Cultura

Los motivos de la Explosión del 47 y otras vivencias de 'La noche trágica de Cádiz'

  • La obra de José Antonio Aparicio Florido, presentada y editada por Diputación, se basa en documentos inéditos de la Armada

Muchas veces se ha hablado de la Explosión de Cádiz de aquel fatídico 18 de agosto de 1947. Pero nunca de forma tan clara -con base científica- se ha puesto sobre la mesa las verdaderas causas.

La noche trágica de Cádiz, del filólogo José Antonio Aparicio Florido, que ayer se presentó en Diputación de la mano de la diputada Ana Mosquera, el director adjunto de Diario de Cádiz, José Antonio Hidalgo,y el especialista en pólvoras de la Armada, Miguel Ángel López, narra los acontecimientos vividos durante esos días amargos desde el testimonio de las víctimas, hasta introducirse de lleno en la clave de la tragedia a raíz de documentos inéditos de la Armada. "Mi intención era homenajear a las víctimas a través de las vivencias ", dijo el autor, que ha contado con las confidencias exclusivas de la viuda de Pascual Pery, José Manuel Paredes o Gloria Ramos, que fue la religiosa encargada de identificar a los niños que murieron de la Casa Cuna. Pero en medio de sus pesquisas llegó de casualidad la segunda parte. "Cuando comencé a investigar en el Archivo Naval de San Fernando di con información muy valiosa sobre el modo en que fue almacenándose en Cádiz tal cantidad de explosivos. La historia comenzó a escribirse sola".

Fue precisamente la proyección de estos archivos la que puso en sobre aviso a los asistentes del acto de la importancia de lo que se vislumbra en las cerca de 700 páginas que integran la obra.

A través de ellas el lector descubre las respuestas que nunca fueron desveladas mediante la denominada teoría de la nitrocelulosa, que fue descifrada por José Antonio Aparicio con la inestimable ayuda del químico y especialista en pólvoras de la Armada, Miguel Ángel López. De este modo, se descubre que el material explosivo allí almacenado no estaba compuesto por TNT, como se creía, sino por algodón pólvora, muy peligroso y totalmente obsoleto ya en aquella época. "Lo primero que explotó fueron las cargas de profundidad, eso sí que se dijo tras la comisión de investigación, y aunque aseguraron desconocer las causas, tres días después de la explosión de Cádiz, el Estado Mayor de la Armada emitió una orden para que todos los buques españoles desembarcaran todas las cargas de profundidad que no contuvieran TNT o cuya carga explosiva se desconociera. Es decir, ya se sabía, pero lo callaron, haciendo especial hincapié en que no tenía nada que ver con la naturaleza de los explosivos, lo que era falso".

De todo ello dio fe otro de los investigadores y autor de una obra anterior -2007- sobre la trágica explosión del almacén de minas submarinas que tuvo lugar en lo que hoy es el Instituto Hidrográfico, José Antonio Hidalgo.

En su intervención habló de "un texto único, con un relato perfectamente construido, con unas fuentes amplias, variadas y en muchos casos exclusivas y con una capacidad de reflexión fundamental para hacernos comprender lo que pasó aquella noche", aseveró.

José Antonio Hidalgo, que confesó haber devorado las páginas de libro en unas horas, hizo referencia a la emoción sembrada en el relato y en el retrato social que hace de Cádiz el autor a través de los supervivientes, "sin influencias sensacionalistas ni de prejuicios baratos". Asimismo, habló de su relevancia como "una obra definitiva y exclusiva".

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