La tensión en los cuarteles de la Sierra genera una oleada de bajas

La AUGC denuncia que responden al "acoso laboral" al que se somete a los agentes La Guardia Civil insinúa que se trata de "una medida de presión sindical"

J.j. Marqués Cádiz

26 de junio 2015 - 05:01

La tensión entre mandos y subordinados que desde hace tiempo se vive en algunos puestos de la Guardia Civil de la Sierra ha derivado en una situación que ha puesto en precario el servicio que prestan las patrullas de seguridad ciudadana en la comarca, según explicaron este periódico fuentes de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC).

Esa tensión ha provocado en los últimos años, directa o indirectamente, una oleada de bajas médicas por causas psicológicas -todas de larga duración- que el colectivo de agentes cifra en 14, la mayoría en Arcos, y atribuyen a "la situación de permanente acoso laboral que han instaurado los responsables de la Guardia Civil en la Sierra".

Fuentes del Instituto Armado apuntaron que las bajas médicas en general alcanzan ya en la comarca a 28 agentes e insinúan que "responden a una medida de presión sindical encubierta" por parte de los guardias. Desde la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz decidieron no hacer declaraciones oficiales al respecto.

El servicio de seguridad ciudadana queda en precario en la comarca porque en la práctica resulta difícil constituir las patrullas, compuestas de dos agentes, hasta el punto que hay que echar mano de los guardias de puerta o de los que se dedican a labores administrativas y burocráticas, señaló un representante de la AUGC.

Esta situación resulta especialmente grave en el puesto de Arcos, donde hay ocho agentes de baja médica por causas psicológicas de los 25 que se dedican a labores de seguridad ciudadana, y en el de Ubrique, donde los afectados son ya cinco de los 12 ó 13 que cubren el mismo servicio, añadió la misma fuente.

Pero, ¿qué hay detrás de todas estas bajas médicas por causas psicológicas? Según un portavoz de la asociación de guardias civiles mayoritaria en la provincia, "trastornos de ansiedad, depresión u otros más graves provocados por un contínuo e insoportable goteo de presiones y sanciones que se traducen en suspensiones de empleo y sueldo de hasta 15 días. Por ejemplo, por reclamar por la vía oficial chalecos antibalas y vernos obligados a hacerlo público en prensa cuando se nos deniegan sistemáticamente".

La AUGC explica en un comunicado que estas bajas médicas, "en todos los casos son de larga duración, se prolongan quizás durante años , y como ya hemos visto en casos anteriores, acaban con un porcentaje muy amplio en la jubilación anticipada de los afectados, al demostrarse la imposibilidad de seguir prestando un servicio esencial en el que se usan armas".

El colectivo añade que esta situación se suma "a la crítica disminución de las plantillas en todas las unidades desde que comenzara la crisis y la oferta de empleo público se demostrara insuficiente para renovar a quienes se van. Nadie repone a quienes causan baja".

La asociación critica la actitud de los mandos ante esta tensión que entienden que están generando algunos de ellos. "Los máximos responsables niegan la realidad y los mandos intermedios lo amparan. Al final de la cadena siempre está el guardia civil, que tiene que sufrir la arbitrariedad, la injusticia y ahora más, la presión por mantener fuera del cuartel un estado semipolicial que garantice un nivel mínimo de identificaciones, registros y denuncias; baremo por el cual el mando se asegura su sobresueldo o mal llamado complemento de productividad".

"Cuando la realidad les ha demostrado que su actitud era contraproducente -añade el colectivo-, su frustración se traduce en hacer la vida imposible al guardia: se dictan normas absurdas, se manipulan cuadrantes para hacer imposible una adecuada conciliación de la vida laboral y familiar, se suspenden alegre y gratuitamente derechos consolidados, etc, etc."

Precisamente unos comentarios en Twitter del brigada Rafael Jarque en los que criticaba estas bajas médicas y ponía en duda su autenticidad fue el hilo del que tiró la AUGC hasta descubrir la madeja de tuits franquistas, golpistas, nazis, antisemitas y sexistas que ahora investiga la Dirección General de la Guardia Civil.

¿Se llama Mobbing a darse de baja por ser incapaz de cumplir con el deber defraudando al ciudadano que paga sus impuestos?, publicó Jarque el 17 de junio. A lo que añadió: ¿Los ciudadanos saben que servidores públicos a los que pagan se dan de baja al ser expedientados por abandonar un servicio?. Y enlazó: O simplemente tras ser reprendidos por no ir correctamente uniformados con las prendas que les paga el contribuyente. Se refería a una reprimenda que se llevaron en público dos guardias de Arcos por llevar cinturones verdes y no negros.

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