"¡Yo no he perdido la cabeza, he perdido a mi hijo!"

antonia castro. madre de juan holgado

A ocho meses de que prescriba el asesinato de Juan Holgado, su madre jura que no va a parar hasta que se haga justicia y contesta a quienes la acusan de estar loca

Antonia Castro durante la entrevista hace unos días en Diario de Jerez.
Antonia Castro durante la entrevista hace unos días en Diario de Jerez.
J.p. Lobato Jerez

24 de febrero 2015 - 05:01

La rutina de Antonia Castro cambió un 22 de noviembre de 1995, cuando una treintena de puñaladas le arrebataron a su hijo mayor mientras trabajaba en una gasolinera. Hasta ese día, las mañanas de la jerezana eran equiparables a la de cualquier otra ama de casa. Salía a toma café con su hermana y su cuñada, iba de vez en cuando a la peluquería y se encargaba del cuidado de sus hijos. Ahora, casi 20 años después con el caso a punto de prescribir, la vida de Antonia se torna en negro y no solo por el luto perenne que le acompaña desde aquel trágico suceso. Su vida es una visita diaria al cementerio, donde pone flores a su hijo, y una parada en la comisaría, donde espera que alguien arroje luz sobre el caso. A pesar de que en el lugar del asesinato se encontraron hasta 20 huellas dactilares, el segundo juicio del caso exculpó en 2003 a los cuatro acusados hasta el momento.

Ahora, a casi ocho meses de que prescriba el asesinato de Juan Holgado, Antonia asegura que no pierde la esperanza. "Eso es lo último que se pierde, ¿no?". La jerezana sigue asistiendo todos los días a la comisaría "porque ahora mismo tengo a alguien allí que está moviendo un poco el caso. Me están pidiendo pruebas y todos los días llevo algo, además dicen que hay una nueva ley que puede hacer que los casos no prescriban a los veinte años. Lo que tengo claro es que quieta no voy a estar".

La jerezana, con 66 años, cambió en 1995 los cafés en Multicentro de la calle Bodegas por los plenos y todos los actos institucionales programados por el Ayuntamiento, cosa que le ha traído algún dolor de cabeza. "Más de uno me ha dicho que no tengo vergüenza por asistir a esas cosas. No sé, se creerán que voto a unos u otros, pero la verdad que solo asisto porque me gusta estar enterada de todo lo que pasa en la ciudad. No le debo nada a ningún político, ninguno me he ayudado", sentencia.

Sin embargo, Antonia Castro no le guarda el mismo rencor a todos los ediles, en especial "a aquel que decía que la justicia es un cachondeo, y mira donde está ahora. Pacheco fue el primero que a mí, por ejemplo, me debería haber apoyado preguntando a la familia cómo nos encontramos, vamos lo que hace todo el mundo cuando ocurre una cosa así. Todo lo contrario. Hacía yo una pintadita en cualquier sitio y los del partido de él enseguida venían a quitarla. Hasta le pedí una reunión aunque fuera de diez minutos, a la que siempre se negó. Hasta llegó a ponerme vigilancia en mi casa cuando pasó la Vuelta Ciclista por Jerez, ni que yo hubiera ofendido a nadie".

Tampoco se sintió especialmente apoyada por Pilar Sánchez, "aunque fue mejor que la relación con Pedro. Asistí a uno de sus primeros juicios hace unos meses y le pregunté lo que se siente cuando te dejan sola. Así llevo yo 19 años y cinco meses". Aún así, espera quemar su última baza con la actual regidora, "que aunque nunca nos hemos reunido se ha preocupado todas las navidades de mandarme un mensajito deseándome que pasara las fiestas lo mejor que pudiera. Necesito hablar con ella antes de que se vaya. Si García-Pelayo no hace nada tendré que volver a Madrid".

La lucha de la jerezana por arrojar luz al asesinato de su hijo se ha materializado en un sinfín de protestas. Desde huelgas de hambre frente a la gasolinera donde le quitaron la vida hasta manifestarse frente a los leones del Congreso de los Diputados pasando por parar un tren. Lo que no entiende es que "haya gente por Jerez que diga que no paro porque he perdido la cabeza. ¡Señores, que yo no he perdido la cabeza, he perdido a mi hijo! Lo único que quiero es que se haga justicia por lo que le hicieron a Juan. La cabeza la tengo mejor que cualquier persona que me llame loca, en mi vida he ido al psicólogo o al psiquiatra".

"Una cosa te voy a decir, por lo que he pasado desde luego que es para volverse loca", confiesa la jerezana antes de añadir que "los primeros días no podía coger ni un cuchillo, me bloqueaba y me daba auténtico pánico. Pero lo supere por mis hijos, porque tenía que hacerles de comer".

Otra de las cosas que indignan a la madre de Juan Holgado es el bulo que dice que se ha lucrado de la muerte de su hijo. "Lo único que hemos visto son tres millones por la indemnización de la gasolinera. No he recibido nada por películas, ni mini series, ni libros... Yo no he visto un duro, ni me ha interesado verlo".

Lo que sí tiene claro es que esta lucha debe librarla sola. "Nunca he querido que mis hijos se involucren en estas cosas, para que no vean lo que se sufre. Ellos siguen afectados por la muerte de su hermano, pero es normal". Antonia sigue valiéndose por sí misma en un piso de alquiler en el que vive con su hijo pequeño, recientemente separado.

La jerezana esboza mentalmente aquella Antonia de hace 20 años y recuerda a esa mujer "a la que nunca le había dolido la cabeza ni sabía lo que era un gripe. Hasta pedía el alta voluntaria cuando paría para poder seguir cuidando a mis otros hijos". En aquel entonces Juan, su Juan, su hijo mayor, estaba estudiando Psicología y jugaba al fútbol desde los siete años. También corría en maratones, hacia pases de modelos y era incapaz de hacerle daño a una mosca. Antonia recuerda que días antes del asesinato, el mismo Juan "le dijo al novio de su hermana que le gustaría ver lo que ahí arriba, en el cielo. Decía que sería bonito saberlo. Eso fue un día antes de morir".

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