Sin empleados en el hogar y toda clase de arreglos de ropa

23 de agosto 2009 - 05:01

SECTOR DOMÉSTICO

El aumento del desempleo ha devuelto al hogar a mujeres y a muchos hombres. La empleada ya no hace falta, la guardería, tan costosa, es prescindible y lo que sobra es tiempo para las tareas domésticas y el cuidado de los niños. La figura de la asistenta incluso camina hacia la regularización y cada vez hay más demandantes en el Inem. Hasta los hombres se quitan de prejuicios y ya representan el 21% de los solicitantes dispuestos a remangarse y coger la fregona. Otro hábito que, más que cambiar, se ha recuperado es el de los remiendos. Tras años suturando los agujeros de su crisis particular, las mercerías y tiendas de arreglos han hecho de la necesidad su modesto negocio. Los baúles se desempolvan como hace tiempo no se hacía: "A los pantalones de campana se les quita la campana y ya tienes un pitillo; los cuellos rozados de las camisas se dan la vuelta; a los vestidos de boda se les hacen algunos cambios y ya tienes un modelo nuevo..." y hasta donde la imaginación llegue, según enumera Lola, del establecimiento AYT de Área Sur. Entre 50 y 80 prendas cose de media al día. Y las primeras beneficiadas son las mercerías, que venden más tela, hilo y "bastante más" cremalleras. "Hasta para mochilas de deporte", describen en Sergio Botón (San Fernando).

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