Fundación Cajasol y Fundación José Manuel Lara

Antonio Serrano Cueto construye una biografía literaria de Italo Calvino

  • El catedrático gaditano logra Premio Domínguez Ortiz de Biografías por una obra sobre el escritor italiano

  • El onubense Jesús Albarrán obtiene el Manuel Alvar por un trabajo sobre los inicios de Bob Dylan

El catedrático Antonio Serrano Cueto, en un acto de hace unos años en la Fundación Carlos Edmundo de Ory. El catedrático Antonio Serrano Cueto, en un acto de hace unos años en la Fundación Carlos Edmundo de Ory.

El catedrático Antonio Serrano Cueto, en un acto de hace unos años en la Fundación Carlos Edmundo de Ory. / Jesús Marín

Los premios anuales de las fundaciones Cajasol y José Manuel Lara ya tienen nuevos ganadores. El gaditano Antonio Serrano Cueto ha conseguido el Premio de Biografías Antonio Domínguez Ortiz 2020 por su obra Italo Calvino: el escritor que quiso ser invisible, mientras que el ensayo A Boy Walking: Bob Dylan y el Folk Revival de los sesenta, del onubense Jesús Albarrán Ligero, ha obtenido el Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos 2020. Los dos galardones se entregarán el próximo otoño en Sevilla.

Antonio Serrano Cueto, catedrático de Filología Latina en la Universidad de Cádiz, se confiesa un apasionado de Italo Calvino (1923-1985) desde joven. Quizás por eso, hace unos 11 años que en una relectura de su obra, y con textos que aún no habían sido traducidos al español, atisbó la primera posibilidad de construir una biografía partiendo de su corpus literario y de la abundante correspondencia que el escritor, editor y comprometido político italiano redactó a lo largo de su vida. “La biografía que yo he pretendido hacer –explica Serrano Cueto– es fundamentalmente literaria, en el sentido de que yo me he leído toda su obra y he intentado hacer una lectura crítica, pero no es una obra filológica, sino que gracias a que soy filólogo he podido hacer eso. Pero la obra tiene un andamiaje biográfico importante. Están perfectamente imbricadas las dos cosas”.

Comprobó Serrano Cueto que la estima literaria que Italo Calvino había alcanzado en España se circunscribía solo a unas cuantas obras: a su juicio, El barón rampante, Las ciudades invisibles o Seis propuestas para el próximo milenio, pero que faltaban otras de altura similar y peor suerte en castellano, como Marcovaldo o Palomar o las Cosmicómicas...

El catedrático gaditano ahondó así en el perfil vital, biográfico y literario de Calvino, desde su nacimiento en Cuba hasta su muerte en la Toscana, y en su investigación destacan muchos datos de interés, como sus progenitores: “Los padres eran científicos de nivel internacional y además trabajaron en Cuba y en México. Esa parte científica, que Calvino de joven desdeñaba porque quería letras, letras y letras, al final va aflorando en su vida literaria cuando él entra en contacto con los grupos de literatura combinatoria Oulipo en París, todos estos grupos que utilizan las matemáticas y la experimentación científica en las obras”.También se detiene esta biografía sobre Italo Calvino, de cuyo nacimiento se cumplirán cien años en 2023, en su compromiso político, su militancia en el Partido Comunista y su condición de partisano, hasta que los soviéticos invadieron Hungría y Calvino se fue centrando más en su camino literario.

Uno de los pilares básicos de la biografía construida por Serrano Cueto se encuentra en sus cartas, tanto las que se han traducido al italiano como las que no. Y en este grupo están las más de 5.000 epístolas que Italo Calvino escribió durante su trabajo en la editorial Einaudi, una correspondencia que el catedrático gaditano ha consultado directamente en Turín.

Antonio Serrano también ha mantenido contacto directo con personas que trataron con Calvino, como Eugenio Scalfari, fundador del diario La Repubblica que compartió pupitre en el instituto con Calvino, o Fernando Arrabal, que coincidió con el italiano en una estancia en Estados Unidos.

El autor de Italo Calvino: el escritor que quiso ser invisible ha ido cruzando toda esa información, toda su larga y fructífera investigación, hasta construir la obra que ya ha logrado el respaldo de un jurado formado por Nativel Preciado, Jacobo Cortines, Ignacio F. Garmendia, Alberto González Troyano, Antonio Cáceres, Rafael Valencia y Joaquín Pérez-Azaústre.

Como también obtuvo su beneplácito la otra obra premiada, A Boy Walking: Bob Dylan y el Folk Revival de los sesenta, de Jesús Albarrán, de la que el jurado destaca que es un libro “de género híbrido, a caballo entre el ensayo, la semblanza y la recreación libre, que aborda los años de formación y juventud del mítico poeta y músico norteamericano, rastreando sus viajes, devociones e influencias y en particular la estrecha relación entre el renacimiento del folk y la cultura no solo norteamericana de los años sesenta”.

La obra premiada es, según explica el propio autor en la nota de prensa enviada por los convocantes, “un recorrido riguroso y ameno por los primeros años creativos del músico Bob Dylan que mezcla biografía, autobiografía, ensayo y literatura”. El libro se nutre de bibliografía fundamental no traducida al español para “recrear con minuciosidad la atmósfera de los inicios del músico, ahondar de manera crítica en su trabajo y acompañar poéticamente al premio Nobel desde Hibbing (su pueblo natal) hasta las bohemias calles del Village de New York”.

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