Las buenas noticias de Fernando Terremoto

El cantaor reapareció el pasado viernes en la peña que lleva el nombre de su padre

21 de septiembre 2009 - 05:00

La pasada primavera, se tuvo conocimiento de los problemas de salud que habían sorprendido al cantaor Fernando Fernández Terremoto. La cosa era seria, pero a pesar de su gravedad, paralelamente nos llegaba el relato de su entereza para enfrentarse al negro toro que se le había cruzado en la vida. Apenas unos meses después, tras la intervención quirúrgica y su correspondiente tratamiento, el cantaor está de alta médica. Ello en sí ya constituiría la buena noticia, pero el dato clínico se queda pequeño ante la auténtica buena nueva que supuso escucharlo cantando de nuevo el pasado viernes en la peña que lleva el nombre de su padre.

¡Qué alegría! Va a ser una de esas noches que se queden en la memoria por mucho tiempo. Por él, y por la felicidad tan ampliamente compartida que supuso volverle a ver cantando. Porque a la cita, que era relativamente reservada, acudió tanta gente que su enumeración llevaría todo el espacio disponible. Su amplia familia flamenca, muchos compañeros, artistas del cante, del toque y del baile. De Jerez, de Sevilla y de Cádiz. Aficionados, peñistas, escritores, periodistas. No se paraba de saludar y, más allá, de celebrar lo que todos estábamos viviendo. Quien más y quien menos reconocía haber dejado esa noche su lagrimita. La emoción de verlo sano y de recibir ese cante suyo que removía las entrañas.

A Fernando se le vio con unas ganas demoledoras, con mucha rabia y con una tremenda capacidad de comunicar la esencia y la emoción de cada uno de sus cantes. Doliéndose con ellos y echando el resto en cada tercio como plasmación de la rabia de haber matado a ese toro que lo amenazaba.

Fue lo que hizo de manera especial en una primera parte de corte tradicional y con un repertorio que en muchas ocasiones evocaba a su padre. "Él ha estado esta noche conmigo", comentaba después de su actuación. ¡Salud y larga vida para Terremotito!, como lo llaman los que lo quieren.

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