Provincia de Cádiz

"Hubo presión de la Junta para firmar el acuerdo de Delphi"

  • El sindicalista cree que habrá conflicto cuando acabe el cobro del desempleo

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Más relajado, aunque sin dejar de lado el sindicato. Así se confiesa Francisco Cárdenas, hasta ahora responsable provincial del Metal de Comisiones Obreras, cargo que ha dejado en manos de su compañero Jesús Serrano. Entró en el sindicato como responsable de acción sindical en el año 1995, (aunque ya se afilió en 1993). En el año 2000 se hizo cargo de la secretaría general del Metal, hasta ahora. A modo de balance, Cárdenas repasa los asuntos más complicados a los que se ha enfrentado, y no se corta.

-¿Por qué deja ahora la secretaría del Metal de CCOO en Cádiz?

-Entiendo que dos mandatos es el periodo natural que debe estar alguien en un cargo. Más tiempo hace que se adquieran vicios que no favorecen ni a uno mismo ni a la causa a la que sirve. Y esto vale para cualquier ámbito.

-Hay quien dice que el carnaval le ha podido más que el Metal...

-A mi el tema del carnaval me da muchísimo coraje que tenga tanta trascendencia en Cádiz. En una ciudad con un 29% de paro, que ocupe tanto espacio en los medios el carnaval, que entiendo que sea importante... Nos tenemos que replantear eso los gaditanos. Yo estoy seguro de que si en esta entrevista digo que no vuelvo a presentarme a la Asociación de autores, ocuparía una página entera en el periódico. Eso denota una cierta enfermedad en esta ciudad que tenemos que ver cómo se cura. No es lógico en una ciudad con los problemas que tiene.

-Un sindicalista decía, en alusión a la manifestación del primero de mayo, se preguntaba con cierto desencanto dónde estaban los 150.000 parados de Cádiz...

-También hay que hacer autocrítica, quizás no somos capaces de conectar con el colectivo de los desempleados, pero sí es cierto que en este tipo de actos se comprueba que falta un componente social que es el más afectado. De hecho, estas movilizaciones la siguen haciendo las personas que trabajan, lo que llama la atención.

-¿Quizás es porque los parados no se fían de los sindicatos?

-Es posible, o quizás es porque están desencantados con el sistema en general, ya sean sindicatos, clase política o administraciones.

-¿Cuál es el periodo más duro que recuerda como sindicalista, astilleros, Delphi?

-Ambos. La reconversión naval y Delphi. Este último, además de por mi cargo, porque me afectó personalmente.

-¿Se implicó especialmente con el colectivo de eventuales?

-Me impliqué especialmente con el colectivo de la industria auxiliar. Con el colectivo de eventuales, me da la impresión que fue una de las patas que se quedó fuera del acuerdo, quizás por las prisas y quizás por cierta presión por parte de la administración, y sé que esto puede levantar resquemor, pero lo pienso.

-¿Qué tipo de presión?

-Había cierta prisa por firmar y me da la impresión de que fue por estar en periodo electoral.

-Si lo de Delphi hubiera ocurrido hoy, ¿habría sido distinto?

-No se hubieran alcanzado este tipo de acuerdos, no por las elecciones, sino por la crisis en la que estamos. No digo que nos utilizaran pero sí me da la impresión de que se pecó de cierta ingenuidad. Hay que recordar que hablaron de ocho empresas y que hoy no hay nadie recolocado. Tampoco es justo que se hable de discriminación positiva hacia el colectivo de Delphi, porque nuestro primer objetivo, que mantenemos, es que haya una fábrica donde estuvo Delphi; tuvimos la misma indemnización que cualquier trabajador despedido en este país y pagamos los impuestos religiosamente de esa indemnización. Por otra parte, a la Junta y al Gobierno central, que fueron los que se comprometieron a través de Chaves y Zapatero, se les están agotando los plazos.

-¿Cómo va a acabar esto?

-El colectivo mayoritario acaba el desempleo el mes que viene y la Junta va a tener que poner en marcha el famoso contador a cero, si se puede poner, porque otra prisa más a la hora de firmar el acuerdo fue esa. Al parecer, ahora hay múltiples inconvenientes que al principio no hubo. Y si no se van a dar va a haber conflictividad casi con toda seguridad, porque es un colectivo que sigue organizado y a la gente no se le olvida ni una sola de las promesas.

-Y satisfacciones, también habrá tenido alguna...

-Evidentemente, las empresas del Metal de la provincia han dado un salto cualitativo y cuantitativo importante. Hay un buen número, pero sí es verdad que la mayoría de esas empresas, al menos las vinculadas al sector naval, funcionan algunas como simples intermediarias de mano de obra, algunas no tenían ni local físico, ni oficina. Hay casos en que la oficina era la casa del empresario. También hay otras muy decentes, muy dignas.

-Ahora llega Alestis. ¿Cómo ve lo que está ocurriendo con la antigua EADS-CASA de El Puerto (hoy CBC-Airbus Military)?.

-Desde aquí quiero lanzar un mensaje a los compañeros del CBC. Es fundamental que tengamos un centro que genere valor añadido porque si no es así, esta provincia dejará de tener peso específico en la aeronáutica y no lo podemos perder, es fundamental. Me parecería de una mezquindad absoluta cambiar Alestis por el CBC. Si a alguien se le está ocurriendo utilizar el tema de Alestis a cambio de no perder empleos, se está equivocando.

-¿Qué mensaje le mandaría al parado de esta provincia?

-Que se tienen que organizar. Hay más de 150.000 parados, es el colectivo de mayor número, pero se tienen que ver. Es difícil comenzar a organizarse, pero el día que lo hagan será de forma espontánea y llegará un día en que exploten. De aquí a 10 meses, cuando la gente empiece a agotar las prestaciones lo empezaremos a ver. Por último, un mensaje de ánimo a todos los trabajadores del Metal a los que he estado representando. Es un colectivo que ha peleado mucho en esta provincia, muy digno y muy sufrido.

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