Madame Anselma, espíritu cosmopolita
La autora de 'La adoración de la cruz' completó su carrera en París, donde conoció a grandes pintores del XIX, que influyeron en la riqueza cromática de su paleta y en su carácter ilustrado
La pintora Alejandrina Aurora Gessler, cuyo seudónimo era Madame Anselma, nació y recibió sus primeras lecciones de pintura en Cádiz, pero viajó por las grandes ciudades europeas para ver y estudiar arte. Para empaparse de las nuevas corrientes estéticas de la segunda mitad del siglo XIX francés y de la maestría de los grandes autores de la época como Fortuny , Chaplin o Gérôme, tras un periodo de formación en la Academia de Bellas Artes de Cádiz.
Su carácter emprendedor y espíritu cosmopolita focalizan en su persona "muchos de los rasgos definidores de la sociedad burguesa gaditana del XIX, fraguada en el ambiente creado por los comerciantes de procedencia diversa", puntualiza el director del Museo de Cádiz, Juan Alonso de la Sierra.
Tuvo mucho que ver en su ilustrada vida su casamiento con Charles Lacroix, destacado dirigente del partido bonapartista, además de ser hija de Alejandro Gessler, cónsul de Rusia en Cádiz.
De Anselma es precisamente la pieza La adoración de la cruz que luce en el Museo junto a otras obras de la autora, una de las pocas féminas pintoras de la época. Se trata de una obra de carácter costumbrista, género que Madame Anselma cultivaba junto al retrato o la alegoría, una producción en general marcada por "la utilización de una pincelada ágil y la riqueza cromática de la paleta", añade Alonso de la Sierra.
En La adoración de la cruz retrata el momento en que una señora con traje negro y rodeada de más gente besa la cruz en el presbiterio de una iglesia. Contaba César Pemán en el catálogo del Museo que la señora enlutada parecía precisamente la Reina Doña María Cristina acompañada de su hija la Infanta Doña María de las Mercedes, por lo que el cuadro reproduce un episodio real.
Esta pintura que fue donada por la propia autora a la Academia de Bellas Artes de Cádiz en 1878 y fue premiada en una exposición regional con una medalla de oro, tal y como aparece marcado en el marco del cuadro.
Dicen que Alejandrina Gessler siempre llevó a Cádiz en el pensamiento. Como curiosidad, mientras se construía el Falla en Fragela se ofreció al entonces alcalde de la ciudad a decorar el techo del teatro enviando unos bocetos. Aunque aquello no trascendió.
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