Tribuna de opinión

Cádiz capital europea de la cultura

  • Habría que aprobar en pleno la preparación de la candidatura mediante un consenso de todos los partidos

Imagen de las murallas de la ciudad. Imagen de las murallas de la ciudad.

Imagen de las murallas de la ciudad. / Julio González

Una ciudad necesita retos, ambiciones, grandes proyectos colectivos que pongan en marcha a todo el mundo. Por supuesto cada partido tendrá, si lo tiene, su propio modelo de ciudad pero es oportuno que haya algunas pocas cosas que aglutinen a todos los partidos, a todas las instituciones y a los diferentes grupos. El ejemplo a seguir es el Bicentenario de la promulgación de la Constitución de 1812 que sirvió de estímulo a todos hasta el punto de que se mantuvo al margen de la lucha de los partidos. Es cierto que no resultó tan grandioso como algunos esperábamos porque el Gobierno de España, con la excusa de la crisis, no estuvo a la altura de lo que necesitaba un acontecimiento de estas características. Pero no conviene olvidar que una ciudad de 120 mil habitantes fue capital de España durante unas horas y capital de Iberoamérica durante un día. Faltó dinero y faltó perspectiva en otras instancias del Estado. El Ayuntamiento solo no pudo acometer todos los proyectos pero al menos fue útil para la proyección de la ciudad. Terminado el Bicentenario la alcaldesa quiso buscar otro acicate, otro proyecto que pudiera aglutinar a la sociedad y se planteó lo de la Plataforma Logística Sur de Europa, de efímera vida aunque, en todo caso, no iba a poder sustituir a un objetivo del nivel del Bicentenario.

Catorce años antes de la efeméride el Ayuntamiento aprobó en pleno iniciar las gestiones. Teófila Martínez suele recordar que los responsables del Gobierno decían que faltaba mucho tiempo, que no corriésemos tanto. Al final se demostró que quedaron cosas por hacer. Ese argumento se demuestra que no es válido.

Ahora sugiero como próximo objetivo la candidatura de Cádiz como Capital Europea de la Cultura. Dentro de siete años el Gobierno de España tendrá que aprobar la propuesta que debe enviar a la Unión Europea para cuando le toque, por turno, tener una ciudad como Capital Europea de la Cultura. Lo fue San Sebastián, después de una dura disputa con Córdoba. Este año lo es Mattera en Italia y Plovdiv en Bulgaria. Solo preparar la candidatura debería servir para poner a todo el mundo a trabajar con este objetivo. Durante los próximos siete años habría que formular un proyecto ganador donde estuviera implicada toda la ciudad: las instituciones, los partidos, los colectivos sociales, la Universidad, la ciudadanía. Debería ser un proyecto de todos, sin banderas políticas que lo protagonizasen. Tan es así que salta del periodo de mandato de varias corporaciones municipales. Debería tratarse como un proyecto ‘de ciudad’ como dicen algunos en comparación con los proyectos ‘de Estado’. Algo que sirva a una generación entera y que sea un revulsivo para todo lo que se haga en los próximos años. La cultura es también un elemento económico, dinamizador de la ciudad. Sirve como reclamo turístico y solo su preparación ya es en sí mismo algo positivo.

Habría que aprobar en pleno la preparación de la candidatura mediante un consenso de todos los partidos. Comprendo que ahora mismo es un poco complicado por la vehemencia con la que se lleva la campaña electoral pero no impide que sea una idea digna de apoyo por todos los grupos para que se ejecute gobierne quien gobierne.

Se podría crear un comité de honor de la candidatura. Hubiera sido José Pedro Pérez Llorca una persona excepcional para presidirlo pero ya que él no está hay otros que lo podrían llevar a cabo como Augusto Delkáder o Antonio Hernández Rodicio, gaditanos implicados con la ciudad con amplios conocimientos del mundo de la política y las finanzas que podrían atraer apoyos a la candidatura y a las actividades que se hiciesen para su defensa y promoción. Habría que crear un comité gestor donde hubiera funcionarios y algún ciudadano, que gestionara el proyecto bajo la coordinación de un comisario nombrado al efecto. El mismo Ayuntamiento tiene excelentes empleados que podrían encabezar el proyecto y, si no, en la ciudad hay gente con esa capacidad.

Sería menester recabar el apoyo de todos: la Universidad, la Diputación, la Autoridad Portuaria, la Zona Franca, Cajasol, Unicaja y la Junta de Andalucía. Habría que hacer partícipe a los colectivos de la ciudad: Ateneo, Casino, Colegios Profesionales, sindicatos, empresarios, asociaciones de vecinos, grupos ecologistas, organizaciones feministas. Si queremos que el proyecto tenga éxito debe ser participativo, plural y ambicioso en sus objetivos.

En el camino para presentar la candidatura habría que poner en marcha otra serie de iniciativas paralelas y concurrentes. Todo ayuda. Activar la declaración del carnaval como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Recuperar la declaración del Casco Antiguo, en su conjunto, como Patrimonio de la Humanidad como ya lo son otros centros históricos de distintas ciudades. Ya se intentó hace años. Sería menester volver a intentarlo. No solo las murallas, aunque estas deberían ser uno de los elementos esenciales para lo que se podría ya poner un Centro de Interpretación de las Murallas y Baluartes de Cádiz que expliquen su origen y obliguen al Gobierno de España a su mantenimiento y conservación.

Se debería contar con el colectivo La 11 mil para el apoyo de los diferentes proyectos en Madrid. Habría que aprobar una ordenanza municipal de defensa del patrimonio para que a lo largo de los años se eliminen de las calles del centro todo aquello que perturba el conjunto: cables en las fachadas, cables que vuelan sobre las calles, anuncios comerciales en metacrilato, anuncios en banderola, aluminio y pvc, cambiar el mobiliario urbano del centro que ahora resulta horroroso (papeleras, contenedores de basura, señales de tráfico, bolardos, marquesinas), unificar y armonizar kioskos y veladores. Todo ello con una vigilancia especial y con un programa para erradicar lo que afea el conjunto.

Se debería crear una fundación que defendiese el patrimonio gaditano donde ciudadanos a título individual, empresas e instituciones hicieran aportaciones para la mejora del patrimonio, al estilo de la Real Fundación de Toledo.

Todas las actividades culturales que se organicen en la ciudad podrían enfocarse al mismo fin: Alcances, los festivales del títere o de música española, feria del libro.

Habría que hacer un proyecto para el uso vinculado a la candidatura del Castillo de San Sebastián, Castillo de Santa Catalina, bóvedas de San Carlos, San Roque y Santa Elena, baluarte de Candelaria, baluarte de Santiago. En este proyecto puede incluirse y darle un signo ambicioso el Museo del Carnaval y el uso de las antiguas naves de Tabacalera en Loreto. Incluso la antigua estación de ferrocarril.

Se podría crear una Casa del Lector donde participen las fundaciones literarias de la zona, algunas de insignes escritores vinculados con Cádiz como la de Ory, Quiñones, Alberti y Caballero Bonald.

El apoyo de la Junta de Andalucía es fundamental. En primer lugar para no competir con otra ciudad andaluza y en segundo lugar por los medios económicos, materiales y políticos que tiene a su disposición. Fondos de la Unión Europea, el Gobierno de España y la Junta tienen que venir a dar apoyo a los que se consigan en el ámbito público y privado de la ciudad.

Sugiero como lugar donde situar la sede de la candidatura el antiguo Instituto del Rosario, propiedad de la Diputación, hoy abandonado. Y en último lugar, propongo como lema de la candidatura: CÁDIZ CIUDAD DE LA LIBERTAD.

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