eduardo vázquez rivero. psicólogo

"La educación sexual en colegios e institutos es totalmente insuficiente"

  • Cádiz acogerá el sábado una jornada sobre psicología, sexualidad y pareja

El año pasado, en su primera edición, la jornada sobre sexualidad organizada por el Colegio Oficial de Psicología de Andalucía Occidental (COPAO) tuvo un importante éxito de participación, explica el coordinador, el psicólogo Eduardo Vázquez Rivero.

-¿Qué objetivos persigue el COPAO para hacer estas jornadas?

-Promover el conocimiento de la sexualidad humana desde un punto de vista científico aunque sin utilizar un lenguaje excesivamente técnico. Se trata de transmitir contenidos serios y articulados pero de modo que la jornada pueda ser seguida por personas no formadas específicamente en sexología. Hablaremos de los últimos avances en disfunciones sexuales, entre otras cuestiones. Uno de los objetivos principales es promover actitudes positivas ante la sexualidad: parece que siempre que hablamos de sexualidad/sexología todo está relacionado con embarazos no deseados o evitación de enfermedades de transmisión sexual. La sexología tiene una visión mucho más enriquecedora y positiva en la vida de cualquier persona.

-¿Cómo viven los gaditanos la sexualidad?

-Como profesional que trabaja en consulta en distintas ciudades de la provincia, atiendo esta problemática y constato que cada vez con mayor asiduidad, al menos en mi experiencia, las personas tienen menos reparos en ir a solucionar sus dificultades de índole sexual y/o de pareja. Y recibo con agrado el aumento de asistencia a este tipo de consultas del género femenino, quizá tradicionalmente más tímido o reservado a la hora de buscar ayuda en estas cuestiones.

-¿Qué porcentaje de éxito tienen las terapias psicológicas para las principales disfunciones sexuales como la eyaculación precoz, la impotencia…?

-Cuando no existen otras circunstancias negativas u otras patologías adyacentes, y siempre que el paciente sea disciplinado, el porcentaje de éxito es bastante elevado. Muchos de estos trastornos tienen una causa exclusivamente psicógena. Y aunque en determinados trastornos puede haber problemas de base fisiológica, siempre hay un componente psicológico que lo acompaña.

-Continuamente aparecen en el mercado nuevos fármacos para tratar disfunciones.

-Está bien que la farmacología avance para superar la problemática que genera una sexualidad disfuncional. En mi opinión, lo primordial para tratar la sexualidad insatisfactoria sería una completa educación sexual, no visualizando la sexualidad como algo a lo que temer sino destacando todos los aspectos estupendos y valiosos que tiene para el desarrollo de la persona. Una concepción adecuada de las relaciones de pareja también ayudaría mucho a evitar la necesidad de tomar un fármaco para solucionar lo que en realidad se soluciona, como diría mi admirado Manuel Lucas, con más besos, más abandono y más piel.

-¿Cómo viven la sexualidad los jóvenes? ¿Qué formación cree que tienen desde el instituto?

-Desde mi punto de vista, totalmente insuficiente. La educación sexual en los institutos se limita básicamente a subrayar la función reproductiva de las personas en alguna asignatura como biología o similar, o bien, con suerte, a algún taller de muy pocas horas que se realiza incidiendo sobre todo en infundir una concepción temerosa de la sexualidad: evita quedarte embarazada y evita las ETS. La sexualidad es mucho más amplia, rica y disfrutable. Debería realizarse la formación en sexología de manera mucho más excelsa: con una asignatura concreta que contuviese más horas que las destinadas en la actualidad a esta materia. Los jóvenes aprenderían a vivir sus relaciones; con mucho mayor disfrute las sexuales y con mucho mayor respeto las sentimentales. Evitaríamos muchas situaciones de malos tratos que, por desgracia, tan actuales están.

-Estos jóvenes que reciben tanta información, ¿por qué caen en el maltrato, por qué repiten viejos patrones?

-Porque no tienen una educación de base sobre las relaciones humanas. Y porque los modelos que nos transmiten los medios de comunicación no suelen ser los más afortunados. Se siguen repitiendo estos patrones porque no hemos mejorado en educación en estos aspectos; hemos podido mejorar en leyes coercitivas sobre los maltratadores, hemos dado más visibilidad a esta problemática, hemos puesto de relevancia lo que ocurre y todo esto está bien. Pero no se educa desde pequeñas a las personas para que comprendan lo que es el respeto, la convivencia y las características genuinas de una relación de pareja sana. Nos queda mucho por hacer todavía. Muchísimo.

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