Patricio Cabrera pone 'El cielo cabeza abajo' en el Museo de Cádiz

La muestra comisariada por Francisco del Río se extiende a la Casa Pemán

El Museo de Cádiz acogió ayer la rueda de prensa de presentación de la obra de Patricio Cabrera.
El Museo de Cádiz acogió ayer la rueda de prensa de presentación de la obra de Patricio Cabrera.
Virginia León / Cádiz

29 de octubre 2010 - 05:00

El pintor Patricio Cabrera pone El cielo cabeza abajo en una muestra que ayer se inauguró en la sala Cajasol de la Casa Pemán y en el Museo de Cádiz, de la mano de la delegada provincial de Cultura, Yolanda Peinado, el comisario de la muestra, Francisco del Río y el director del Museo, Juan Alonso de la Sierra.

Una exposición que podrá visitarse hasta el 28 de noviembre y que se articula en sendos espacios expositivos tomando como hilo argumental la producción del artista desde 2003 hasta la actualidad, así como todas las constantes que desde siempre han marcado su obra.

En la pinacoteca provincial, una escultura elíptica de estructura laberíntica ubicada en el patio del Museo atrapa directamente la atención del espectador, antes de introducirlo en los recovecos artísticos en torno a los que giran su obra. Una intervención monumental que recoge el ritmo vivaz de sus formas curvilíneas y los contornos lobulados que se reiteran una y otra vez a lo largo de la muestra. Tras ella se levanta la obra central que da título a la muestra, El cielo cabeza abajo, elaborada con transferencia de vinilo con los mismos motivos curvilíneos e islotes propios de su obra.

En torno a estas piezas giran las demás obras pictóricas de grandes dimensiones con las que Patricio Cabrera (Gines, Sevilla, 1958) ahonda, metafóricamente, en el proceso creativo y origen de la vida desde la temática constante de sus jardines. Las formas laberínticas que en ellos se reflejan también hacen referencia a "los vericuetos de la imaginación del artista", comentaba del Río en la visita posterior a la presentación de la muestra.

Una manifestación de origen neobarroco que ofrece otros elementos tan característicos en Cabrera como la segmentación a base de planos recortados, transparencias, intersecciones y superposición de motivos. Todo ello trazado bajo las excelentes dotes dibujísticas y dominio del color del que hace gala.

El trasfondo onírico también puede apreciarse en el conjunto de su obra, que hilvana con cierto tinte de surrealismo y los atractivos motivos étnicos que plasma desde la estética de los tatuajes.

Y del Museo a la Casa Pemán, donde continúa la dinámica de esta exposición que representa bajo el símbolo de un ventilador que se posa en una silla.

Un espacio que recibe al espectador con la gran intervención a base de islotes flotantes. En la sala contigua ofrece una serie de dibujos compuesta por más de cuarenta piezas independientes. En ella aglutina todos los elementos que hacen de la obra del artífice una manifestación única que hila desde escenas, formas y contraformas fluidas, transparencias y los peces 'matissianos' que la surcan. Un submundo trazado entre la realidad y la fantasía que concluye desde la ventana abierta al mar que pone punto y final en una colorida intervención. Una ventana que ahora deja abierta a las interpretaciones del propio espectador.

stats