"Los niños de 11 y 16 años de Marruecos son mucho más maduros"

Expertos consideran factible que los menores que llegaron a Tarifa en una balsa de juguete lo hicieran sin ninguna ayuda

En la foto, una joven muestra el minúsculo tamaño de la balsa en la que llegaron los menores.
En la foto, una joven muestra el minúsculo tamaño de la balsa en la que llegaron los menores.
R.romero / Cádiz

17 de septiembre 2009 - 05:01

Parece un milagro pero si se analizan todas las circunstancias, no lo es tanto. No son pocos los que, a simple vista, creen imposible que seis niños, sólo uno de 16 años, y el resto, con edades declaradas entre 10 y 11 (aunque con apariencia de no tener más de 7) hayan cruzado el Estrecho a bordo de una balsa de juguete, de menos de dos metros, como según todos los indicios ocurrió anteayer, cuando fueron interceptados seis menores marroquíes a tres kilómetros al sur de la isla de Tarifa.

Guardias civiles y especialistas en tareas de salvamento consultados por este diario, sin embargo, creen más que factible que los niños pudieran surcar la agitada travesía sin que ningún adulto fuera a bordo (y se hubiera tirado de la balsa cuando se atisbaba la costa gaditana) o sin que algún pesquero alauita los hubiera remolcado hasta las inmediaciones de la isla tarifeña.

Para empezar, ponen el dedo en la llaga sobre las duras condiciones de vida de los niños en el país marroquí, algo que sin duda les hace madurar mucho antes. "Los niños de 11 y 16 años en Marruecos son muchos más s maduros que los españoles. El mayor es prácticamente como un adulto en el primer mundo", señalan las fuentes consultadas.

Además, llaman la atención sobre otro hecho: y es que en la jornada en la que dieron el salto, huyendo de la miseria en su país, el viento que soplaba era Poniente, y no Levante, "que sí hubiera hecho desaparecer en las aguas la balsa". Y aunque la fuerza que soplaba era 4, no descartan que los niños, a mano o ayudándose con remos de plástico, avanzaran durante horas. Al menos unas 10, según los cálculos de expertos que sitúan su punto de partida desde la playa de Tánger.

Su fortaleza psíquica, unida a la suerte, habría hecho el resto para consumar una singladura que algunos han hecho en solitario ayudados por un simple neumático o incluso con sólo unas aletas.

Los niños de la lancha de juguete han sido trasladados al centro de acogida de inmigrantes Nuestra Señora de El Cobre de Algeciras, a expensas de lo que determinen al final las autoridades judiciales. .

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