Cultura

"Escribir mi autobiografía no hubiera sido muy ético, no se habla de los amigos"·

  • El legendario promotor Gay Mercader presenta en la UCA el libro con los carteles de sus conciertos

Gay Mercader, ayer, en Cádiz. Gay Mercader, ayer, en Cádiz.

Gay Mercader, ayer, en Cádiz. / jesús marín

3.400 conciertos en 48 años de carrera. Ese es el bagaje del más legendario de los promotres de rock españoles, uno de los padres de la industria musical española, Gay Mercader, amigo de figuras del rock como Keith Richards, Patti Smith o Iggy Pop; sobrino de Ramón Mercader, el asesino de Trotsky, y del genial cineasta italiano Vittorio De Sica. Con todo esto Mercader tendría para una autobiográfia más que jugosa, pero él ha decidido ahorrársela porque "no sería ético escribirla, he vivido cosas porque soy amigo de mis amigos y que forman parte de su intimidad. Y no se habla de los amigos".

Mercader presentó ayer en el ciclo Tutores del Rock, organizado por la Universidad de Cádiz, una pequeña joya bibliográfica, el libro Tour Posters (1971-2017), que recoge los carteles de la mayor parte de los conciertos que él ha promovido. Retirado en su finca gerundesa, tras haberse despedido con la gira de AC/DC en España, el libro le sirve "para que me recuerden mi vida más que para recordarla yo".

El promotor catalán ha hecho posible en estas cuatro décadas que en España pudiera verse a los Rolling Stones (fue apoteósico su concierto del 82), a Police, a Phil Collins o a Bob Marley sólo unos pocos meses antes de su muerte. Hijo de uno de los fundadores de Omnium Cultural, profundamente antiindependentista, Mercader está convencido de que "si me hubiera criado en España no me hubiera dedicado a esto". Pero él no se crió en la España franquista sino en el París más cosmopolita, que él vivió desde la acomodada posición de un niño bien que estudiaba en el mismo colegio que el hijo de Onassis. Estuvo presente en el mayo del 68 y como buen rebelde no se privó de enfrentarse a la policía, lo que hizo que después los grises no le parecieran para tanto.

Pero frente al París burbujeante de conciertos y de acción, España le pareció tan gris como sus policías y fue el aburrimiento lo que le hizo empezar a moverse para dinamizar la escena. Uno de sus primeros movimientos fue traer a la Incredible String Band, una delaración de intenciones antes de lanzarse a traer a los grandes grupos de los 60 a un país que en un principio ni siquiera prestaba mucha atención, pero que acabó llenando estadios para visitas tan egregias como la de Bruce Springsteen a principios de los 80, uno de los grandes éxitos de Mercader. En definitiva, un libro indispensable para los que vivieron los tiempos gloriosos de Mercader y Cia, luego Gamerco y hoy con su herencia en manos de la multinacional Live Nation.

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