Presentación en Cádiz del último libro de Almudena de Arteaga

"Le debía una novela a Cádiz, aquí está"

  • La escritora presentó ayer su último libro, 'Cenizas de plata y sangre', en la Fundación Cajasol, una novela ambientada en la explosión de Cádiz de 1947

El presidente de la Audiencia Provincial, Manuel Estrella, y la escritora Almudena de Arteaga, ayer durante la presentación. El presidente de la Audiencia Provincial, Manuel Estrella, y la escritora Almudena de Arteaga, ayer durante la presentación.

El presidente de la Audiencia Provincial, Manuel Estrella, y la escritora Almudena de Arteaga, ayer durante la presentación. / Julio González

Cuando Almudena de Arteaga llegó a Cádiz, donde vivió durante tres años junto a su marido nombrado director del Instituto Hidrográfico, no tenía "un número que marcar cuando estaba sola". Sin embargo, "estos vientos de levante y de poniente que abren los brazos de los gaditanos" propiciaron no sólo una novela, sino que ayer la sede de la Fundación Cajasol, donde se presentó sus Cenizas de plata y sangre, estuviera hasta la bandera para escuchar los secretos (los que se pudieron desvelar sin menoscabo del pleno disfrute de la lectura de la obra) de esta novela enmarcada en una fecha trágica para la ciudad, el 18 de agosto de 1947.

"Yo llegué a Cádiz en el mes de julio de 2012. Y apenas un mes después, un día Teófila Martínez puso una corona en el monumento que conocen todos en esa placita de San Severiano. Allí me enteré que yo vivía en lo que fue el epicentro de una tragedia, la explosión de 1947", recordó la escritora, "grande por los cuatro costados", "duquesa del Infantado", que ostenta "varias grandezas de España" y "almirante de Aragón", además de "gran persona, y no grande de tamaño, que es muy guapa y de tamaño normal", como reía su presentador y amigo, el presidente de la Audiencia Provincial de Cádiz, Manuel Estrella, durante la puesta de largo en Cádiz de la novela que estuvo comandada por el presidente de la Fundación Cajasol, Antonio Pulido.

Una presentación con muchos nombres propios, como el de Jesús Núñez, coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de Algeciras, y consumado historiador, que fue quien puso sobre la pista a la literata de la principal tesis que defiende en una novela a medio camino "entre la historia y la ficción pero, sobre todo, que sostiene una estupenda historia de amor", como dijo Estrella.

"Esta novela surge de una carta, una carta enviada al general Varela donde se le informa de la estancia en Cádiz de una espía que había trabajado como espía doble, ¡bueno, triple!, durante la Segunda Guerra Mundial y que coincidía que había estado en la ciudad los días de la explosión...". De Arteaga corta ahí. No quiere descubrir del todo la naturaleza de su personaje principal, Ingrid, envuelta "en un triángulo amoroso" con un anarquista y un marino en dos de sus vértices que, de alguna forma, parece que también tendrán que ver con el trágico suceso que ha pasado a la historia como un accidente por el mal estado de las minas del polvorín que debieron ser trasladadas pero que en Cenizas de plata y sangre se, ¿fantasea?, con que fue producto "de un sabojate".

"¿Pero tú qué piensas Almudena, mójate?". Manuel Estrella intentaba sonsacar a la escritora su postura. Ella reía alargando la intriga... "No sé, pudieron ser las dos cosas", dijo momentos antes de relacionar el suceso que mató a cerca de 150 gaditanos con "otros atentados anarquistas similares" que se dieron en diferentes lugares del país en esos días.

Pero, sobre todo, en lo que se quiso extender la escritora –autora de 22 títulos, entre ellos, La princesa de Éboli, "que ha vendido más de 120.000 ejemplares", como apuntó Estrella– es en la presencia de la ciudad "que quiero y que siempre querré" en su novela. Una ciudad que recorrió de la mano de "Ignacio Casas" que le hizo de cicerone "desde los estratos más altos" (Micaela Aramburu será la persona que lleva a Ingrid de la mano por las páginas de Cenizas de plata y sangre) a "los más bajos", (y subterráneos, puesto que María Moco y las cuevas también se retratan en la novela).

"Siempre he dicho que Almudena es un lujo para la ciudad de Cádiz, un Cádiz, por desgracia, que poco tiene que ver ahora con esa ciudad burguesa de 1947" y de "ambiente alegre", que ella "tan bien traslada en la novela" aunque oscurecida "por una tragedia", según piensa Manuel Estrella que también destaca la influencia de Cádiz en Almudena. Y ella no lo oculta: "Le debía una novela a Cádiz, y aquí está, hecha con mucho amor y mucho respeto".

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios