Tres años para un preso que volvió de un permiso a Puerto 3 atestado de droga

Asencio, absuelto del crimen de Juan Holgado, atascó las tuberías de la celda con bellotas de hachís

R.romero / Cádiz

16 de junio 2011 - 05:01

Un recluso de la cárcel de Puerto 3 acaba de aceptar una condena de tres años de prisión por un delito contra la salud pública al ser sorprendido volviendo a la prisión tras un permiso atestado de droga. Pedro Asencio, que fuera juzgado por el crimen de Juan Holgado, el joven asesinado en la gasolinera de Jerez en noviembre de 1995, y absuelto tanto en el primer juicio como en la repetición de la vista, se halla en la actualidad cumpliendo una condena por robo en la macro cárcel portuense. Desde allí fue trasladado anteayer a la Audiencia Provincial, para ser juzgado por unos hechos acaecidos en febrero de 2008 en la misma prisión.

Había salido de permiso el fin de semana, y a su vuelta, el domingo, llegó "tocado", claramente bajo los efectos de sustancias estupefacientes, hasta el punto de que "se tambaleaba", según apreciaron los funcionarios. Así las cosas, el personal de guardia en la cárcel pidió a la dirección que solicitara al juez de Vigilancia Penitenciaria autorización para ser sometido a pruebas radiológicas, para que se le practicara una placa de rayos X para determinar si llevaba droga encima.

Dado que era domingo, y hasta el lunes no se podía efectuar esa prueba, fue enviado a la celda. Pero los funcionarios, conocedores ya de las argucias a las que suelen recurrir los reclusos en la prisión para ocultar las drogas, habían tomado la precaución de comprobar antes si por las tuberías y desagües del aseo de la celda el agua corría bien. Y así era, hasta que al día siguiente, al acudir en busca del preso para llevarlo a hacerse la placa radiológica, las tuberías estaban atascadas. Se dio aviso al fontanero, que, con una 'chupona', dio con lo que obstruía las conducciones: siete bellotas de hachís, de unos 10 gramos cada una, que habían sido arrojadas por el inodoro y lavabo.

La placa desveló el resto: en el interior del cuerpo del preso se apreciaban otras siete bellotas más de hachís, así como algún huevo Kinder en el que, tras ser expulsado, se halló una treintena de comprimidos de trankimazín. Se trata de un ansiolítico muy demandado en las cárceles, por el que los presidiarios llegan a pagar hasta 6 euros por una pastilla.

El fiscal pedía para Asencio, al que también se le intervinieron tres papelinas de cocaína, cinco años. Finalmente, el recluso, tras alcanzar un pacto de conformidad, ha sido condenado a tres años.

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