En los dominios del Loctite

Incursión en el 'sancta santorum' de Criminalística, dotado con avanzados medios

Rosa Romero / Cádiz

14 de octubre 2012 - 06:53

"Laboratorio fotográfico" reza un cartel ante la puerta. Entramos en el 'sancta santorum' de Criminalística, y lo hacemos de la mano de uno de sus guardias civiles, Pedro, que nos realiza toda una exhibición de un 'CSI' en acción.

Con un pincel magnético, y tras haberse colocado los correspondientes guantes, hace una demostración de cómo se obtiene una huella dactilar. Una pasada del pincel sobre un folio blanco en el que el portavoz de la OPC de la Comandancia, Manuel Ramírez, ha colocado su dedo, le delata. La huella aparece perfectamente marcada en negro. Lógicamente, para cada superficie hay un "revelador" que garantice el contraste suficiente para obtener la huella. Tras ello, toca echar mano al testigo métrico, para determinar las medidas. Después, restaría cotejarlas con las miles que se almacenan en dos grandes archivadores existentes en la estancia, que guardan las huellas de los 'fichados' en España.

Pedro abre la nevera existente, necesaria para poder mantener la cadena de frío para determinados restos. "No hay ningún dedo ahora", nos explica. Lo que sí hay es pegamento Loctite a mogollón. Porque el Loctite contiene cianocrilato, el más eficaz de los reveladores de huellas. Arriba de un armario, hay varias cajas con rótulos de "fichas pendiente archivo". Están todas vacías. Vamos, que parece que en Criminalística están al día. Pedro responde como un rayo: "Completamente al día".

Lourdes, la fotógrafa del diario, se fija en lo que parece ser un microscopio. "Es una lupa binocular, con adaptadores para cámaras Nikon o Canon", le explica el guardia. Para desarrollar su trabajo, disponen de tres lentes de aproximación.

También hay maletines específicos para el trabajo de campo, según la escena a investigar. La constatación de que los medios han mejorado mucho llega de la mano de un viejo maletín de muestras almacenado, "el que usábamos hace 30 años".

Entonces, las huellas de pisadas se tomaban con un armazón de hierro que después rellenaban con escayola. La alta resolución de las imágenes fotográficas de hoy en día han jubilado al molde de hierro. Más allá, dos grandes armatostes llaman la atención, Uno, que parece la típica nevera en la que se almacenan los postres en los restaurantes, es la cámara de cianocrilato en la que se revelan las huellas. Tirando de Loctite. El otro es un armario secador, imprescindible para recuperar posibles restos biológicos dotado con una lámpara germicida. "Es que la sangre si se deja con la ropa, se pudre", nos aclara Pedro.

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