Cultura

El amor de un hombre por el mar en la cinta 'Caballas'

  • El cineasta José Manuel Serrano Cueto retrata en un documental intimista la importancia y el sentir que genera la pesca en el verano gaditano

"Ese no poder vivir sin el barco, sin salir a pescar, ese estrecho vínculo del pescador con el mar...". Ese sentir por una afición, que también es un buscarse la vida y una forma de vivirla y hasta de concebir nuestro verano en Cádiz es el que el escritor y cineasta José Manuel Serrano Cueto recoge en el documental Caballas.

Protagonizado por su propio padre, el Chori, que a sus 81 años sigue siendo uno de esos incondicionales pescadores que no puede dejar de pensar en salir al mar, Caballas se convierte en una de las obras más intimistas de Serrano Cueto. Y es que en ella retrata este vínculo entre el hombre y el mar que ha mamado desde bien pequeño, y que lleva rondando en su cabeza más de 10 y 15 años. "Llevo muchos años dándole vueltas porque es un tema que conozco de cerca, que siempre me ha llamado como hijo de pescador, pero me iban surgiendo proyectos y lo iba aparcando". Desde bien pequeño se iba con su padre a pescar y todavía hoy, cuando regresa de Madrid, "estoy deseando salir con él en el barco". Ahora y de la mano de este nuevo proyecto a punto de terminar, se ha vuelto a embarcar, pero cámara en mano. "He ido muchas veces con él a coger caballas y ahora para grabarlo", explica.

Después del verano distribuirá por los festivales la cinta que protagoniza su padre

Producida en buena parte y de una forma muy modesta y sin ayudas económicas a través de una productora creada por él mismo -para concluir el trabajo que inició Veo Veo Producciones-, el autor de la nominada al Goya Contra el tiempo se ha embarcado en este proyecto "en el que uso a mi padre, si me permites la palabra, no para hablar de él, sino del paradigma de estos pescadores mayores".

Qué mejor que hacerlo con su experiencia, "sabiendo que cumplía requisitos, como su capacidad de pesca, conocimiento de técnicas y de la evolución de esta pesca, con el fin de tener esa perspectiva y sabiendo que daba en cámara", reconoce. De hecho, ha recuperado para esta película "imágenes domésticas de archivo de mi padre de hace diez años".

Porque el Chori se ha llevado toda una vida con la vista puesta en el horizonte azul, desde que que empezó a pescar y mariscar como muchos niños a los 7 u 8 años, para después buscarse la vida vendiendo sus capturas de adolescente, hasta hacerlo para alimentar a una familia con 7 hijos que dependían de su sueldo en el muelle. "Ahora lo hace por pasión y para el consumo propio". Una vida que también relata apoyado en las experiencias de otros amigos pescadores que aparecen en la película.

La captura de los bancos de estos peces tan genuinamente gaditanos también sirve para ilustrar y dar pinceladas de esa faceta más tradicional que supone la pesca y el consumo de caballa en Cádiz, la de comerla en la calle con piriñaca, asarla con la familia o amigos, hasta el punto de que el fin del verano lo marca en el calendario la típica fiesta del entierro de la caballa en su inmejorable marco de La Caleta.

Una historia que cuenta para el cine, que hasta ahora nunca había dedicado un episodio a la pesca de esta especie, tomando como referente al documentalista italiano Franco Piavoli, "pues me encanta su manera tan creativade hacer documental", y de la mano del cámara Pepe Freire, que actualmente está en pleno proceso de posproducción.

Un trabajo por su cuenta y riesgo que también le ha dado la libertad de gestar la cinta tal y como la concibió en su imaginario, "por ejemplo sin música, basado en el sonido real, con el de los aparejos, la emisora y el sonido ambiente. Si metía música en el momento de la pesca, me sacaba del momento".

A punto de finiquitar el documental, Serrano Cueto tiene previsto distribuir después del verano por festivales esta cinta que ha concebido como un regalo. "Por haberla hecho con mi padre y también con mi madre, que sale. Incluso me están pidiendo entrevistas con él", dice con orgullo de este proyecto tan personal, tan suyo. Y tan distinto a los que ha firmado en sus cortometrajes con marionetas, El extraño caso del dr. Toñito y Mr Rosbif y el secreto de la tortillita de camarones. Un proyecto, en definitiva, tan sentido como cuando un pescador necesita salir a encontrarse con el mar.

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