Festival de Música Española

La música de los amigos y admiradores de Falla marca el comienzo del festival

  • El Palacio de Congresos acoge el primer concierto con Iberian & Klavier, el ensemble Música Viva y el bailaor Fernando Romero

  • Habrá obras de Debussy, Ravel, Stravinsky y el propio Falla

Laura Sierra y Manuel Tévar, los pianistas de Iberian & klavier. Laura Sierra y Manuel Tévar, los pianistas de Iberian & klavier.

Laura Sierra y Manuel Tévar, los pianistas de Iberian & klavier. / Michal Novak

Dicen que la música hace amigos. Puede que Mozart y Salieri estén para desmentirlo –según cuenta una historia no siempre confirmada–, pero Falla, Stravinsky, Ravel y Debussy están para confirmarlo. “Amigos y admiradores”, corrobora Manuel Tévar uno de los miembros, junto a Laura Sierra, del dúo de pianistas Iberian & Klavier, que esta noche inaugurará la 17 edición del Festival de Música Española Manuel de Falla junto al ensemble Música Viva –formado con las percusionistas Verónica Cagigao y Carolina Alcaraz– y al bailaor Fernando Romero. Un espectáculo completo, muy potente en palabras de sus protagonistas, que comenzará a las 20.00 horas en el auditorio del Palacio de Congresos de la capital.

Explica Manuel Tévar que La apoteosis de la danza, que así se llama el espectáculo, es un encargo directo de los organizadores del festival gaditano que en la edición de este año quieren precisamente remarcar la amistad del universal músico gaditano con sus contemporáneos, un objetivo que comienza a cumplirse en el cartel que anuncia este certamen musical y que tiene continuidad en la programación.

Es el propio Manuel Tévar quien destaca esa amistad y la admiración que mutuamente se tenían los compositores que protagonizaron algunas de las mejores páginas musicales de principios del siglo XX. Y el influjo que se profesaron, porque Ravel y Debussy, por ejemplo, se sentían atraídos por la música española y Falla, en una compensación no forzada sino natural, sentía lo propio por las partituras francesas.

El festival, en su programa de mano, destaca también la pública declaración de amistad y admiración que Falla y Stravinsky difundieron en publicaciones de la época y que después ratificaron en su correspondencia personal.

El espectáculo de esta noche vendrá precedido de un intenso trabajo de preparación, de ensayos sectoriales, para ir incorporando y ensamblando la parte pianística de Iberian & Klavier, la percusión de Música Viva y la coreografía de Fernando Romero. Un ecléctico montaje que se estrenará en el festival gaditano y que Manuel Tévar califica de “diferenciador” y en el que han trabajado con enorme ilusión con una complicidad y química que, espera, se traslade esta noche al escenario del Palacio de Congresos.

Añade Tévar, que ya participó hace unos años con Iberian & Klavier en el festival, que entre todos han logrado “una gran sintonía personal” a través de la preparación de un espectáculo que, bajo la batuta del festival, ha unido a intérpretes y artistas que proceden por nacimiento o por cuestiones profesionales de distintos puntos de España: Madrid (los pianistas), Córdoba (Carolina Alcaraz), Tenerife (Verónica Cagigao) y Sevilla (el bailaor Romero).

“Cada concierto es una oportunidad”, dice Manuel Tévar, que destaca que en este caso se trata de una actuación especial porque inaugurará un festival de música española y porque al programa que ya ellos de manera habitual han realizado en muchas ocasiones, e incluso grabado en sus discos, se une ahora esta fusión musical con la percusión y la figura del bailaor, la danza que da nombre al espectáculo y que puede vincularse con naturalidad a las piezas de Falla que se tocarán esta noche, pero que aplicada a la Consagración de la primavera de Stravinsky puede suponer todo un descubrimiento para el espectador.

De hecho, el pianista Manuel Tévar, que destaca la “excelente” aportación de las percusionistas, avisa del “enorme trabajo” del bailaor Fernando Romero para hacer flamenco con esta obra del compositor ruso, una “original y transversal” forma de dar cierta vuelta de tuerca a una pieza que Stravinsky creó inicialmente para piano a cuatro manos, antes de dar forma a la versión orquestal, y que estrenó en una reunión privada en la que precisamente estuvo presente Debussy, otro de los protagonistas del concierto de esta noche.

Esa introducción del flamenco en una de las grandes obras musicales del siglo XX, en un momento tan revolucionario y cambiante de la historia, está realizada, a juicio de Tévar, “de una manera no forzada, no es un pastiche, tiene una gran plasticidad, con un discurso muy orgánico y una energía que contagia. Es la apoteosis”.

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