"La cultura es un gran medio para abrir conciencias"
adriana ozores. actriz
'La cantante calva', de Eugène Ionesco', abre hoy temporada en el Falla
La actriz comparte cartel con Joaquín Climent y Fernando Tejero
-¿Qué aporta esta versión de La cantante calva a una pieza teatral tan conocida y reconocida?
-Creo que aporta lo que es la obra en sí, que se presenta como una comedia muy divertida, la gente se ríe, los actores nos lo pasamos muy bien, pero tiene mucho calado. Que te cuenten una cosa de ese calado de esa manera, tanto por parte de Ionesco como de Luis Luque [director] siempre es un acierto, lo cómico, la comedia... Es una maravilla tratar los grandes temas a través de la comedia.
-¿Entran mejor así?
-Indudablemente, porque ante una cosa dramática uno se suele proteger. De esta manera no te proteges y te lo van colando.
-¿Cómo acepta el público este enfoque teatral?
-Tenemos de todo. Hay gente que le encanta, gente que se lo pasa genial y gente que sale un poco turbada porque es inquietante, hay un punto inquietante en el que admites entrar en el juego, te encanta pero después te preguntas: "¿Qué está pasando aquí? Aquí están pasando otras cosas".
-Eso quizás forma parte de la magia del teatro: hacer pensar bajo el disfraz del entretenimiento.
-El teatro del absurdo, además, un tipo de teatro en el que parece que te la están dando con queso.
-¿Considera que hay reflejo de lo que sucede en la obra en la vida real, que hay muchas cosas absurdas?
-Absolutamente, de lo que está hablando para mí, sobre todo, es de la desconexión con el otro y con uno mismo, más hoy en día en un mundo en el que la desconexión es el arma. Esa familia y esos amigos que llegan a la casa de esta familia, ese matrimonio absurdo, cada uno en un planeta diferente, sin ningún interés en encontrarse y cuando se encuentran es para enfadarse. Es estupendo. Hay conversaciones absurdas, mi personaje empieza a hablar del aceite de la tienda de al lado, pero ella sola, no espera que el marido le conteste.
-¿Hay también mucho de absurdo y de teatral en lo que está pasando actualmente en España?
-Sí, mucho. Es muy absurdo todo, sobre todo que la gente no hable, eso es lo que hoy en día no nos podemos permitir. Lo que se ha avanzado a nivel humano, ¿dónde está? Y de teatralización, también, estoy de acuerdo. Aunque que tener cuidado porque en la vida privada teatralizamos y dramatizamos un montón de cosas que no merecen la pena hacerlo, imagínate en otros ámbitos en que estamos más expuestos.
-¿Qué tendría que decir en todo esto la cultura en general?
-La cultura lo tendría que decir todo, la cultura es el medio de conocimiento, hay otros medios, pero es uno de los grandes medios de abrir conciencias y además se hace a través del arte. Es la grandeza que tiene. El día que los gobiernos, de verdad, estén queriendo a los ciudadanos y no a sí mismos, se darán cuenta del valor que tiene. Eso hoy no se puede esperar porque no nos quieren, se quieren a sí mismos.
-¿Es mejor, es más sencillo, salir a escena abrigados por una compañía del calado de Pentación?
-Sí, sí, es así. Jesús Cimarro, Pentación, funciona con una envergadura, con una capacidad que pocas compañías tienen. Él se lo ha currado y se lo sigue currando. Es como con las multinacionales y las tiendas pequeñas, que pueden desaparecer. Sólo si perteneces a una gran empresa es posible tirar hacia delante. Es así, tristemente. Yo disfruto de mi trabajo, pero creo que de alguna manera hay que compensar.
-Quien tenga que empezar ahora en el mundo de la interpretación lo puede tener más difícil.
-Sí... Todos lo podemos tener muy difícil. En mi caso: yo he podido tenerlo muy fácil al principio, pero si no se demuestra algo, hay un camino de gloria corto. Es cruel, pero es verdad que en un principio también te hace falta un momento de suerte. Hay gente que se deja la vida en esta profesión, y por lo que sea no tiran para adelante. Hay un componente de suerte que no todo el mundo tiene.
-¿Adriana Ozores se ha sentido alguna vez demasiado observada por su apellido?
-Sí, al principio mucho. Y era un coñazo, tantas preguntas de por qué estaba haciendo cosas distintas a las de mi familia. Pero ya no me sucede, pasó hace unos cuantos años. Les adoro, pero yo llevo mi camino. Yo tomé decisiones personalmente. Yo no quiero ir por este camino, me divierte pero prefiero este otro. Y esto es lo que hice. Dije a muchas cosas que no, he tomado decisiones porque tenía claro por dónde quería ir.
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