural de las Dunas del Corralejo, en Fuerteventura, la película cuenta con una escenografía excepcional, con el desierto y las nubes cambiantes como referentes.
"Yo quería trabajar con Chiqui Carabante desde que vi Carlos contra el mundo -explica la actriz-. En 2005 me enteré de que estaban metidos en este proyecto, les hablé de mi trabajo y les pregunté cómo llevaban el tema de reparto. Pero me dijeron que eran casi todos actores, que apenas salían chicas, y que todo estaba un poco parado, además. Al cabo de los años, reanudé relación con el director y me vi implicada en el proyecto de muchas maneras, entre ellas, que entrara a formar parte del reparto como uno de los protagonistas".
12+1 es, según Aránzazu Garrastázul, una película "muy coral y muy de actores. En mi caso, no estoy caracterizada como un chico y represento a una persona inocente, que aún no ha entrado en el mundo adulto y que tiene una mirada más limpia y más pura de las cosas". Un tipo de papel que casa con algunas de las características de su recorrido como intérprete: personajes potentes, inocentes y auténticos. "Me gustan los personajes profundos, con aristas y claroscuros, como somos las personas, y dentro de buenas historias".
La película -que cuenta también con la participación de Carlos Álvarez Nova, el actor de Solas- se realizó a través de un sistema de producción cooperativa: "Cada persona implicada capitalizaba su sueldo potencial en porcentaje de la producción -explica Garrastázul-. Así, se hizo un sueldo unitario para todo el mundo, jefe de equipo o auxiliares, todos cobramos lo mismo a cambio de la coproducción, y todos somos dueños, también, de la película. Ahora estamos en fase de negociación con distribuidoras y festivales".
Es curioso como, en una época en la que es más necesario que nunca que alguien se acerque a la realidad, la analice y traduzca, arte y entretenimiento constituyan un eslabón tan débil: "Y si se invierte en algo, se hace a menudo en cosas banales -señala la actriz-. Que se le tome el pulso a la sociedad es una necesidad primaria pero, de repente, el espectáculo resulta algo accesorio, cuando en realidad es un alimento para el alma y para la cabeza. Cine y teatro están sufriendo muchísimo con el recorte de subvenciones. Además -continúa- tanto en la industria del entretenimiento como en el periodismo, parece que se puede hablar de cosas pero sin profundizar, o sin llegar a la verdad, o sin señalar todo aquello que duele decir".
"Mi intención es seguir creciendo como actriz y seguir trabajando en este oficio, ya sea en teatro, cine o televisión, porque todos los medios son válidos para contar historias y todos nos sirven de espejo dónde mirarnos, reconocernos y comprendernos -prosigue-. Es un oficio muy complicado, por eso seguir trabajando es el mayor premio y el mayor deseo."
Garrastázul comenta que, de ser posible, su proyecto ideal sería poner en marcha una compañía de teatro estable, "con un espacio en el que trabajar y con capacidad para desarrollar iniciativas y crear redes", indica.
"El cine me encanta, claro -explica la actriz-, pero pienso que en las compañías de teatro está la base del trabajo de un actor, el entrenamiento diario. Por eso sería clave poder formar una red de teatros que permitiera que los espectáculos no muriesen al poco tiempo de estrenarse, y hubiera mucho más movimiento, y el trabajo que se hiciera pudiera verse y disfrutarse".
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