El día que hubo una invasión civil
60 aniversario de la Base de Rota
Numeroso público acudió a una jornada de puertas abiertas celebrada en el recinto militar que contó con una exposición de medios de la Armada y de la 'Navy' y una fiesta de convivencia en el muelle
A las diez de la mañana, la explanada situada junto a la estación de autobuses de Rota es un hervidero. Los congregados en este punto cercano al principal control de acceso de la Base portan una pequeña cartulina rectangular de color amarillo que les servirá de 'salvoconducto' para invadir un recinto habitualmente vetado a los ajenos a la defensa nacional. Con motivo del 60 aniversario de la firma de los Pactos de Madrid, la Base se abre, al menos por un día, para que la conozcan algo más. Sin embargo, la apertura se limita al remozado muelle número 2 donde se ha montado una exposición de medios de los dos ejércitos que comparten la Base (la Armada y la 'Navy'), el acto institucional de conmemoración de la efemérides y una fiesta de convivencia. El Ayuntamiento de Rota ha repartido en días precedentes más de 3.000 invitaciones para participar en estos actos e, incluso, la Armada ha fletado autobuses para llevar a los asistentes desde la entrada de la Base al muelle. El resto del recinto, mientras tanto, prosigue con su habitual rutina diaria ajena a la 'invasión' festiva y curiosa del muelle. "A muchos les gusta conocer de cerca los barcos y los vehículos porque, de hecho, esto es de todos, que para eso somos los contribuyentes", señala jocosamente un infante de marina que se encarga de mostrar los entresijos de un vehículo de asalto anfibio.
Pero muchos, nada más llegar, dirigen sus ojos hacia el Juan Carlos I, el flamante buque de proyección estratégica que ya es la 'niña bonita' de la Armada. "El Príncipe de Asturias (el portaaviones que está siendo desguazado) era grande pero este es enorme", señala Isidro Neva, un joven roteño que pasea por el muelle 2 junto a su mujer y su pequeño de tan solo cuatro meses. Las fragatas Numancia y Santa María también están amarradas al dique y abiertas a las visitas.
El Tercio de la Armada, con base en San Fernando, muestra algunos de sus vehículos de asalto (como los anfibios o los 'pirañas') y de comunicaciones así como diverso material armamentístico como el lanzamisiles Mistral. Junto a los vehículos del Tercio, se ha ubicado un Harrier y el helicóptero Sea King, que hasta no hace mucho estaban sobre la cubierta del Príncipe de Asturias.
También causa expectación un grupo de marines norteamericanos pertenecientes a la unidad europea del cuerpo de seguridad antiterrorista, la llamada FAST (en inglés, Fleet Antiterrorism Speed Team), que tienen base en Rota. En una mesa muestran una amplia variedad de armamento de diverso calibre desde pistolas hasta rifles de precisión. Manuel Mateos, un jerezano que se casó con una roteña y que trabajó durante 40 años en la Base, aprovecha para fotografiarse con algunas de las más pesadas. Luce orgulloso una gorra del USS Wasp, un portaaviones norteamericano al que le dio servicio cuando era operario en el departamento de transportes del recinto militar. "Esto ya no es lo que era", dice resignado al hablar de la actividad económica que genera el recinto militar. Asegura: "Antes, venían barcos que traían 9.000 americanos que hacía que estuvieras trabajando 11 días seguidos". Él era uno de los encargados de llevar a los soldados desde el barco a la 'gate' (los controles de acceso al recinto) o a las zonas de ocio, restauración y comerciales de las instalaciones como el 'Terminal', el 'Navy Exchange' (un supermercado con productos norteamericanos donde solo puede comprar el personal militar) o los clubes de ocio.
A pocos metros, los Seabees muestran orgullosos parte de sus vehículos y explican en unos paneles a qué se dedican. Estas 'abejas del mar' son una unidad fundamental para la 'Navy' al encargarse de las obras de ingeniería y construcción.
La exposición, que se completa con personal y medios técnicos de Protección Civil de Rota y del cuerpo de bomberos del recinto militar, puede verse hasta media tarde. Toca el turno del acto institucional pero, a su término, se abre una pequeña feria de convivencia con degustaciones de productos de ambos países y que se mantiene abierta hasta bien entrada la noche. Los americanos ofrecen su corta gastronomía centrada en hamburguesas y perritos. Los españoles, por contra, traen vino y algún que otro producto de la tierra. Varias empresas locales y el Ayuntamiento cuentan con espacios para hacer promoción entre la población norteamericana y hay actuaciones de grupos locales.
La Base conmemora así que hace 60 años este rincón de la Bahía se convirtió, por azares de la geopolítica, en un enclave estratégico para mayor gloria de la superpotencia mundial.
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