La perplejidad de la despensa
Así accedieron las residencias de manera fraudulenta, según la Guardia Civil, a los fondos del banco de alimentos
Cuando el Banco de Alimentos se instaló en Cádiz en el año 2000, un momento en que la provincia apuntaba alto y los necesitados eran marginalidad, el primer 'cliente' fue una organización religiosa que ahora ha sido investigada por la Operación Pócima. Mateo Sánchez, responsable de Banco de Alimentos en Cádiz, prefiere no decir de quién habla. Sí dice que lo siente "porque es una relación de muchos años, pero es cierto que, según las normas del Banco de Alimentos no tenían derecho a ellos".
144.000 kilos. Esa es la cantidad que residencias de ancianos han retirado del Banco de Alimentos para dar de comer a sus residentes, de los que algunos, es cierto, pagaban íntegramente su manutención. También es cierto que los menos. Ninguna de las residencias investigadas en el caso de la retirada de alimentos de caridad pertenece a lo que en el sector se conoce como 'residencias ricas', es decir, con un alto número de 'privados' que pagan cada mes lo que cuesta su plaza. Son, en su mayoría, hogares de mayores que compaginan unos pocos, muy pocos, 'privados', un núcleo alto de plazas concertadas con la Junta y también una reserva de plazas no concertadas de residentes que pagan casi en su totalidad su escasa pensión y que se convierten en residentes deficitarios que no pueden ser absorbidos por las residencias públicas.
Nada más estallar la Operación Pócima, el Banco de Alimentos se desmarcó con una nota que sorprendió en algunas organizaciones sociales por su virulencia. Dijo sentirse víctima de un engaño y calificó de "desalmada" la conducta de las personas que han sido puestas a disposición judicial. "El Banco de Alimentos es también víctima de estos hechos, al igual que las personas que estaban ingresadas en las residencias de ancianos (...) Confiamos en que la solidaridad ejemplar de la provincia no sólo se mantendrá pese a estos censurables hechos sino que se eleve ante la convicción de quienes ayudan con lo que tienen para que otros que pasan necesidades puedan cubrir aspectos básicos", escribieron en la nota de respuesta.
Pero lo cierto es que las residencias que accedieron al banco eran usuario de la organización desde hace mucho tiempo. El sistema lo explica Mateo Sánchez: "Para acceder a los fondos del banco hay que rellenar una solicitud y garantizar que no se recibe ayuda de otro lado. El Banco de Alimentos se creó para condiciones extremas de necesidad. Si hay ayuda de otros lugares, ya no se puede tener acceso al fondo. Contamos con inspectores que comprueban estas necesidades y, de hecho, poco antes de que saltara la intervención de la Guardia cCvil ya habíamos detectado en una residencia que se ha visto implicada que no cumplía con los requisitos, por lo que íbamos a eliminar o reducir la ayuda".
Desde Lares, donde se han visto un poco sorprendidos con la reacción del Banco de Alimentos, se recuerda que las residencias de ancianos llevadas por organizaciones sociales como las Hermanitas de la Caridad, a la que citan como ejemplo, y antes de las nuevas fórmulas de concierto, recurrían a las organizaciones que recogían comida para los necesitados. Parece que, en cierto modo, es a lo que se está regresando porque las residencias con menos recursos no pueden aguantar retrasos en el pago de la Junta de hasta tres meses, como se está produciendo en la actualidad.
Además, para tranquilidad de los familiares, Mateo Sánchez subraya que todos los alimentos que reparte el banco están en perfecto estado para ser consumidos y que también hay inspecciones para supervisar que no se reparte comida caducada.
Pese a que se ha disparado la demanda de alimentos de caridad, Sánchez admite que también se han disparado las donaciones, lo que quiere decir que, de momento, no hay escasez de alimentos. Nadie en la provincia, pese a la situación casi extrema en la que nos encontramos, tendría que pasar hambre. La prueba está en que la última campaña realizada por el Banco en los Carrefour de la provincia se rrecaudaron entre los clientes 15.000 kilos de comida, 10.000 más que en la anterior campaña. Según el acuerdo con la fundación Carrefour, la empresa donará otros 15.000. Si hay algo que consuele, es que también se ha disparado la solidaridad.
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