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Rosendo o el incordio

  • La figura más longeva del rock urbano para en Jerez en su gira de jubilación cuando los pensionistas andan locos por incordiar

Rosendo o el incordio Rosendo o el incordio

Rosendo o el incordio

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Rosendo es del sur de Madrid porque no podría ser de otro lugar. De hecho, si no existiera el sur de Madrid, Rosendo seguramente no habría nacido. El único tío que se me ocurre más del sur de Madrid que Rosendo es el Mono Burgos, pero es argentino y no me vale. Por ejemplo, el Atleti, que es un equipo del sur de Madrid que juega en el norte, celebró su trofeo europeo con la atronadora música del Maneras de Vivir sonando en Lyon. No sé si estoy en lo cierto, lo cierto es que estoy aquí, otros por menos se han muerto... Sus ripios son tontamente geniales, ya le gustaría a más de un pregonero. ¡Llegó a rimar pato con flato!No creo que la música de Rosendo haya llegado nunca tan lejos.

Porque Rosendo no es internacional y bastante es que llegue hasta Jerez, como lo hará la próxima semana en su gira de despedida, que bien merecida la tiene, con un paso en la Primavera Trompetera. Porque vale, Loquillo también pasea las canas por los escenarios, pero con ese aspecto dandi, un tío de Barcelona acunado artísticamente en Madrid y que vive en San Sebastián y que acabará, lo menos, como Charles Aznavour o Leonard Cohen. Caballero él. Rosendo no, no es un caballero, es un superviviente, se jubila para ser un jubileta de barrio y que tiemblen como le fichen las hordas pensionistas para que les haga los cánticos. Se van a enterar de lo que es un tipo loco por incordiar.

"Son muchos años ya y lo que hago es básico, no aporto novedades, estoy fuera de lugar"

No ha cambiado prácticamente un ápice su look, nunca ha vivido en otro sitio y sus canciones parecen sacadas de la conversaciones de los operarios de chapa y pintura de cualquier taller de Carabanchel, que es una rama de la filosofía como cualquier otra. Rosendo es un símbolo identitario como la Mahou. No siendo un virtuoso ni de cerca, no teniendo ningún disco que figure entre los 50 mejores de la historia del rock patrio, Rosendo es un símbolo, un tío íntegro. "Son muchos años ya y lo que hago es muy básico, no aporto novedades de un disco a otro; me veía, y me sigo viendo, como que estoy fuera de lugar", dijo en la presentación de su último disco. Es increíble cómo se valora eso entre los tíos barrigones, gente encantadora, un poco facha de Comisiones Obreras, que aún hoy los fines de semana llevan camisetas de Barricada o Iron Maiden y que fumaban porros en las aceras en el Madrid de los años 70 previo a la tontería de la movida, con esos nuevos grupos tan fam osos ahora que tocaban incluso peor que Rosendo.

Porque 'Rosendo símbolo' es un cartel que funciona. Tiene su historia, claro. El pasado año llenó Vistalegre reuniendo a su primer grupo, Ñu, que era bastante infumable, pero la devoción es la devoción cuando convoca el patriarca. A continuación se sumó a Leño, en los años de la compañia Chapa Records, que los de Asfalto y los de Topo no sabían que lo financiaba el Opus. Chapa fue ruin, pero permitió publicar al rock de barrio, el puente entre lo sinfónico y la nueva ola. El rock era del pueblo y de la fiesta del PCE. Y en ese puente estaba Rosendo. Rock directo. No ha dejado nunca de hacerlo. Y sus estribillos eran legendarios. Que tire la totalla, decía una vez, que se refería a los poderes fácticos. Es cierto que con un discurso ingenuo, pero a veces con más profundidad que los lemas del 15-M, de los que parecía precursor, aunque luego a su hijo político, Podemos, le dio más por los cantautores sudamericanos. Una injusticia no haber reivindicado a Rosendo, que nunca se metió en esas historias.

Cristina Cifuentes le entregó la medalla de otro de Madrid y él declaró que pedía a los políticos que dejaran de hacer el gili. Cifuentes, al parecer, no comprendió alguna parte de uno e los discursos que más disgustos le habría ahorrado. No entiendo por qué Rosendo no ha sido consejero de algo. Un tío de barrio obrero que piensa como los obreros, que canta lo que quieren los obreros. Eso no lo podían entender los niños pijos de la movida. Rosendo es un personaje gigantesco. Como dijo Josele Santiago, otra momia que adorar, alma de Los Enemigos, él se hizo músico cuando vio a Rosendo: un tío que no tocaba ni cantaba, pero que era genial. La Lola Flores de este negocio, ya que hablamos de Jerez. "A este tío le debemos mucho", ha dejado escrito Josele.

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