Un reparto con un control exhaustivo incluso de la UE

R.D.

24 de diciembre 2013 - 06:45

El proceso que sigue el Banco de Alimentos desde que recibe la materia prima de la mercancía hasta que la reparte, ya elaborada, entre las personas más necesitadas consta de innumerables controles por parte de todas las administraciones, desde la Unión Europea (UE) hasta la Junta de Andalucía pasando por el Gobierno central. En el caso concreto de los zumos de naranja, según explica el presidente de Fesbal, José Antonio Busto, forma parte de un programa auspiciado por la UE, que se encarga del precio de intervención de los excedentes de naranja de Europa y de su traslado a empresas que se encargan de su transformación en zumo. Este proceso es abonado por empresas colaboradoras del Banco de Alimentos y el producto resultante pasa por numerosos controles de los ministerios de Agricultura y Sanidad. Posteriormente son las diferentes delegaciones que Fesbal tiene en España las que se encargan de su reparto de acuerdo con las indicaciones de las consejerías de Bienestar Social o Servicios Sociales de la comunidad autónoma de turno. “Es verdad que no existe un control de un cien por cien, porque sería muy caro. Pero todo este proceso está muy supervisado, incluso por auditores de la UE que nos visitan con asiduidad”, apostilla el presidente de Fesbal.

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