Tribunales Cádiz

Juicio en Cádiz a una banda por robar 17.000 litros de gasóleo perforando oleoductos

  • La Fiscalía sienta en el banquillo a cuatro acusados para los que solicita penas de entre 13 y 10 años de prisión.

  • “Una deflagración habría generado una nube tóxica peligrosa para la vida de las personas”, advierte.

Bidones intervenidos por la Policía Nacional.

Bidones intervenidos por la Policía Nacional. / D.C.

La Audiencia Provincial de Cádiz acogerá a principios de 2022 un juicio a una banda acusada de robar más de 17.000 litros de combustible de las instalaciones de una empresa de hidrocarburos para después vender el gasóleo a terceros y lograr importantes beneficios. Para ello, los miembros del grupo criminal perforaban directamente los oleoductos a su paso por Rota y Algeciras, entre otras localidades. Esos piquetes entrañaban un serio peligro de deflagración que podría haber dado lugar a una nube tóxica y al consiguiente riesgo para la vida de las personas, tal y como apunta la Fiscalía, que sienta en el banquillo a cuatro procesados, dos lituanos y dos españoles, por esta causa.

El fiscal considera que los cuatro implicados son responsables de los delitos de riesgo por manipulación de sustancias inflamables, pertenencia a grupo criminal, robo con fuerza, falsedad documental y tenencia ilícita de armas. Solicita para los encausados penas que oscilan entre los 13 y los 10 años de prisión así como el pago de una indemnización total de 246.000 euros por el combustible sustraído y los daños ocasionados en el equipamiento de la empresa.

Según recogen las conclusiones provisionales del fiscal, los acusados E. M., O.G., I.L. e I.S. planificaron la sustracción de parte del gasóleo que era transportado por los oleoductos de la Compañía Logística de Hidrocarburos, S.A. (CHL) con ánimo de obtener un beneficio ilícito. Su objetivo era el siguiente: llevarse el combustible sustraído en una furgoneta -alquilada con una documentación falsa- y después almacenarlo en depósitos con capacidad de 1.000 litros cada uno para luego revenderlo a terceros a un precio mucho más bajo del fijado en el mercado, saltándose así los canales legales de venta y obteniendo elevados ingresos ilegales.

A tal fin y en ejecución de este plan, prosigue el escrito de acusación fiscal, los procesados diseñaron un reparto de roles para el éxito de la operación, de manera que cada uno de ellos asumía un papel con unas funciones predeterminadas para conseguir la meta marcada.

Así, E.M. e I.S. se encargaban de adquirir el material básico necesario para realizar los picajes en los oleoductos, tales como arandelas, adaptadores de gas, alicates, llaves de paso..., tras lo cual se desplazaban en la furgoneta hasta los puntos de picaje seleccionados; posteriormente, y con el material adquirido, llevaban a cabo la sustracción del combustible que después almacenaban y transportaban en los bidones de gasóleo.

Por su parte, O.G. localizaba los puntos adecuados de picaje donde consideraba que, por su ubicación, podrían estar menos vigilados y resultar más sencilla la extracción del gasóleo, además de ejercer en varias ocasiones labores de vigilancia mientras se perpetraba el robo. Asimismo, ayudaba en las tareas de transporte de los bidones de combustible, tras lo cual los custodiaba en el inmueble de su propiedad, sito en Coria del Río.

Finalmente, el encausado I.L. tenía como misión buscar compradores interesados en adquirir la mercancía obtenida de forma ilícita, así como negociar el precio pactado con las personas interesadas. Según el fiscal, también distribuía entre todos los integrantes de la banda el dinero obtenido con esta actividad ilegal.

Los acusados realizaron tales maniobras "sin conocimientos técnicos" y con un "material inadecuado tanto de perforación como de extracción", lo que generó "un evidente peligro de combustión del hidrocarburo que podría haber derivado en una deflagración que, a su vez, hubiese generado una nube tóxica que habría comprometido seriamente tanto la vida y la salud de las personas como la flora y la fauna del entorno", subraya la Fiscalía, que añade que el almacenaje y el transporte de gasoil "en bidones de plástico dentro de una simple furgoneta" contraviene "toda la normativa en la materia".

Con esta logística, los acusados practicaron varias conexiones ilegales entre 2015 y 2016. Una en el tramo Rota-Arahal, donde sustrajeron 3.369 litros de queroseno; dos en el tramo Arahal-Coria, donde consiguieron extraer 3.564 litros y 7.000 litros, respectivamente; y otras dos en el tramo Algecira-Rota, donde sacaron 1.798 litros y 1.634 litros. En total, robaron 17.365 litros de gasoil.

Por último, el juez acordó en marzo de 2016 la entrada y registro de dos domicilios, uno ubicado en la avenida de Los Mástiles de El Puerto y otro en la calle Oliva de Coria del Río (Sevilla), donde residían los procesados. Allí se hallaron, entre otros objetos, una pistola de gas comprimido y dos escopetas.

En la vista oral también se sentará en el banquillo E.A., al que la Fiscalía acusa de comprar 14.000 litros de gasóleo a la banda a un precio notablemente inferior al del mercado, y ello "a sabiendas de que tenía una procedencia ilegal". Al comprador se le procesa por un delito de receptación y se enfrenta a tres años de prisión

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