Veinte artistas gaditanos interpretan 'La Pentecostés' de Zurbarán

El Museo de Cádiz y la Sala Rivadavia abren hoy una exposición en la que el Tricentenario de la Casa de Indias y la obra religiosa del pintor extremeño se revisan a través del arte contemporáneo

La pintura de Candi Garbarino y la pieza de Arsenio Rodríguez (a la derecha), en el patio del Museo de Cádiz.
La pintura de Candi Garbarino y la pieza de Arsenio Rodríguez (a la derecha), en el patio del Museo de Cádiz. / Jesús Marín
J. A. L.

Cádiz, 28 de abril 2017 - 08:16

Hace casi cuatro siglos que Francisco de Zurbarán pintó el cuadro La Pentecostés, que en torno a 1630 ocupó las paredes de la Casa de Contratación de Indias de Sevilla. Y hace 300 años el Consulado se trasladó a Cádiz y en las sucesivas mudanzas de legajos y enseres se incluyó, allá por 1751, la obra pintada por el artista extremeño. La Casa de Contratación volvió a Sevilla, pero el cuadro se quedó en el edificio que hoy es la Diputación Provincial para, ya en 1863, depositarse en el Museo de la plaza de Mina. De esta íntima relación entre historia y arte en el siglo más esplendoroso de Cádiz surge la exposición Contratación/Pentecostés. Una mirada actual de los artistas gaditanos, que hoy se inaugura en el Museo de Cádiz y en la Sala Rivadavia y en la que veinte artistas gaditanos revisan, a través del arte contemporáneo, la conmemoración del Tricentenario y la pintura de Zurbarán. Un punto de partida sugerente que, sin duda, se confirma comprobando el notable proceso creativo de las obras y de sus artistas.

En el porticado patio del museo se han instalado las 20 obras que integran la muestra, mientras que en la Sala Rivadavia se pueden contemplar los autorretratos que los artistas han realizado bajo la lengua de fuego que simboliza el espíritu santo de Pentecostés. En la presentación a los medios de ayer, destacaba precisamente Irene García, presidenta de la Diputación, que es la primera vez que la Junta y la institución provincial comparten continente expositivo en una misma muestra. La delegada de Cultura, Remedios Palma, también incidió en la colaboración de ambas administraciones en la presente conmemoración del Tricentenario.

La exposición es un potente escaparate del arte contemporáneo que se hace en Cádiz

La muestra, que se podrá visitar hasta el 16 de junio, ha sido comisariada por Miguel Ángel Valencia, que ha contado también para su trabajo con el director del Museo de Cádiz, Juan Alonso de la Sierra, y con el responsable de exposiciones de Diputación, Eduardo Rodríguez.

Elegidos de todos los rincones de la provincia, los 20 artistas han tenido, en palabras de Valencia, "absoluta libertad" para desarrollar este diálogo creativo con esta obra del Barroco español y con el hecho que marcó el comienzo del esplendor de Cádiz.

La exposición se convierte así en un nítido y sobresaliente escaparate en el que contemplar algunos de los parámetros por los que se mueve el arte contemporáneo en Cádiz. Y por esa cristalera creativa se asoman Francisco Almengló con su instalación escultórica de madera reciclada; Yeyo Argüez con un vídeo y cuatro bustos que representan a los evangelistas; Magdalena Bachiller y su paisaje en tinta china; Manuel Caballero con un tríptico mitológico; Fátima Conesa y su particular gabinete cosmográfico; Chanivet y sus coches-choque que derraman el espíritu con su chisporroteo; Cecilio Chaves y un nocturno gaditano que alcanza el nuevo puente; Pablo Fernández-Pujol y un políptico de 64 piezas; Candi Garbarino y su azulada interpretación del Meridiano Cádiz, y el siempre original Juan Ángel González de la Calle y su americanista pared de contratación.

También se pueden contemplar la resilente fotografía del cerrado aparcamiento de Hiper Cádiz que, destacando su araucaria, presenta Juan Carlos González-Santiago; la columna mixta coronada por flores de José Hinojo; la tecnológica llegada del espíritu santo en forma de wifi que nace del bolígrafo de Paco Mármol; los contenedores cerámicos de Pepe Muñoz; la búsqueda del gen de la Trinidad en el acrílico de Magdalena Murciano; la hipnotizante proyección de videomapping de Calde Ramírez; la vertical llama pagana de Arsenio Rodríguez; la colección de recuerdos de la instalación de Carolina Santos; el proyecto sonoro de Juan Isaac Silva, y, finalmente, las palabras desenfocadas que enmarcan Los Vendaval.

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