La escasez de correo postal hace que desaparezcan 39 carteros
Reestructuración del servicio de correos
Los trabajadores protestan por el aumento de distritos que tienen que abarcar y recuerdan que las notificaciones han aumentado La correspondencia cae en la provincia más de un 10%
La reestructuración del servicio de Correos, que pretende alcanzar la rentabilidad compitiendo en el negocio de la paquetería ante el vertiginoso descenso de la comunicación postal, se ha traducido en la provincia en la eliminación de 39 secciones. O lo que es lo mismo, 39 carteros, ya que cada sección es el territorio que abarca un cartero en su reparto. Esto no supone despidos, como recuerda Mario Pecino, portavoz provincial del sindicato CSIF, "porque Correos no despide, sino que no contrata", pero sí un aumento del trabajo para los carteros que mantienen sus secciones.
Cádiz, con nueve secciones, es la localidad más perjudicada, tras haberse realizado un cuadrante en el que se considero que una ciudad abarcable no necesitaba tanta fragmentación en el reparto. Le siguen en la reducción Algeciras con ocho, Jerez con siete y El Puerto y La Línea con cuatro, respectivamente. Arcos, Ubrique, Puerto Real, San Fernando, Chipiona, Conil y Rota, con la pérdida de un cartero cada una, también se han visto afectadas por este recorte.
Estas medidas se engloban dentro de un plan general diseñado desde Madrid en el que se acude a una paulatina reducción de personal que en los últimos cuatro años, entre funcionarios y laborales, ha supuesto la pérdida de más de un 20% de los puestos de trabajo, según los sindicatos. La plantilla actual en las 52 oficinas de Correos de la provincia, que se mantendrán con su actual estructura y posicionamiento, es de poco más de un millar de personas. "La política de Correos -explica Pecino- es amortizar puestos, no cubrir bajas ni jubilaciones y las que se cubren son en precario, por pequeños espacios de tiempo y con salarios muy bajos. Hace años que no existe oferta pública de empleo para este servicio". Esto no sólo supone una mayor carga de trabajo para la plantilla existente, "sino reducir la calidad del servicio para el ciudadano y no se puede olvidar que Correos, adopte la figura empresarial que adopte, es un servicio básico". Con este motivo, trabajadores de Correos de toda la provincia se concentraron ante sus centros de trabajo para exigir que se detenga la reestructuración.
La argumentación de Correos para acometer esta reducción se apoya en los datos. Hay menos carteros porque el correo postal se ha desplomado. En el último año nos escribimos un 10% menos de postales y cartas en la provincia que el año pasado, pero yendo un poco más lejos en el tiempo los datos hablan por sí solos: en poco más de cuatro años se ha perdido uno de cada tres correos ordinarios. El correo electrónico, el whatsap y el sms han matado la tradicional postal.
Los sindicatos argumentan que, frente a los datos sobre el correo ordinario, se ha producido un notable incremento en las notificaciones a causa de la crisis. Aunque no cuentan con los datos (Correos no detecta ese incremento en los cuatro últimos años), "es evidente que el aumento de la morosidad afecta a este tipo de comunicaciones". Pecino subraya este hecho porque "se trata de un servicio al ciudadano en el que se juega con el tiempo. Hacienda, pongamos por caso, reclama al contribuyente y es Correos la única empresa que tiene la fe para realizar esa entrega. Si se aumenta el ámbito de actuación del reparto con más carga geográfica se pudieran llegar a producir retrasos".
Los sindicatos comprenden que "las nuevas tecnologías han afectado a la política de una empresa que, en caso de pérdidas ya no tiene a Papá Estado para que le inyecte dinero", pero al mismo tiempo insisten en que "ésta no es una empresa corriente. Somos portadores del servicio postal, que debe de producirse con un precio asequible y con un reparto de calidad".
José Luis Prados, director de Andalucía del Servicio de Correos, opina que "venimos detectando hace tiempo la bajada del correo postal, pero la coyuntura económica ha incrementado el proceso. Sin embargo, no podemos olvidar que el núcleo de negocio sigue siendo el correo tradicional y ahora no tenemos ninguna intención de suprimir nada". Para Prados, por tanto, la figura del cartero sigue siendo necesaria, pero también es cierto que reconoce que "dentro de las funciones que debe desarrollar un cartero estamos estudiando varias fórmulas de trabajo que aporten ingresos para compensar la caída del correo postal".
Pecino interpreta que entre estas nuevas funciones debe encontrarse el reparto de pequeña paquetería, tal y como sucedió las pasadas navidades, cuando el servicio por el envío de regalos se vio desbordado y la secciones especiales dedicadas a esta línea de negocio tuvieron que verse reforzadas por los carteros.
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