El color y espiritualidad de la fiesta religiosa y pagana en Chile
Una muestra fotográfica en la Casa de Iberoamérica exhibe una veintena de celebraciones
La mirada serena y seria de un niño ataviado para la Fiesta de Cuasimodo que se celebra en la región Metropolitana da la bienvenida al espectador de la exposición Chile en fiesta, que desde hace unos días puede verse en la Casa de Iberoamérica. También da buena muestra del espíritu que invade las múltiples celebraciones aquí recogidas, muchas legadas de la colonización española en pleno siglo XVI.
La viveza de colores que arrasa sobre los áridos paisajes chilenos es uno de los atractivos de este recopilatorio, obra de las artistas Catalina Ruitort y Alejandra Undurraga, que se basa en los libros titulados Chile en fiesta y Fiesta en el desierto de Catalina Darraidou.
Un contraste que atrapa rápidamente la mirada del espectador, que se sume en los entresijos de fiestas profanas y religiosas, como fruto de la fusión producida entre la cultura indígena originaria y la cultura hispana. Más de veinte festejos de todos los puntos de Chile se representan así en fotografías de gran formato y a todo color, tomando escenas de rituales tan ajenos a nuestra cultura como el de Ngillatun celebrado en la región de Araucanía, donde mujeres y hombres danzan alrededor del altar entre ofrendas, para conmemorar el momento en que los rayos del sol caen perpendiculares sobre la tierra, así como la fiesta de Tapata Rapa Nui que se celebra en la isla de Pascua, recreando durante quince días formas ancestrales propias de la zona. La Isla de Chiloé también es otro de los grandes referentes festeros, con más de 300 fiestas heredadas en su mayoría de la evangelización de los jesuitas que tuvo lugar en el siglo XVIII.
También atesoran otras muchas fiestas similares a las nuestras como la de Todos los Santos, aunque escenificada de forma algo distinta. En la zona de Caspana, el día antes, matan a un animal y los hornos de barro de la zona humean para cocer el pan. Ya en Tosantos, preparan la mesa como si de un altar se tratara, para agasajar a las almas que bajan para comer con viandas y productos como tabaco, caramelos, cacao o productos en conservas. Los habitantes se reúnen alrededor de la mesa mientras esperan la especial visita.
Son tradiciones bien vestidas para la ocasión, entre las que no faltan las que rinden honores a la Virgen María o a los santos patronos. Es el caso de las fiestas de San Roque, San Pedro e incluso Santiago, que en el poblado de Río Grande conmemoran durante una semana entre música, sol, frío y baile. Su veneración fue impuesta en el Nuevo Mundo como emblema contra los infieles.
Muy cercana resulta también la procesión del Nazareno de Cadaguach, una manifestación similar a las de la Semana Santa andaluza. Fiestas paganas y religiosas a todo color, de Chile hasta Cádiz, que puede verse hasta el 15 de diciembre.
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