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Negro sobre negro

“No vemos el maltrato que se les causa a los animales”

  • Susana Martín Gijón se adentra en ‘Especie’, segunda novela de la inspectora Camino Vargas, en una trama donde también hay espacio para la crítica social

Susana Martín Gijón en su Sevilla natal en enero del pasado año.

Susana Martín Gijón en su Sevilla natal en enero del pasado año. / José Ángel García

Una ola de calor sacude Sevilla en pleno octubre. Y un psicópata anda suelto. En pocas horas tres crímenes salvajes ponen en alerta la ciudad. Es momento de que Camino Vargas lidere a su equipo para frenar la sangría. Así arranca Especie (Alfaguara Negra), la segunda entrega de la saga protagonizada por la intrépida inspectora de homicidios que Susana Martín Gijón nos presentara en Progenie. Consolidada como una de esas autores capaces de atrapar al lector con un ritmo trepidante, hablamos esta semana con la autora sevillana para que nos contara más sobre su obra y, también, sobre sus nuevos proyectos.

–Poco se mata en Sevilla con el calor que hace.

–Eso parece, jaja. Esa es una de las hipótesis que Camino se plantea al inicio de la novela, aunque podemos hacer el pequeño spoiler de decir que no van por ahí los tiros.

–En Progenie situó usted la acción durante una ola de calor en julio, que es más normal en Sevilla, pero en Especie estamos en octubre y sigue haciendo un calor del demonio.

–Pues sí, esta vez pongo las cosas un poco más difíciles si cabe al grupo de homicidios, un obstáculo más que salvar.

–¿Tenía claro que debía ser su ciudad otra de las protagonistas de sus novelas?

–La verdad es que lo necesitaba, sí. Ya en la primera novela de Camino Vargas el escenario era Sevilla, recorrimos algunos de sus barrios y está muy presente, pero pensé que se le podía sacar más jugo a la ciudad, que no ha sido explotada en la novela negra y que, para mí, tiene unas cualidades magníficas, a nivel de patrimonio, de gastronomía, de salero de los personajes, pero también en cuanto a las diferencias brutales que hay entre barrios. Si no recuerdo mal, creo que de los diez barrios más pobres de España según el baremo del INE Sevilla cuenta con seis o siete. Y luego también tenemos zonas elitistas. Esa desigualdad tremenda, ese terreno digamos que le viene muy bien a la novela negra, porque permite incluso hacer un poco de crítica social.

–¿Le ha costado mucho buscar esos emplazamientos antiguos para la novela?

–Quería vincular los tres asesinatos, que son casi simultáneos en el arranque de la novela, con la propia ciudad, incluso con ese mapa del crimen que hay. Empecé mi fase de documentación previa a la novela pero luego es cierto que los hilos se fueron conectando y aparecieron datos de la ciudad que no conocía y que le vienen perfectos, es como si estuvieran esperando a la historia.

–¿Qué tienen los crímenes rituales para atraer tanto al lector?

–Creo que, más allá de los crímenes rituales, hay más elementos en la novela que atrapan. Hay una trama muy fluida, con giros, con capítulos muy cortitos. Pero es cierto que ese modus operandi conectado es un atractivo para el lector que quiere saber dónde va a ir a parar aquello.

–Después del éxito de Progenie, ¿le ha resultado más complicado afrontar esta segunda novela de la saga?

–Es verdad que siempre hay un vértigo previo, pero tengo que decir que con esta novela me he sentido muy cómoda. Hay algunas que te cuesta más sacarlas adelante, pero con Especie tenía muy clara la idea, el tema que había de fondo, el trato que damos a los animales, como se conectaba con la ciudad, con los asesinatos, y me he sentido bien. Además incluso está dando a conocer más a Progenie, cuya quinta edición ya está en imprenta. Esto es bueno claro. Y eso que las dos son autoconclusivas, no hace falta leerlas en orden.

–¿Personalmente simpatiza con la causa animalista tan presente en Especie?

–Siempre me han encantado los animales, he tenido debilidad por ellos, de pequeña tuve mi momento en que quería ser veterinaria, aunque luego hice Derecho, fíjese lo que se parece, pero es verdad que siempre he tenido animales, y tenía esa sensibilidad, pero no conocía tantas cosas. Todo lo que se cuenta en Especie lo he descubierto ahora, parece que nos ponen una venda en los ojos con los maltratos que se les causa a los animales para beneficio nuestro ¿no? Sí que es cierto que cambio con el libro. No tenía una posición muy definida sobre ciertas cosas porque las desconocía. A medida que me documento y lo voy escribiendo, voy visitando todos esos lugares, el santuario de animales, el matadero, porque me he presentado in situ en todos los sitios donde me han dejado, también cambio. A mí me gusta pensar eso, siempre hablamos del arco dramático del personaje, que tiene que entrar en la novela de una forma y salir de otra, la novela ha de pasar por él, pues a mí me gusta pensar que la novela también ha pasado por mí. Ahora ya, con el conocimiento que tengo, pues tengo una visión más forjada, más clara de lo que supone para mí el animalismo, el veganismo y distintas formas de ver el mundo. No obstante soy muy escrupulosa a la hora de intentar imponer al lector una forma determinada de pensar.

–Es licenciada en Derecho. ¿Le ha ayudado su experiencia con las leyes a la hora de poner en pie las tramas de sus novelas?

–Siempre tiras de vivencias personales en algún momento determinado, del bagaje anterior, que lo acabas aplicando de una forma u otra. Pero cuando yo compatibilizaba mi trabajo de asesoría jurídica con mi trabajo creativo eran casi lo contrario. Ahora tiendo a expresar mi creatividad de todas las formas que puedo, por ejemplo pinto, lo hago bastante regular pero el caso es expresar y estimular la imaginación.

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–¿Y qué lee Susana Martín Gijón? ¿Tiene algún autor que haya actuado un poco como referente en su obra?

–Leo todo tipo de género, soy una lectora múltiple, con varios libros abiertos a la vez y dependiendo del estado de ánimo me cojo un poemario, un ensayo, una novela… soy en general bastante caótica para todo y para la lectura también. Si me pregunta autores que me hayan marcado, de novela negra me gusta mucho Alicia Giménez Barlett desde hace muchos años, y toda su saga de la inspectora Petra Delicado y el subinspector Fermín Garzón, esa retranca, esa ironía, ese juego que tienen; también me gusta mucho Pierre Lemaitre y la angustia que es capaz de causar en sus novelas.

–¿Qué piensa de los que opinan que hay una sobre abundancia de novela negra?

–Si las editoriales están publicando novela negra será porque los lectores la demandan, porque ellos no hacen locuras de este tipo. Además es buena noticia que el género tenga buena salud y también que se dé oportunidad a autores españoles.

–¿Cómo nace el personaje de la inspectora Camino Vargas?

–Llevaba mucho tiempo con una protagonista excelente. Había sacado seis novelas, tres dentro de una trilogía pero luego otras cortitas en las que ella hacía algún cameo, total que ya llevaba muchos años con Anikka Kaunda y creo que las dos habíamos decidido que necesitábamos un descanso. Quería probar otras cosas. Yo resido en Extremadura pero nací en Sevilla, y tenía ganas de explorar esta ciudad de forma literaria y todo esto me llevaba también a cambiar de personaje. Necesitaba alguien que no tuviera nada que ver con Anikka. Luego sucedió que como en Progenie mi tema eran las maternidades y la protagonista iba a tener que conocer, interrogar, bucear en mujeres y familias que estaban haciendo de todo para lograr tener hijos, necesitaba un personaje que fuera todo lo contrario, que tuviera claro que no quería ser madre desde siempre, que no iba con ella. A partir de esos dos pilares es como nace Camino. La colocas como una sevillana de pro, con salero, le quitas afectividad, la empatía, y así se fue construyendo el personaje.

–¿Trabaja ya en una nueva aventura del grupo de homicidios sevillano?

–Sí, estoy con la tercera. Sabe que hay un cabo que queda suelto ahí en la última frase de la novela que nos hace tener que seguir. Vamos a tirar de ese cabo a ver hasta donde llega. Esperemos que salga en la primera parte del año que viene.

–Dígame una cosa. ¿Creará alguna vez algún asesino que actúe en las playas de Cádiz?

–Pues yo creo que sí, porque aunque es territorio de mis colegas Benito (Olmo) o Fopiani, cuando puedo me doy una vuelta por allí. Esos escenarios también los he recorrido y no me importaría liarla en alguna playa de por allí.

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