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El jerezano Javier Palacios gana el 34 Premio BMW de Pintura con ‘Magic Dream’

Arte

El también gaditano Alejandro Botubol logra ser finalista en un certamen que anoche dio sus premios en el Teatro Real de Madrid

El artistas Javier Palacios, en una exposición de hace unos años en 'Diario de Jerez'. / Pascual
Redacción

Cádiz, 16 de octubre 2019 - 07:00

El artista jerezano Javier Palacios Rodríguez ganó anoche el 34 premio BMW de Pintura gracias a su obra Magic Dream, un galardón dotado con 25.000 euros. Otro gaditano, Alejandro Botubol, logró ser finalista con Trinidad: La santa. Los premios se dieron a conocer anoche en una gala en el Teatro Real de Madrid.

Javier Palacios ya fue premiado la pasada edición de esta premio con la beca Mario Antolín de Ayuda a la Investigación Pictórica por su obra Yellow Soul Sponge. El trabajo de Javier Palacios, según informa en una nota el grupo BMW, se desarrolla como un cuestionamiento y reivindicación de la pintura, queriendo demostrar su importancia y vigencia. Para ello, aúna en sus obras las características tradicionales de la pintura con las aportaciones del mundo audiovisual. En sus obras, descontextualiza imágenes de Internet para darle un nuevo significado y apela a las emociones de las personas que observan su obra.

Además del máximo premio al artista jerezano, el madrileño An Wei Lu Li, con Odalisque II, obtuvo la beca Mario Antolín de Ayuda a la Investigación Pictórica (8.000 euros); mientras que el riojano Julio Sarramián Bernal, finalista en la pasada edición, fue reconocido con el Premio a la Innovación, dotado con 6.000 euros, gracias a su obra Dimensión fractal. En la categoría infantil, que premia el talento más joven de este arte, fue galardonada la leonesa Alba Lorenzo Ferreira por su obra La amistad. Esta modalidad está premiada con 4.000 euros.

Y junto al gaditano Alejandro Botubol fueron elegidos finalistas el onubense Pablo Díaz Merchante por Todos los fantasmas son iguales; el madrileño Paco Díaz Salas, por Roma 2; los valencianos Keke Vilabelda Montalt, por Cracking Layers, y Álex Marco Montalvo con Imagen de archivo; el salmantino Diego Vallejo Pierna, con Sin título IV positivo; y Bernardino Sánchez Bayo, de Granada, por In God we trust.

Como cada año, la entrega de premios se celebró en el Teatro Real de Madrid, con la presencia de la Reina Sofía y la princesa Irene de Grecia. BMW agradeció a ambas su apoyo incondicional y compromiso con la promoción del arte. Este apoyo ha contribuido a que el Premio BMW de Pintura sea un certamen de referencia en Europa, tanto por su dotación económica como por el reconocimiento que supone para los ganadores. Un reconocimiento que supone un impulso para muchas carreras artísticas.

Manuel Terroba, presidente de BMW Group para España y Portugal, incidió en el compromiso de BMW Group con la innovación, la promoción del talento y el arte. El vínculo de BMW Group con la cultura conforma uno de los valores más sólidos de la compañía. La ceremonia también contó con la asistencia del presidente del jurado del Premio BMW de Pintura, Enrique de Ybarra e Ybarra, junto a otras personalidades.

El jurado de este año, junto a Ybarra, ha estado formado por Tomás Paredes, presidente de la Asociación Española de Críticos de Arte; Carmen Iglesias, miembro de la Real Academia Española y de la Real Academia de la Historia; y Luis María Anson, periodista y escritor, presidente de El Imparcial y Miembro de la Real Academia Española.

Del juego de dólmenes de Palacios al de las cintas de Botubol

Javier Palacios Rodríguez (Jerez, 1985) se hizo con el premio por una obra que forma parte del proyecto Magic Dolmen, en el que se profundiza en el concepto de lo espiritual, no desde un punto de vista específicamente religioso, sino como un término que permite relacionar elementos en principio opuestos como materia y espíritu, interioridad y exterioridad. Para la creación de la imagen se han seleccionado fragmentos de diversos dólmenes europeos, para generar un nuevo dolmen que sólo podría existir cohesionado gracias a la magia de la pintura.

Alejandro Botubol. (Cádiz, 1979), por su parte, observando los rincones de su taller va encontrando objetos y formas que compone de manera formal cual bodegón clásico se tratara… Esperando que la luz adecuada entre por la ventana, o fotografiando desde esos momentos efímeros de luz de tarde: “Cintas de carroceros, cinta americana de colores, cintas de embalar… les digo Tapes…”. Y para él las tapes son pura imaginería. Las ve como un imaginero del Barroco, ve los volúmenes y las formas de un cuerpo con analítico detalle: “Trato de hacer una pintura sencilla pero a la vez contundente. Quiero que mis tapes sean otra cosa… y eso ocurre cuando cambio la escala del objeto”.

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