Universidad de Cádiz Flamenco sin razas, flamenco sin colores

  • La conferencia 'Verso a verso' recorrió la dilatada trayectoria de Carmen Linares

  • Su cante a los poetas en español fue el hilo conductor de la convocatoria

“El cante es más señor gracias a Carmen Linares. Ella le da dignidad. Pero por encima de lo musical está la actitud. La palabra modestia como valor”. Las alabanzas del flamencólogo Fermín Lobatón a la cantaora durante su conferencia Verso a verso -título además de su último disco-, dentro de la 70 edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz, dan la medida de la importancia que tienen la voz y la presencia de esta mujer.

Una presencia que “produce escalofríos. Es una leyenda”, comentaba durante la presentación José Jurado, responsable del seminario Literatura y músicas actuales. Y una voz que pudo escucharse ayer en el Edificio Constitución 1812 gracias a la petición de uno de los asistentes. Linares no dudó en arrancarse a capela recordando a Miguel Hernández en Andaluces de Jaén. Un momento delicioso que sirvió de colofón a un recorrido por la dilatada trayectoria de la artista, perteneciente a la mejor generación del flamenco, y que demostró que éste no es solo arte, sino cuestión vital. “Le he dedicado mi vida. Subirme a un escenario es una terapia. Junto a mi familia es lo más importante”, dijo.

Linares ha cantado a los clásicos, pero reivindica también el carácter abierto del arte que le ha dado su sitio como figura. Para ella, cantaora paya, “el flamenco no tiene razas ni colores. Es un cante andaluz y los gitanos han aportado mucho, pero cada uno de nosotros también lo hacemos, nos aportamos mutuamente. Se puede ser cantaor sin ser andaluz si tienes las condiciones necesarias, voz, oído, corazón y cabeza. Si algo no es bueno, al final cae por su propio peso”, explicó. Una opinión, sin duda, que avala propuestas musicales de muy diversa índole que tienen su origen en esta expresión musical, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Al respecto de la apropiación cultural, un término polémico que ha sobrevolado el flamenco durante los últimos tiempos, Linares no puede mostrarse más en desacuerdo. “Eso es una locura. Un artista tiene que hacer su propio camino. Si a Rosalía le gusta el flamenco, que lo haga a su manera. Ella tiene su público y me parece muy válido. No hay que cortar la creatividad de nadie. Ella nunca ha dicho que sea La Niña de los Peines. Hay que respetar a los demás”, afirmó.

También quiso la cantaora recalcar el valor de la formación académica de los flamencos y la juventud. “Cuanto más preparado estés, cuanto más conozcas del flamenco, mucho mejor. Sumas y enriqueces. ¡Ojalá hubiera aprendido yo a tocar la guitarra y supiera de música! Me ayudaría a hacer cosas que no he podido hacer. A los jóvenes les aconsejo que profundicen en el flamenco, tener afición y amor por este arte es lo esencial. Para hacerte como artista también tienes que pisar el escenario. Compartiéndolo con otra gente se aprende muchísimo. Hoy hay mucho acceso a recursos y eso ayuda. Que se empapen de cultura, a ver si se enteran los que tienen que preocuparse por ella”, señaló contundente.

Haciendo gala de esa modestia con la que la definieron en el acto, Carmen Linares recorrió su discografía, centrada especialmente en el cante a poetas en lengua española tan emblemáticos como Lorca, Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez, Borges o José Ángel Valente.

“Lo primero es conocer sus vidas y obras”, cuenta, “y dentro de esos poemas ves cuál de ellos te llega más y te inspira. Sé hasta dónde puedo llegar con cada autor. Si un poema no tiene una métrica de los cantes de flamenco, yo tengo que hacer una composición para ponerme a su servicio. Si no sé hacerlo, se lo doy a una persona que yo sé que lo va a entender y lo va a hacer a mi gusto porque conoce mi forma de cantar. Por ejemplo, Andaluces de Jaén sabía que encajaba en una folía y una petenera por su métrica, carácter y profundidad”, explicó.

Uno de sus retos mayores al enfrentarse a los maestros de las letras ha sido interpretar el poema In pace, de Valente, incluido en su disco Un ramito de locura. “Me llevó tiempo. Es un poema tan vivido, profundo, tan en primera persona... Me imaginaba lo que él sentía y temía no estar a la altura a la hora de reflejar el desgarro y la tristeza. Le di muchas vueltas y hasta que no lo vi claro, no lo puse en pie”, relató.

La artista no tiene preferencias al elegir autores, aunque quizá “haría a algún poeta más de hoy. Ahora no estoy pensando en ninguno , lo que me vaya encontrando”. Sea como sea, la obra cantada de los grandes y engrandecida en la voz de Carmen Linares seguirá siendo fuente de inspiración y arte para cualquier artista. “Tenemos grandes poetas en España, es un lujo nuestra poesía para musicarla. ¡Qué suerte!”.

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