José Manuel Albares: "La Verja caerá antes de verano"

El ministro de Asuntos Exteriores explica que la barrera física desaparecerá antes de que entre el vigor el Tratado de Gibraltar

"Esto no es un éxito del Gobierno, sino del Campo de Gibraltar, de Andalucía, de España y de Europa"

"La posición de España sobre la soberanía no cambia un ápice"

El acuerdo se aplicará desde el 10 de abril

José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores. / M.A.E.

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares (Madrid, 1972), acaba de dar por concluido el tratado que elimina todas las barreras entre Gibraltar y La Línea, y que supone la extensión del libre tránsito de la zona Schengen (25 países de la UE, Suiza, Noruega, Islandia y Liechtestein) a un territorio al que España no renuncia. La entrevista se celebró por videoconferencia el viernes pasado, horas antes del ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.

Pregunta.La Verja tiene una gran carga simbólica no sólo para el Campo de Gibraltar y Cádiz, sino para España. Es como una última frontera penínsular. ¿Cuándo podremos cruzar a Gibraltar sin ella?

Para que el Tratado entre en vigor, no debe existir ninguna barrera física y, por lo tanto, tiene que haberse producido la demolición de la Verja. Estamos a la espera del Consejo y del Parlamento Europeo, que son los que tienen que aprobarlo y y ratificarlo, pero antes del verano, por dar un un plazo, podemos contar con que la Verja ya no estará y que habrá libre circulación de personas y de mercancías. Y, efectivamente, cae la barrera física, pero cae también una barrera simbólica. Estamos hablando del último muro de la Europa continental, y su caída creará un nuevo modelo de convivencia entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar, que abre puertas que llevaban más de 300 años cerradas y crea oportunidades. También viene a implantar un modelo de convivencia diaria, y así me lo han trasladado los alcaldes de la comarca, como el de La Línea, Juan Franco, con el que he hablado en muchas ocasiones y me he reunido, y otros alcaldes del Campo de Gibraltar.

P.La Verja se levantó en 1908 por parte del Reino Unido, pero España también la mantuvo, en otras ocacsiones, por razones políticas y como una suerte de protección ante una diferencia fiscal enorme entre ambos territorios. ¿Cómo se van a igualar, fiscalmente, los dos territorios? El Tratado incluye un una suerte de IVA que aplicará Gibraltar a partir de este momento, la fiscalidad del tabaco también va a cambiar, ¿pero dejará de ser un paraíso fiscal, aunque sea blanco?

Una de las cosas que hemos buscado y que se ha conseguido, y es uno de los grandes éxitos de este Tratado, es que se eliminan para siempre distorsiones y desigualdades que existían. Y eso a través de varios vectores. En primer lugar, están los derechos de los trabajadores transfronterizos, es decir, los 15.000 trabajadores transfronterizos actuales y también los que vengan en el futuro: sus condiciones laborales quedan completamente equiparadas dentro de Gibraltar, salvo aquellas cuestiones que tienen que ver con la residencia. En segundo lugar, todo lo que toca a los impuestos y la fiscalidad indirecta. Desde el primer día de la entrada en vigor del Tratado, se establece un impuesto similar al IVA, que arranca con un 15%. Hay que alcanzar la convergencia al cabo de tres años. Exactamente, igual para los impuestos especiales de alcohol, carburantes y tabaco. Además se establece un diferencial del precio máximo que puede haber entre las cajetillas del tabaco, y terminamos con el contrabando, porque lo que se establece es un sistema de trazabilidad del tabaco y la destrucción de todo el tabaco decomisado.

P.-Hay un asunto que preocupa, y es el del medio ambiente.

-El medio ambiente, que tantas tensiones ha traído en el pasado. Hay que converger con la normativa de la Unión Europea y, para ello, se crea un comité mixto, especialmente concebido para poder analizar los aspectos más importantes que tocan al medio ambiente, como pueden ser los vertidos y los rellenos. Otro aspecto es el de la conectividad del Campo de Gibraltar con el resto de la península y con Europa, porque el aeropuerto queda ahora abierto a vuelos de la península y de Europa. Es decir, se podrá volar desde Madrid, Barcelona o Santiago de Compostela, pero también desde París, Berlín o Estocolmo.

P.¿Será un aeropuerto más, por tanto, de Andalucía?

Está abierto a los vuelos, y por lo tanto, habrá una utilización conjunta de ese aeropuerto. Eso va a dinamizar, enormemente, el turismo, y va a facilitar la vida de las personas, pero estamos un poco en manos también de las compañías privadas, de los intereses que tengan.

P.Lo que ocurre, ministro, es que posiblemente Gibraltar no detenga los rellenos que está haciendo ahora mismo.

Lo que hacemos es crear ese comité mixto para abordar todo lo que toca a los aspectos medioambientales y, éste es un aspecto muy importante, hay que converger con los estándares de la Unión Europea.

P.Supongo que la libre circulación de personas también facilita que Gibraltar desista de rellenar porque queda conectado con el Campo. Sus habitantes tendrán más espacio. No sé si es un modo muy siemple de expresarlo.

Digamos que, de alguna manera, Gibraltar ya no necesitará hacer rellenos para seguir aumentando su población. En estos momentos, lo que se crea es una red, un entramado de intereses, de aspectos, de convivencias económicas. Y por lo tanto, Gibraltar queda completamente conectado tanto al espacio Schengen como a la Unión Aduanera de la Unión Europea a través del Campo de Gibraltar.

P.El 10 de abril se pone en marcha un nuevo control telemático en las fronteras de la Unión Europea, y para entonces, el Tratado aún no estará ratificado.

Hay una solicitud por parte de la Comisión Europea, que ha sido transmitido al Consejo, para que la aprobación sea mediante una aplicación provisional, que es algo que se realiza, frecuentemente, y se ha hecho con con otros tratados de de la Unión Europea con total normalidad. Ha sido una negociación que ha durado mucho tiempo y cuanto antes entre en vigor, aunque sea provisionalmente, mucho mejor.

P.¿Por qué se se abandonó la idea de la de la doble soberanía o de la cosoberanía sobre el Peñón?

Nunca estuvo encima de la mesa.

P.En tiempo de Aznar y Tony Blair.

Esta negociación arrancó con el Partido Popular, y hay muchas declaraciones, ahí está la hemeroteca del ministro de Asuntos Exteriores de Mariano Rajoy que decía que, desde luego, la soberanía no sería materia de negociación y que no se iba a frenar el acuerdo por un tema de de soberanía. Dicho esto, hemos tenido buen cuidado para que el tratado, y lo dice su artículo 2 de modo muy claro, que la reclamación de soberanía de España está intacta.

P.¿Eso sigue tal como hasta ahora, por tanto?

No solamente está intacta, sino que está protegida para siempre. Por lo tanto, la reclamación de España se mantiene. Pero este es un acuerdo, ante todo, de convivencia, un acuerdo que crea un nuevo modelo de convivencia después de más de tres siglos. Yo me he guiado en la negociación por lo que me han diciendo sobre todo los representantes de esos 300.000 andaluces del Campo de Gibraltar y esos 15.000 trabajadores transfronterizos. Me he reunido en innumerables ocasiones, tantas que en estos momentos no puedo recordar el número exacto de veces con todos los alcaldes de la comarca, con representantes de la Junta de Andalucía. Con el consejero de Presidencia, Antonio Sanz, en muchas ocasiones. He hablado en cuatro ocasiones, específicamente, sobre este asunto con el presidente de la Junta de Andalucía, con todos los actores sociales y económicos, la Cámara de Comercio, los sindicatos y el grupo de trabajadores transfronterizos.

P.Insisto. Digamos que la posición del Gobierno sigue siendo que Gibraltar es español.

La posición de soberanía no ha cambiado en absoluto, ni una coma.

P.¿Es posible que este proceso de derribo de las barreras nos lleve a una suerte de ósmosis y que dentro de varias generaciones sea más fácil ese objetivo español? Es decir, que las dos poblaciones estén tan imbricadas que sea más fácil recuperar la soberanía sobre ese terreno.

Mire, yo le hablo no solamente de un futuro, le hablo de un presente. Dos poblaciones, dos, Gibraltar y el Campo de Gibraltar, que han vivido literalmente de espaldas unas a otras durante tantos años, que tanto sufrieron de ese cierre de la Verja durante la dictadura... Yo he hablado de esto en numerosas ocasiones con el alcalde de La Línea, que ha proporcionado algunas de las ideas que se han plasmado en este Tratado, y ha sido él quien me ha explicado el trauma que supuso para los vecinos de La Línea la separación física de familias. Me ha contado cómo iban madres con niños pequeños a gritar de un lado a otro de la Verja para ver a una tía o a una hermana o a un abuelo, a una abuela.

P.Las diferencias de rentas entre los dos territorios seguirán siendo enormes.

Nosotros hemos hecho un gran esfuerzo para eliminar distorsiones y desigualdades. Hemos abierto puertas que estaban cerradas desde hace tres siglos y que van a permitir dinamizar la economía, pero también se crea un mecanismo financiero pensando precisamente para el empleo, para la formación, para mejorar esa diferencia de rentas que hay. El Tratado no puede resolver todos los aspectos estructurales del Campo de Gibraltar, pero lo que sí hace es cambiar un modelo de relación.

P.Ese mecanismo financiero, ¿tiene cifra? ¿Se puede cuantificar?

No tiene cifra, un tratado no establece eso.

P.Pero usted también es ministro del Gobierno.

Un tratado no puede ser tan exhaustivo, ya es bastante largo. Hemos intentado cubrirlo todo, pero lo que sí se establece es el mecanismo financiero en el que todas las partes tendrán que aportar.

P.Ahora lo tiene que aprobar el Parlamento Europeo y el Parlamento del Reino Unido. El Consejo Europeo también va va a participar. ¿Teme alguna postura en contra de los conservadores británicos o que el Partido Popular Europeo cambie de opinión?

Sinceramente, no. Por dos motivos. En primer lugar, porque un partido que aspira a gobernar España, que ha gobernado España, y que por lo tanto, es un partido de Estado, no puede oponerse a un tratado que nivela, que introduce estándares medioambientales de la Unión Europea, que facilita y garantiza el trabajo de 15.000 trabajadores transfronterizos y que va a permitir el desarrollo del Campo de Gibraltar y de la vida de 300.000 andaluces. No se me pasa ni un segundo por la cabeza.

P.Y segundo...

En segundo lugar, porque los representantes del Partido Popular que mejor conocen la realidad del Campo de Gibraltar, y le hablo de figuras tan destacadas como el presidente de la Junta de Andalucía o su consejero de Presidencia, Antonio Sanz, o el alcalde de Algeciras, cuyo hermano, además, dirige el puerto de Algeciras, siempre me han trasladado su apoyo para alcanzar este acuerdo. Por lo tanto, no tendría ningún sentido que me dijeran una cosa en Andalucía, por decirlo de alguna forma, y hagan algo distinto en Bruselas. Estaríamos hablando de una hipocresía y de un cinismo que yo no espero de un partido que ha gobernado España y que es el principal partido de la oposición. ¿Por qué un partido español sabotearía la vida y el futuro de 300.000 andaluces de la provincia de Cádiz, de Andalucía? ¿Por qué poner una barrera casi imposible para acceder a un puesto de trabajo a 15.000 trabajadores transfronterizos? Mire, este no es un éxito de un Gobierno. Este es un éxito del Campo de Gibraltar, de Andalucía, de España y de Europa.

P.¿Ha sido muy duro Fabian Picardo en esta negociación?

He tenido muy buena relación con él, ha sido una persona importante para que se alcance este acuerdo. Ha tenido que asumir decisiones que, entiendo, no eran fáciles para él. Es una persona con la que, a partir del acuerdo, voy a tener que hablar muy a menudo para muchos aspectos que antes lo hablaba con Londres. Ahora va a tener que hablar con Madrid.

P.¿Arriesga mucho él, electoralmente?

Yo creo que este es un buen acuerdo también para las personas que viven en Gibraltar. Este modelo de convivencia es bueno para todos. El Brexit llevaba a una frontera dura que era mala para todos. Para los que quedaban a un lado de la verja y para los que quedaban a otro. Yo, por supuesto, he defendido los intereses de esos 300.000 andaluces del Campo de Gibraltar. He defendido los intereses de La Línea, he defendido los intereses de Algeciras, he defendido los intereses de San Martín del Tesorillo, por decir algunos de los ayuntamientos. También de Andalucía y de la provincia de Cádiz. El primero que me decía eso, siempre, en las innumerables reuniones que he tenido, es Juan Franco, "todo, ministro, menos la frontera dura".

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