Cultura

Esperando a Springsteen

  • La puesta a la venta de las entradas para el concierto del músico norteamericano provoca colas a la entrada de Fnac en Sevilla, que agotó ayer las más caras

"Trabajé cinco años como vigilante jurado, así que estoy acostumbrado a estar doce horas de pie sin hacer nada", dice sonriendo David mientras, junto a su novia Pepa, enseña las primeras entradas vendidas en la Fnac sevillana para el concierto de Bruce Springsteen, el 28 de julio en el Estadio de la Cartuja.

Pasan pocos minutos de las diez de la mañana y la cola alcanza la altura de la calle García de Vinuesa. Doscientas personas, a bote pronto. Jesús, sevillano, y Felipe, cordobés residente en Sevilla, aguardan en los primeros puestos junto a la puerta desde la seis de la mañana. "No nos fiamos de la venta por internet", dice el primero, que cuenta ahora 35 años y sigue a Springsteen desde los 14. "Lo he visto ya diez veces en directo", afirma. Lo acompaña también su hermana Sonia, que explica que "me enganché a Springsteen cuando estudiaba en Londres. Lo vi y fue una pasada. Merece la pena".

¿Y merece la pena el madrugón? "Lo de la cola es por chulear", comenta Felipe haciendo de la espera parte del ritual, aun sin desdeñar el hipotético riesgo que pudiera conllevar la compra telemática. "No me fío de internet. Los sistemas fallan, se colapsan", explica el afortunado David, hoy estudiante de Ingeniería Técnica Industrial, apurando sus quince minutos de fama local.

Claro que, si el sistema falla, falla la venta incluso en la Fnac de Sevilla. Como explica el responsable de comunicación del establecimiento, Manuel Pilar Romero, ellos operan con el proveedor oficial del Working on a Dream Tour, la operadora Tick Tack Ticket. O sea que, utilizando su sistema, vienen a hacer de intermediarios entre ésta y el comprador. "Si se cae el servicio nosotros también lo sufrimos. Imagínate la que se puede liar", bromea Romero, para quien la ventaja es obvia. "De aquí te vas con la entrada en la mano", señala en referencia al un tanto engorroso sistema de canje que el comprador telemático tiene que llevar a cabo hasta conseguir finalmente su ticket.

Más allá de eso, y de unas comisiones que muchos consideran abusivas, la venta a través de ticktackticket.com funciona con normalidad. Y debe de hacerlo bien también a través del resto de centros de Fnac en España: a media tarde el espacio comercial sevillano ha despachado 800 entradas y, dato significativo, ha agotado su cupo de las más caras, las de 83 euros. "Eso significa que está yendo bien en todo el país", dice Romero, quien precisa que Fnac nunca sabe cuántas localidades quedan de cada modalidad. "Cuando se enciende el piloto rojo, el operador nos está diciendo que se terminó", apunta. De las otras dos modalidades restantes, 79 y 63 euros, se venden mejor las más caras. "La diferencia económica es poca y la visibilidad mucho mejor", asegura Romero.

"Cuando llevaba cuatro horas solo en la puerta pensé estoy colgado", recuerda ahora el ganador de esta carrera. David, que nunca ha visto a Springsteen en vivo, aguantó sin compañía hasta las 4:30. "Han sido un poco perezosos", ironiza.

Cecilia acaba de llegar desde Cádiz. "En otras ocasiones he hecho cola toda la noche. Esta vez no, pero lo entiendo", afirma. A su lado, otro David, sevillano, piensa que lo del colapso de internet "es un mito, aunque nunca se sabe. Mejor asegurarse". Cuando se entera de que su tocayo ha aguardado durante doce horas, exclama incrédulo: "¡No jodas!".

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