wayne jamison. periodista y escritor

"Si Hitler hubiese conquistado el Peñón hoy hablaríamos alemán"

  • El autor presenta este miércoles en el CUC de Cádiz 'Esvásticas en el Sur', un ensayo en el que recorre las huellas nazis en la provincia

Wayne Jamison y su obra, en Sanlúcar Wayne Jamison y su obra, en Sanlúcar

Wayne Jamison y su obra, en Sanlúcar / Wayne Jamison.

-después de 'La sombra del führer', su primera novela, llega 'Esvásticas en el Sur', un trabajo de investigación sobre las huellas nazis en la provincia. Siendo dos géneros diferentes, ¿qué diría que tienen en común ambos libros?

-Quizá la búsqueda de la verdad. O acercarme lo más posible a la misma. Por lo demás, creo que no tienen demasiado que ver, más allá de la vinculación de ambos libros con una de las etapas más negras de la historia. La sombra del Führer es una novela que juega con el misterio que rodeó a la muerte de Hitler para poner sobre la mesa, con datos e informaciones, que la versión oficial de la misma tiene muchas lagunas, y tejer una trama de ficción. Esvásticas en el sur es un trabajo de investigación, de historia contada por un periodista como yo en el que todo lo que se cuenta es real. O al menos así lo entiendo. Se narran, a través de pequeñas historias, episodios que sucedieron en la provincia de Cádiz, muchos quizá desconocidos para una mayoría, y que ponen de manifiesto la importancia que tuvo esta zona en la Segunda Guerra Mundial por su situación estratégica. Si Hitler hubiese conquistado Gibraltar, hoy estaríamos hablando alemán.

-¿Y por qué también un documental?

- En el tramo final de la investigación para el libro me di cuenta de que lo que se recogía había que contarlo también de otra forma. Quería enseñar muchos de esos escenarios, ofrecer testimonios de expertos que confirmasen la importancia de lo que aquí sucedió aquellos años… Y también que algún testigo de excepción, con cara y ojos, contase las historias que vivió de una forma diferente. Se lo propuse a Javier Fergo, un fotógrafo documental a quien ya conocía y cuya forma de ver las cosas sabía que casaba perfectamente con la idea. La aventura ha acabado con un largometraje documental de 75 minutos, que acaba de salir en DVD, que se ofrecerá en plataformas digitales y para el que estamos negociando otras vías de difusión. Hemos accedido a lugares y testimonios inéditos y cuenta con contenido exclusivo.

-En 'Esvásticas en el Sur' revela episodios hasta ahora desconocidos. ¿Cuál destacaría?

- Me resulta difícil elegir, pero hay varias que me han atrapado de forma especial. La historia de Luis Gurruchaga, o como se llamase realmente, el médico que aterrizó en Chipiona para dirigir el sanatorio de Santa Clara, con un oscuro pasado y una vida en la que no faltaron ingredientes que la hacen de lo más llamativa, con un pasado nazi, experimentos macabros, contrabando a gran escala, el Mossad, identidades falsas, un bebé robado y un final sorprendente. O la historia de Larissa Swirski, más conocida como la Reina de Corazones, una espía 'pata negra' que operó en esta zona, primero para los alemanes y después para los británicos como agente doble. Su vida es de película. Y, cómo no, el capítulo dedicado a Rosalinda Fox, en este caso también por un motivo añadido que de momento mantengo en secreto.

-¿Ha encontrado algún tipo de trabas en su investigación o recelos entre personas a las que ha pedido su testimonio?

-Sí, pero es comprensible. Hay, de hecho, un capítulo, el dedicado al Mercedes blindado de Hitler que pudo estar unos años en Jerez, en el que he mantenido en el anonimato las identidades de algunos de sus protagonistas y de las fuentes. Hubo otra historia que tuve que suprimir a última hora a petición de la fuente. En este caso hacía referencia a la condecoración que había recibido un familiar suyo de manos del propio Hitler. Tenía miedo a que señalasen a la familia como nazi.

-¿Qué representa para usted Liana Romero?

-Mucho. Es la hija de Larissa Swirski, la Reina de Corazones. Tiene 85 años, pero mantiene una memoria y una vitalidad envidiables. Fue testigo privilegiado de lo que pasó en esta zona durante la Segunda Guerra Mundial. Acompañó a su madre en varias misiones y por su casa desfilaban personajes como Ian Fleming, Wilhelm Canaris, Junio Valerio Borghese o Lionel Crabb, así que figúrese. Pero lo más importante para mí ha sido la relación de amistad y confianza que ha surgido entre ella y yo. Creo que es importante que su testimonio, sus recuerdos y sus vivencias no se pierdan, que se conozcan y sirvan para conocer mejor lo que pasó en aquellos años.

-¿De dónde le viene su inquietud por este tema? ¿Cree que entre los jóvenes de hoy existe interés por lo que supusieron la Segunda Guerra Mundial y el nazismo?

-Me fascina cómo un tipo como Hitler y el régimen que instauró fueron capaces de convencer a todo un país, o una buena parte del mismo, de que lo que hacía era lo correcto, el bien que necesitaban para salir adelante. Y las consecuencias que todo eso tuvo. La historia debe servir también como advertencia, sobre todo en casos como éste, y para evitar que algo parecido pueda repetirse, y más en los momentos que estamos viviendo ahora.

-¿Cree que su nuevo libro puede abrir los ojos a personas que al oír hablar de nazis en la provincia piensan que sólo son leyendas?

-Eso espero. Hay bastantes leyendas, pero también es cierto que la importancia que tuvo la provincia de Cádiz en el devenir de la Segunda Guerra Mundial es algo que pienso que no se conoce lo suficiente todavía. Su situación estratégica hizo que unos y otros dedicasen importantes esfuerzos en conseguir su control, aunque fuese en materia de información y espionaje. Y de ahí la notable presencia de nazis, pero no solo durante el mencionado conflicto bélico, sino también antes y después del mismo. Pero no fueron los únicos. Aquí también operaron espías británicos, italianos, americanos, franceses, rusos y hasta japoneses. Eso sí, estos últimos de una forma muy peculiar.

-Dedica un apartado especial a las víctimas gaditanas, sobre todo a las que fueron a parar a campos de concentración. ¿Considera que la sociedad es consciente de lo que el Holocausto supuso o piensa que existe el peligro de repetir la historia a la vista de algunos fenómenos políticos actuales en algunos países europeos?

-El documental está dedicado, de hecho, a los 84 gaditanos que acabaron en campos de concentración, con sus nombres y apellidos y la suerte final que corrieron. Seis de ellos, por cierto, jerezanos. La División Azul también tiñó de sangre la provincia, en su caso con 61 fallecidos, 13 de Jerez. Conviene tenerlo muy presente, sobre todo en los tiempos que corren, porque la historia se puede repetir. Con otras formas, quizá en otros escenarios, África, Oriente Medio… Existieron equivalentes a los campos de concentración nazis mucho antes de la II Guerra Mundial. Y también después. Filipinas, Chechenia, Corea, Guantánamo, África…

- Tras 'Esvásticas en el Sur', ¿hacia dónde apuntará su próximo trabajo?

-Llevo ya varios meses trabajando en él. La fase de investigación está bastante avanzada y he empezado incluso a escribir. Tendrá al doctor Pirata, el médico del sanatorio de Chipiona de quien hablaba al principio, como principal protagonista. Es un personaje que me tiene atrapado. Hemos averiguado bastantes cosas nuevas sobre su misteriosa vida. Y realmente sorprendentes. Con ramificaciones y conexiones que considero que pueden llamar la atención. Puede dar mucho juego para un relato novelado.

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