15 días sin rastro de Rafael Ávila
Desaparición en sanlúcar Inquietud y preocupación por el paradero del empresario
Cuando ya han transcurrido dos semanas desde que su familia denunció su desaparición, las investigaciones policiales continúan sin arrojar resultados
"Ya vamos tarde", se lamentaba uno de los empleados de la gasolinera BP de Sanlúcar de la que es gerente Rafael Ávila Tirado, el empresario desaparecido desde la noche del día 2 de este mes de junio.
Ayer, al cierre de esta edición, se cumplían quince días desde que Rafael Ávila Camacho, conocido patriarca de una familia de empresarios de Sanlúcar, denunciaba en la Comisaría de la Policía Nacional la desaparición de su hijo mayor, sin que hasta el momento, dos semanas después, se haya conseguido dar con su paradero.
Quince días de angustia y desesperación de sus familiares, y quince días en los que sus convecinos han intentado cerrar filas, volcarse con los Ávila, ofrecerles su apoyo y defender a capa y espada la hipótesis de que no se trata de una desaparición voluntaria, que alguien tiene retenido a Rafael contra su voluntad. Así lo parece ciertamente a la luz de los testimonios que este diario ha podido recabar en su círculo más íntimo.
Con 45 años, casado con su novia de toda la vida, Mila, y con tres hijos, Arturo, Rafael y Pablo, de 23, 18 y 10 años, muchos se cambiarían por él. No en vano pertenece a una acomodada familia dedicada en los tiempos florecientes al ladrillo, y desde hace dos años, entroncada con la más noble tradición bodeguera sanluqueña.
Rafael, como buen primogénito, siempre ha sido el más serio de los hermanos. El más responsable. El más trabajador. Nunca se ha dormido en los laureles. Desde pequeño se lo ha currado.
Como cuando estudiaba la EGB en el colegio Princesa Sofía y sacaba muy buenas notas. Un buen expediente que prosiguió en el instituto Francisco Pacheco, y que incluso mejoró cuando se diplomó en Empresariales en Jerez. Acabó licenciándose en Sevilla, y tras cursar varios másters, empezó a trabajar. Con su negocio propio, la asesoría fiscal y contable que tiene con un socio, Fisconta, en la avenida del V Centenario, y con los de la familia.
Uno de sus hermanos, José Manuel, ya lo ha dicho: como él es el más responsable, es el que se encarga de llevar las gasolineras. A la que está situada en la avenida del V Centenario, como le coge de paso a su asesoría, va una o dos veces por semana. A la otra, en la avenida de la Constitución, una o dos veces al mes, aunque está en contacto con el personal por teléfono prácticamente a diario. También todos los días se pasa por la oficina de Ávila Negocios Inmobiliarios, la inmobiliaria que comparte sede con la constructora Avisur, de la que la familia Ávila se desvinculó hace más de dos años. Desde allí promueve de cuando en cuando (ahora muy poco, debido a la crisis) pequeñas promociones o rehabilitaciones a medias con su hermano José Manuel, que se encarga de la construcción. Por la bodega Herederos Argüeso (de la que la familia tiene un poco menos del 25% de las acciones), apenas va, y eso que es consejero. Tan sólo cuando hay reunión del Consejo de Administración, que preside su padre.
Porque Rafael, lo dice su familia, lo dicen sus amigos, es un hombre muy familiar, enemigo de las juergas, que dedica por completo el escaso tiempo libre que le dejan los negocios a los suyos.
Su asesoría cierra oficialmente a las tres de la tarde ahora en verano. A las nueve y cuarto de la noche del 2 de junio, todavía seguía allí, trabajando. Apagó el ordenador, se olvidó la cartera con el dinero que llevaba y toda su documentación encima de la mesa y cerró la oficina. Nada sabe su familia desde entonces de él. Su móvil sigue apagado y las investigaciones, bajo la supervisión del Juzgado de Instrucción 4 de Sanlúcar, siguen contemplando todas las hipótesis, sin lograr aún resultados.
No ha habido más contactos de unos posibles secuestradores tras la supuesta llamada 12 horas después, realizada desde una cabina de Jerez, en la que un español, posiblemente con acento andaluz, habría reclamado un rescate millonario. De esta llamada hace ya 15 días. Los mismos sin rastro de él.
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