La crisis se cocina sin malos humos

El gran Falsarius Chef propone a los lectores de 'Diario de Cádiz' un delicioso menú navideño de urgencia a base de latas de conserva y congelados

Falsarius Chef, ayer mismo, agarrado a sus armas, se dispone a preparar un menú de urgencia.
Falsarius Chef, ayer mismo, agarrado a sus armas, se dispone a preparar un menú de urgencia.
M. Muñoz Fossati

24 de diciembre 2011 - 05:01

¿Será necesario ponerse unas gafas y una nariz de pega para encontrar la doble fórmula del ahorro y la rapidez, a la hora de planear una cena opípara y de Nochebuena? Es tan probable como que haya alguien despistado que no sepa aún qué preparar para recibir esta noche en su casa a los invitados y a sus elogios. Si alguien puede cuadrar este círculo es Falsarius Chef, el mediático cocinero inventor de la cocina impostora, el divertido mago de las latas y los congelados, el iluminado que ha encontrado algo más sabroso y fácil que la cocina de mercado: la 'cocina de supermercado'. Él, desde su casa en El Puerto de Santa María, ha aceptado la invitación de Diario de Cádiz a idear un menú navideño que saque del apuro al que sufre los rigores de la falta de ideas (unos pocos) y de la crisis (todos).

Para ello, como pueden ver en la parte inferior de estas páginas, ha echado mano de sus ingredientes favoritos prefabricados, conservados o congelados. Falsarius Chef invita a hacer de la necesidad virtud, en estas Navidades de la crisis: "Yo creo que gastar desaforadamente nunca ha sido buena idea, ni antes ni ahora, porque realmente ¿merece la pena? Parecía que veníamos de la guerra, y que para un día que comías, había que comer a malaleche, porque luego ibas a estar un mes sin comer. Volvamos a poner de moda la justa medida", dice el portuense de adopción.

No obstante, el adalid de las despensas dice estar "impresionado" este año por el ambiente triste, "porque se ha notado hasta en detalles tan tontos como que los supermercados han tardado un montón en poner villancicos. Parecía que nadie quería que llegara la Navidad. Otros años veías muchísima gente comprando con antelación, los carros llenos, y este año se ha notado, pero como somos como somos, seguramente iremos todos en los últimos días a comprar. Yo creo que estábamos todos como acojonaíllos, hasta que al final hemos dicho 'ya, o no cenamos'. En realidad, esto se puede definir como "acojone generalizado".

Pero él no, él es un auténtico investigador de los supers, y conviene atender a sus consejos: "He hecho últimamente varios descubrimientos, cosas que me han gustado mucho. Por ejemplo, Knorr ha sacado una crema de bogavante y cigalas que engaña lo que no está escrito, una cosa impresionante. El otro día preparé una receta en plan pijo, por si querías engañar a la gente. Yo le puse algún aliñito, pero sin ponerle nada está perfecta, y luego la presenté en un platito pequeño, con un langostinito en tempura que venden congelado en el Mercadona, y queda un entrante que te mueres. Y luego, por ejemplo, Argal ha sacado un pastel de cangrejo que para esta Navidad es impresionante: lo pones tal cual viene, lo presentas con unos esparraguitos cortaos por encima, y un poquito de mayonesa, y tienes un primer plato impresionante, oye, ¡porque está bueno! Da el pego, parece que lo has hecho tú".

Falsarius será un impostor declarado y militante, pero predica con el ejemplo, y cuenta que esta noche la cena en su casa "va a ser impostora total, porque me he encargado un capón de Cascajares, que son unos capones muy ricos, pero te lo mandan ya rellenos ellos, refrigerado, no congelado, y sólo tienes que meterlo media hora al horno, y quedan perfecto. A mí se me ha pasado ya la edad de estar tres horas con el asado. Además, en la mesa es un peazo bicho".

¿Es acaso Falsarius un flojo". Nada de eso, dice, por favor: "Le dedico mucho tiempo a la cocina, pero yo curro para que otros disfruten, estoy siempre enredando, buscando fórmulas y soluciones, y de hecho a veces me lleva más tiempo quitarle a una receta todo lo que le sobra que pensar la receta. Porque lo que intento hacer es sacar la sustancia de la receta, le quito al plato todas las gilipolleces y le dejo lo que lo hace bueno".

Ni siquiera el mundo de la falsedad culinaria es perfecto. Hay excepciones, y una que le duele especialmente a Falsarius es la de los percebes gallegos "de esos gordotes". "No hay forma de hacerlos impostores, y mira que los he buscado, no los hay en latas ni congelados, que yo sepa. Y encima, en la vida real, los encuentro y no me los puedo comprar".

Locos por buscarle un fallo a la teoría impostora, le planteamos la imposibilidad de falsificar un buen vino. Y, por fin asiente: "Es verdad, pero tenemos una ventaja que no había antes, que hay unos vinos buenísimos a un precio estupendo, por cinco euros... y con una proliferación de marcas impresionante. No tienes que irte a un reserva Rioja de estos de marca conocida, que te van a soplar una pasta, 30 euros la botella, cuando por cinco euritos, para el paladar medio español... Que esa es otra, porque a veces nos subimos a la parra, y pagamos lo que haya que pagar por un vino de la rehostia y, venga hombre, ¡si luego no lo vas a apreciar, si no tienes paladar! Si en realidad estás bebiendo con los ojos, por decir tengo esta botella delante que es muy cara".

Al final su recomendación es la siguiente: "A mí me parece muy buena idea en Nochebuena comer con cava, toda la cena. Te va dando un gustito, y al final estás muy a gustito con las burbujitas. Y encima hay cavas hoy en día que están a unos precios muy razonables. Y los vinos de la tierra, aquí tenemos unos vinitos estupendos. No te hablo ya de olorosos, finos, manzanillas y demás, pero luego hay unos vinitos blancos estupendos de por aquí. Yo tengo debilidad por el oloroso de la marca 'Gobernador', me parece fuera de serie, y no es nada caro. Para lo que quieras, porque se hacen milagros con él". Con razón, este cocinero impostado e importado, que proclama su doctrina desde El Puerto para toda España exclama: "A mí no me sacáis de aquí ya ni con rasqueta".

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