Academia de Bellas Artes de Cádiz

Antonio Agudo, de la anécdota a lo profundo

  • El pintor sevillano pronunció el discurso de recepción del nuevo académico

  • La presidenta Rosario Martínez apuesta en el acto por el papel público de las academias

El pintor Antonio Agudo contestó al nuevo académico. El pintor Antonio Agudo contestó al nuevo académico.

El pintor Antonio Agudo contestó al nuevo académico. / Lourdes de Vicente

El pintor sevillano Antonio Agudo fue el encargado de responder al discurso de Bernardo Palomo y, por tanto, de recibir al nuevo académico antes de que la presidenta de la institución, Rosario Martínez, clausurara el acto que se celebró en la Diputación Provincial y que contó con la asistencia de un nutrido público.

Agudo comenzó con una anécdota compartida con el nuevo académico, pero sólo como excusa para ir a lo profundo, para ahondar también en los fundamentos del arte, en su comprensión, para hilar con ironía y humor la académica respuesta a Palomo, al que atribuyó “un profundo conocimiento de las corrientes que cimentaron el arte contemporáneo; conocimiento, alentado por el amor a la modernidad creativa como ha mostrado en sus palabras”.

La anécdota contada por Antonio Agudo se refería a un certamen de pintura, el Premio Duquesa de Alba de Acuarela, en el que ambos, Agudo y Palomo, coincidieron como miembros del jurado junto a otras tres personas. Ambos quedaron “prendados por una obra de extraordinaria sencillez” que creyeron de manera convencida que estaba llamada, en concreto el pintor danés que la firmaba, a llevarse el dinero con el que estaba dotado el galardón. Se trataba, en resumen, de un paisaje nevado con unas pisadas que conducían a una casa junto a la que había un árbol de tronco casi negro. “La discusión por la defensa del premio –recordó Agudo– para aquella obra tomó tintes muy molestos por el rechazo de una profesora pintora de acuarelas; nos atrincheramos, hasta conseguir convencer a otro de los miembros del jurado. El precipitado fue la supresión del premio”.

“Esta anécdota ilustra perfectamente para mí el concepto de libertad en el juicio estético que Bernardo sostiene como historiador, profesor y escritor, precisamente, la que ha guiado mi escrito de recepción”, destacó el pintor sevillano.

Desde el concepto de verdad en el arte manejado en su discurso por Bernardo Palomo, Antonio Agudo abundó en el magisterio crítico del nuevo académico, en sus conocimientos y en su libertad de juicio, y en la “mirada crítica” que Palomo dedica, como ejemplo puso sus textos sobre la madrileña feria ARCO, “a galeristas, teóricos y otros intervinientes en el asunto artístico”.

Entre las numerosas citas en la que sustentó su discurso, el pintor sevillano destacó también las referencias a las palabras pronunciadas por Bernardo Palomo, en especial aquellas en las que reclamaba la verdad del hecho artístico y la imprescindible emotividad que debe producir: “Que te pellizque el alma, que su contemplación te produzca placer y dulzura”. Con nuevas referencias a aquel certamen de pintura en el que la emoción de una obra sencilla logró cautivarlos, Agudo también quiso reflexionar sobre el arte y sus consecuencias, sus complejidades, hasta el punto de dejar sobre el estrado algunos interrogantes de calado: “El arte, tal como lo concebimos los artífices, vanguardistas o clásicos (entendiendo por clasicismo una conexión con las visiones históricas del arte), ¿se ve abocado a su desaparición o a su marginación? Mas, por qué no abundar en la transmisión del conocimiento basado en la honradez que nos propone nuestro nuevo académico, en la búsqueda de las pulsiones que le quedan al ser humano, acaso, necesitado de otras llamadas que no sean a gritos, propuestas por políticos, periodistas, ‘nuevos tecnólogos’ e impostores culturales. ¿Cómo lo hacemos?”.

La presidenta Rosario Martínez, por su parte, fue la encargada de cerrar la sesión con una intervención en la que ensalzó la labor del nuevo académico, de Bernardo Palomo, como crítico de arte y como profundo conocedor del movimiento creativo en la provincia de Cádiz. Martínez defendió también el papel público –social y cultural– de las instituciones académicas, para las que reclamó un apoyo decidido por parte de las instituciones públicas, en el objetivo de “acabar con la clandestinidad a la que nos tiene condenada la Administración”.

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