Sin empleados en el hogar y toda clase de arreglos de ropa
SECTOR DOMÉSTICO
El aumento del desempleo ha devuelto al hogar a mujeres y a muchos hombres. La empleada ya no hace falta, la guardería, tan costosa, es prescindible y lo que sobra es tiempo para las tareas domésticas y el cuidado de los niños. La figura de la asistenta incluso camina hacia la regularización y cada vez hay más demandantes en el Inem. Hasta los hombres se quitan de prejuicios y ya representan el 21% de los solicitantes dispuestos a remangarse y coger la fregona. Otro hábito que, más que cambiar, se ha recuperado es el de los remiendos. Tras años suturando los agujeros de su crisis particular, las mercerías y tiendas de arreglos han hecho de la necesidad su modesto negocio. Los baúles se desempolvan como hace tiempo no se hacía: "A los pantalones de campana se les quita la campana y ya tienes un pitillo; los cuellos rozados de las camisas se dan la vuelta; a los vestidos de boda se les hacen algunos cambios y ya tienes un modelo nuevo..." y hasta donde la imaginación llegue, según enumera Lola, del establecimiento AYT de Área Sur. Entre 50 y 80 prendas cose de media al día. Y las primeras beneficiadas son las mercerías, que venden más tela, hilo y "bastante más" cremalleras. "Hasta para mochilas de deporte", describen en Sergio Botón (San Fernando).
También te puede interesar
Lo último
Contenido ofrecido por Hospitales Pascual
Hablamos con Dr. Francisco Bermúdez Ordoñez, Urólogo del Hospital Virgen de las Montañas