El primer centro termosolar de Cádiz se instalará en San José del Valle

Supondrá una inversión récord de 300 millones, contará con 624 espejos y generará 400 empleos · Funcionará con un exclusivo sistema de aceite y sales fundidas que permite producir luz por la noche

Beatriz Revilla / Cádiz

25 de abril 2008 - 05:01

Sobre un yermo terreno de la campiña jerezana se levantará en los próximos años un latifundio energético que pondrá fin a una de las asignaturas pendientes de la provincia, la provincia de la luz, en el sector energético. El grupo Torresol Energy instalará en San José del Valle un gran complejo termosolar que se convertirá en el primero de Cádiz con esta tecnología.

El proyecto de la compañía internacional -fruto de la unión del grupo vasco de ingeniería SENER y de la sociedad Masdar, propiedad del Gobierno de Abu Dhabi (Emiratos Unidos)- se denominará Arcosol-50 y supondrá una inversión récord en la provincia: 300 millones de euros, el mayor desembolso privado comprometido hasta ahora en Cádiz -el público es el nuevo puente sobre la Bahía-, que llega incluso a duplicar del coste del proyecto estrella de la reindustrialización, el aeronáutico de Sacesa, Alcor y Ficosa para devolver la actividad a la antigua factoría de Delphi.

La planta tendrá una potencia de 50 megavatios y una capacidad de generación de 3.250 horas de electricidad al año, lo que la convertirá en uno de los epicentros energéticos de Cádiz. No en vano, este potencial de producción equivale al consumo medio de 45.000 hogares, o, lo que es lo mismo, de toda la capital gaditana.

Pero más allá de estas macrocifras, el principal valor de esta moderna infraestructura termosolar es la tecnología que emplea. Según explicó el promotor del proyecto, el ingeniero gaditano Ignacio Grimaldi, la planta se basa en un sistema de colectores cilindro-parabólicos y su funcionamiento descansa en cuatro elementos de origen natural: radiación solar, aceite, sales fundidas y, como cualquier central térmica, vapor.

Los colectores no son más que espejos cóncavos que captan los rayos solares y los proyectan sobre un tubo que contiene aceite. En total son 624 espejos de 150 metros cada uno, de forma que, colocados en línea recta, ocuparían la friolera de 90 kilómetros de longitud. Todos ellos están unidos en hileras o lazos a través del circuito de aceite, de forma que el calor se va acumulando hasta desembocar en unos tanques gigantescos de sales fundidas, cuya principal cualidad es que tienen alta inercia calorífica, es decir, que tienen gran capacidad para tomar y mantener la temperatura. Una característica determinante si se considera que llegan a alcanzar cerca de 400 grados centígrados.

He aquí donde reside la mayor innovación del proyecto y clave del éxito junto a los colectores, ya que el almacenamiento de calor a través de estas sales permite seleccionar el momento de generación y distribución de la electricidad. La ventaja consiste en que, tratándose de una fuente de energía solar, la planta puede funcionar sin sol hasta un máximo de 7,5 horas. Se carga por el día y produce por la noche y durante la madrugada para, así, verter kilovatios a la red en los momentos punta de demanda, a primera hora de la mañana y de la noche, que es cuando hay mayor riesgo de sobrecarga porque la producción disponible no es suficiente para responder al pico de consumo.

Según calcula SENER, este control de la energía será clave en el funcionamiento de la instalación, ya que casi un tercio horas de electricidad que es capaz de producir anualmente provendrán del almacenamiento.

La última parte del proceso de generación de la electricidad es ya común, igual a cualquier central térmica: las sales aportan su calor a una caldera en la que se obtiene el vapor que pasa a la turbina-alternador donde finalmente se produce la energía. La distribución se hará en Arcos a través de una subestación de Red Eléctrica ubicada junto a la central de ciclo combinado de Iberdrola.

Respecto a la tramitación, Torresol Energy ya ha llegado a un acuerdo con el propietario del terreno para un arrendamiento durante un periodo de 30 años y ha solicitado los primeros permisos a Industria, como la inscripción en el Régimen Especial de Generación Eléctrica -fuentes alternativas con primas estatales-. El calendario de su implantación no está todavía cerrado, pero SENER confía en que la que será la primera infraestructura termosolar de la provincia empiece a construirse en 2009 y entre en funcionamiento dos años después.

Las estructuras y equipos vendrán del exterior, pero todo el montaje se hará en la zona, por lo que una parte importante de los puestos de trabajo se ocupará con personal del entorno, con atención especial a la mano de obra de San José del Valle. La previsión del grupo es que durante la construcción se creen 400 empleos, mientras que la planta tendrá una plantilla de 45 personas, la mayoría técnicos de cualificación media y alta, preferentemente con conocimientos sobre el sector energético y el manejo de estos equipos.

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