Poco mercado para tanta oferta

Dudosa política comercial de Navantia con 111 ofertas sin éxito y con los cuatro gaseros en Asia

F. R. Cádiz

10 de diciembre 2013 - 05:01

Casi un año después de que el astillero de Puerto Real entregara su último barco militar a la Armada de Venezuela, la dirección de Navantia daba a conocer su nueva estructura.

El dique puertorrealeño decía adiós al Kariña en abril de 2012. En febrero de 2013 se conocía que ese astillero tenía nuevo director, Pablo López; que el hasta ese instante responsable de la Unidad de Producción de San Fernando-Puerto Real, Fernando Miguélez, era enviado a la nueva oficina de la empresa en Brasil y que Navantia tenía presidente, José Manuel Revuelta Lapique, y consejero delegado, Jaime de Rábago, que saldría de la compañía meses después. En esa misma organización, se nombra a la nueva responsable del Área de Cooperación Industrial, Márketing y Análisis de Mercado. Dicho de otro modo, la máxima responsable de escudriñar por el mundo las ofertas que pudiera conseguir la empresa. Su nombre, Susana Lapique, sobrina del presidente de la compañía.

Según los datos facilitados estos días por Navantia para dar cuenta de su gran esfuerzo por lograr nuevos pedidos, desde enero a octubre de este año ha realizado nada menos que 111 ofertas en concursos en 32 países distintos. Como se puede comprobar en el gráfico adjunto, a lo largo de todo 2012 se formalizaron 50 ofertas. Solo en Europa, este año Navantia se presentó a 46 concursos, por los 14 del pasado ejercicio. Como la propia empresa aseguró, se han realizado 65 ofertas en el mercado militar, 46 en el civil/eólico (frente a las 35 y 15 del año 2012), y se han abierto cuatro delegaciones en zonas geográficas estratégicas: Turquía, Golfo Pérsico, Latinoamérica e India.

También, el número de ofertas presentadas en el 2013 ha sido muy superior en todos los países o áreas a las presentadas en 2012, a excepción de España y Estados Unidos. Además, Navantia ha abierto nuevos mercados durante 2013, como Turquía y Oriente Medio. Este año Navantia ha presentado 48 ofertas de buques militares, 46 ofertas de buques civiles, nueve ofertas en Australia y ocho de Apoyo al Ciclo de Vida, más que duplicando de este modo la cifra de 2012.

Con estos datos, cabe preguntarse si la política de análisis de mercado ha sido la correcta porque, más allá de las dificultades del propio mercado, con la competencia asiática y el tax lease incluidos, 111 ofertas pueden parecer demasiadas para no lograr ninguna. Además, también puede interpretarse, de cara a algún posible comprador, que una empresa que se postula por todo el mundo sin resultados, no acaba de generar suficiente confianza.

Desde el PP y también desde la propia compañía, se ha interpretado este aluvión de ofertas como una acertada estrategia comercial emprendida para conseguir carga de trabajo para los astilleros: "Más del doble que durante todo 2012", decían hace pocos días los populares. Incluso incidían "en el trabajo realizado por Navantia" y abogaban por "la unidad para poder alcanzar los contratos que garanticen carga de trabajo a largo plazo para los astilleros".

El último ejemplo de esa gestión comercial se puede aún comprobar con el contrato de los gaseros. Pese a que Gas Natural (empresa que encarga los barcos), Knutsen y Elcano (armadores a los que se adjudican los encargos) reiteraron desde el primer día que los barcos se hacían en Asia, desde Navantia y el Gobierno no han parado de reiterar que hay posibilidades.

Desde distintas fuentes cercanas a esa negociación se explicó a este periódico la sorpresa, como mínimo, que causó en el seno de esas empresas el hecho de que el propio ministro de Industria, José Manuel Soria, enviase una rogatoria por carta al presidente de Gas Natural, Salvador Gabarró, pidiendo que diese opciones a Navantia. Justo el mismo día en que se hizo público que los barcos se iban a Corea y Japón. Desde estas mismas fuentes se preguntaban por qué esperó el Gobierno al último día.

Incluso, que Navantia alegase que su oferta económica no quedó cerrada por no saber cómo quedaría, por Bruselas, el tax lease, también ha sido motivo de polémica. Estas fuentes se preguntan por qué el Gobierno no medió con Gas Natural para que retrasase el concurso, si tal era el interés, para que Navantia optase al triunfo.

Y así hasta llegar a hoy. El anuncio por sorpresa de la propia Gas Natural de la decisión de hacer frente a un quinto gasero (que hasta hace pocos días ni en la propia firma gasista ni en el entorno de la negociación se sabía con seguridad si haría falta) parece ser fruto de la extenuante presión a la que han sometido a los dirigentes de Gas Natural desde el Gobierno.

La firma de Gabarró ha aceptado el órdago y ha anunciado públicamente que hará un quinto barco y, ni siquiera entrelíneas sino que lo dice claramente, ese buque tiene que ser para Navantia. El último párrafo del escueto comunicado es, cuanto menos, llamativo. De él puede interpretarse que ahí está el barco, como quería la empresa pública española y el Gobierno, y es ahora cuando la propia Navantia tiene que demostrar que tiene lo que dice tener en sus instalaciones y en sus finanzas, proponiendo una oferta fiable y en plazo. Precisamente, lo único que no menciona Gas Natural, es el plazo para este barco.

stats