Homenaje

Antonio Agudo entrega a 'Diario de Cádiz' una acuarela del edificio Fénix

  • Con este gesto ha querido homenajear a su padre, que fue jefe del taller de grabado de este periódico

Antonio Agudo entrega a 'Diario de Cádiz' una acuarela del edificio Fénix, donde están sus oficinas. Antonio Agudo entrega a 'Diario de Cádiz' una acuarela del edificio Fénix, donde están sus oficinas.

Antonio Agudo entrega a 'Diario de Cádiz' una acuarela del edificio Fénix, donde están sus oficinas. / Julio González

"70 años después de que mi padre me trajera a Cádiz he salido en la portada de Diario de Cádiz, donde él trabajó. Si lo viera..." Con estas emotivas y orgullosas palabras en referencia a su singular inauguración del curso académico de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz, el prestigioso artista sevillano Antonio Agudo ha hecho entrega a este periódico de una bonita acuarela protagonizada por el edificio Fénix, donde se encuentran las oficinas de Diario de Cádiz. Y aunque no fue ésta la redacción que conoció en aquellos años de su niñez, cuando su padre fue nombrado jefe del taller de grabado, "me parecía muy significativo, pues es donde hoy se encuentra el periódico".

La obra, que ha sido entregada en la hemeroteca de este periódico a José Joly, presidente del grupo Joly, y David Fernández, director de Diario de Cadiz, ante la presencia de su amigo y en su día discípulo, Hernán Cortés y José Ramón Ripoll, pues los tres son académicos de la Bellas Artes, recoge una singular perspectiva del edificio Fénix, cuya composición brinda tanto peso al cielo y la mágica luz de Cádiz, como a la altiva construcción"Creo que lo hiciste desde la azotea de mi casa, Antonio, el edificio Transmediterránea", apuntó Hernán Cortés recordando los años en que Agudo trabajaba la exposición Cádiz a contraluz en la Casa Peman, a la que pertenece la pieza. 

"Hace años que quiero hacer entrega de esta acuarela y por fin ha llegado el momento de homenajear a mi padre", expresó el pintor, mientras todos evocaban el metódico ajetreo de aquellos tiempos de linotipia y fotograbado cuyo taller reflotó su padre, así como los felices momentos de una infancia que desde 1949 al 51 transcurrieron por las calles de Cádiz y por los pasillos de la redacción de la calle Ceballos número 1, "donde vivía, justo encima del Diario". Porque, "si Antonio Machado contenía su infancia en los recuerdos de un patio sevillano, yo lo hacía entre recuerdos de un parque sobre el mar, y unas calles solitarias donde anida el viento", subrayó del discurso que pronunció cuando ingresó en Bellas Artes. 

Ahora, siete décadas después regresa una vez más a la ciudad, al periódico que un día le trajo a Cádiz, al edificio que maravillosamente ha trasladado al lienzo, el mismo en el que lucirá "en un lugar privilegiado", agradeció José Joly durante el encuentro.

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