Observatorio de la provincia

Más en forma de lo previsto

  • El turismo sale reforzado de una campaña de verano que sólo ofrecía dudas

El turismo gaditano ha salido reforzado de la campaña de verano, los tres meses claves del año, y lo ha hecho no tanto por los óptimos resultados conseguidos sino por su capacidad de imponerse a las previsiones más adversas. Porque la temporada de 2009 era la de la crisis de todo, la de las ofertas y los hoteles a medio gas, la del recorte de costes (también en personal) y de perder lo menos posible, y el balance del trimestre, con los mismos viajeros y estancias hoteleras que en el año anterior y resultados no muy lejanos a los del extraordinario 2007, ha evidenciado que la Costa de la Luz está en forma, instalada entre los destinos más sólidos del país.

Durante julio, agosto y septiembre la costa de Cádiz exprimió su principal fortaleza como destino de veraneo para viajeros españoles y andaluces, muchos de los cuales han optado por destinos más próximos, y rozó los tres millones de estancias reservadas en hoteles. La ocupación media en el conjunto de la provincia fue del 69%, pero los grandes núcleos costeros como Conil, Tarifa, Chiclana, Cádiz y Rota han vuelto a trabajar por encima del 90% de su capacidad.

El verano, aun así, no se ha mantenido totalmente ajeno a la crisis. Los buenos resultados conseguidos están un escalón por debajo del lleno sistemático y generalizado de los primeros años de la década, los beneficios se han reducido porque el sector es menos rentable y, además, se han incorporado algunas complicaciones al mercado que han exigido la adaptación de los empresarios: las reservas han sido más tardías que nunca; en junio, volvieron a lanzarse ofertas insólitas para los meses de julio y agosto, que antes se llenaban sin ningún esfuerzo; los precios, en términos generales, han ido a la baja; y los hoteleros han flexibilizado condiciones de contratación, por ejemplo, en aspectos como las estancias mínimas requeridas. Todo, en la segunda temporada consecutiva en la que la provincia no ha incrementado su capacidad hotelera y en la que no hubo, por tanto, nuevos invitados para repartirse un pastel de idénticas proporciones.

La peor parte de la campaña se la ha llevado la hostelería. La patronal Horeca ha observado que la reducción del gasto por parte de los turistas se ha trasladado directamente a la caja de bares y restaurantes. Su estimación, aunque no existen estadísticas al respecto, es que los ingresos de estos negocios han caído un 20%.

El verano turístico ha compensado en gran medida el catastrófico arranque del año. Superadas las excelencias de la temporada, el sector traga saliva ante la llegada de otro invierno incierto.

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