Cultura

Primera exposición individual del artista Javier Oña

  • La Casa Grande de Vistahermosa acoge una muestra en la que el pintor sevillano presenta una veintena de obras realizadas en los dos últimos años

Javier Oña emprendió ayer su primera aventura expositiva en solitario. Acostumbrado a participar en muestras colectivas, este pintor sevillano con residencia en El Puerto inauguró ayer en la Casa Grande de Vistahermosa una exposición en la que por primera vez solo se puede contemplar su obra, una veintena de cuadros de tamaño grande entre los que se encuentran las dos acuarelas con las que participó en la I Bienal de Acuarelas que se celebró el año pasado en Shanghai.

Así, junto a Madison y Principios inmediatos, las dos obras que de la mano de Oña viajaron hasta China, en esta muestra portuense se expone una tercera acuarela, El descenso de la carnicera. El resto de obras son cuadros que se reparten entre distintas técnicas, como acrílicos, óleos o técnica mixta con tinta china, según explica el propio autor.

La temática es diversa, aunque Javier Oña advierte que en su producción hay "mucha carne. No entiendo de bodegones o paisajes, yo pinto gentes, historias, intento que mis cuadros gusten, pero también que hagan pensar a quienes los contemplan".

La exposición incluye también dos retratos y otros cuadros que reflejan, por ejemplo, la vida en el metro de Nueva York o un primer plano de una mujer pidiendo un taxi en una avenida de Manhattan. En palabras de Oña, sus cuadros tienen "mucho colorido, mucha fuerza, trato que cada cuadro ofrezca una historia diferente".

Hace tres años que Javier Oña expone públicamente sus cuadros. Hasta ahora siempre de manera colectiva, el artista ha dejado su impronta en muestras celebradas en Sevilla, en Jerez o en el propio Puerto, aunque el futuro le volverá a sonreír en octubre cuando participe en una exposición de acuarelas que se celebrará en California, y para la que va a preparar una obra nueva que aún no tiene decidida.

Será, sin duda, un cuadro nacido de la experiencia vital del artista, que suele llevar a sus pinturas imágenes que se le quedan en la memoria en algunos de sus viajes o hechos que fotografía y que luego pasa al lienzo, como ocurrió con una de las acuarelas que llevó a Shanghai.

Las pinturas de Javier Oña, médico que dejó hace unos años su profesión para dedicarse de lleno a su faceta pictórica, se podrán visitar en la sala portuense de Vistahermosa hasta el domingo. El horario para visitarla es de 12.00 a 15.00 horas y desde las ocho de la tarde hasta el cierre del club.

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