Provincia de Cádiz

Uno de los guardianes del secuestrado en Sanlúcar dice que lo trató "bien"

  • José Antonio Giles, detenido junto a Raúl Brey en el chalé de Almonte donde estuvo cautivo Rafael Ávila, declara ante el juez que no sabía nada, que no iba a cobrar y que se quedó para atender al rehén

José Antonio Giles Rodríguez, considerado por la Policía como uno de los guardianes del empresario de Sanlúcar que fue secuestrado el pasado mes de junio, Rafael Ávila Tirado, declaró ayer ante el juez al cargo del asunto que trató bien al rehén.

Este joven sevillano de 24 años, que fue detenido en el chalé de Almonte propiedad de Raúl Brey Ábalo, el primo del líder del PP Mariano Rajoy, donde estuvo cautivo Rafael Ávila en condiciones "infrahumanas" según la Policía, compareció ayer ante el titular del Juzgado de Instrucción Número 4 de Sanlúcar, al cargo de la instrucción del rapto del sanluqueño.

Un secuestro que, como se recordará, fue perpetrado según la Policía por la banda que montó Luis Miguel Rodríguez Pueyo, conocido estafador sevillano que cumplió condena de prisión por el caso de prostitución de menores en el pub Arny de la capital hispalense.

Según ha podido saber este diario, Giles Rodríguez, al que le constan antecedentes por lesiones, amenazas y robo con intimidación, negó ante el juez que estuviera al tanto del secuestro. Incluso llegó a decir que apareció por el chalé propiedad de Raúl Brey, y que, al ver que tenían secuestrado al empresario sanluqueño, decidió quedarse para mejorar las condiciones en las que se hallaba Rafael Ávila. El sanluqueño sería liberado dos semanas después por los Geos, siendo hallado en condiciones deplorables.

Durante su comparecencia para prestar declaración, el joven, encarcelado en la prisión de Puerto 3 junto a los restantes implicados en el secuestro del industrial de Sanlúcar, aseguró que daba de desayunar, de comer y de cenar al rehén, que perdió sin embargo varios kilos de peso. Y que le daba a menudo agua. En resumen, que lo trataba "bien". También dijo Giles Rodríguez que no iba a cobrar nada por su presunta participación en el rapto.

No obstante, cabe recordar que este diario hace ya algo más de un mes que avanzó que el propio Brey, en la inicial declaración que realizó nada más ser detenido junto a Giles en su chalé de Almonte, ante un juzgado de Huelva, dijo que el joven iba a cobrar 100.000 euros. Incluso el familiar del líder del PP también manifestó que , al mismo día siguiente del secuestro del sanluqueño, el pasado 3 de junio, en una reunión que realizaron en el chalé los mandamases de la banda, pidió más dinero.

Ayer también declararon en el Juzgado de Sanlúcar los dos hermanos detenidos en Madrid y que se encuentran en libertad con cargos, Vanesa y José María Hidalgo García, considerados por los investigadores como peones de la trama que montó Pueyo. Vanesa, de 27 años, es la dueña del coche Ford Fiesta al que se subió un individuo que llamó al intermediario de la familia Ávila, para negociar el pago de los dos millones de euros en que quedó fijado el rescate que no llegó a formalizarse, desde una cabina de Madrid. Una de las llamadas que permitió a la Policía (que llegó a montar un monumental dispositivo para controlar miles de cabinas ) localizar y estrechar el cerco en torno a los secuestradores del sanluqueño. La joven además trabajó dos años para la empresa Euro Asset, una de las tapaderas que tenía montada la red dirigida por Pueyo.

Este diario también avanzó hace ya más de un mes que el estafador sevillano, el cerebro de la trama, junto a su compinche Manuel Ibáñez, detenidos los dos en Sevilla, tenían un "móvil emocional" para secuestrar a Ávila: ambos habían sido demandados por el sanluqueño, al que debían dinero. Pueyo, por adquirirle a través de la empresa tapadera citada varios bienes (una vivienda, un garaje y dos trasteros), que no terminó de pagar. E Ibáñez, natural de Sanlúcar, por ser demandado por Ávila por impago de la renta del local que le alquiló para montar un negocio de baratijas.

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