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Gasolineras de la provincia El consumo de gasóleo desciende por primera vez desde 2012 en Cádiz

  • La venta de combustible diésel cae un 1% hasta septiembre en relación con el mismo periodo de 2018 frente al ascenso del 6% de la gasolina

La gasolinera de Segunda Aguada en Cádiz. La gasolinera de Segunda Aguada en Cádiz.

La gasolinera de Segunda Aguada en Cádiz. / Joaquín Pino

La caída en desgracia del gasóleo a raíz del escándalo del dieselgate comienza a tener repercusiones en el consumo de combustible. La venta de combustible diésel ha caído en la provincia de Cádiz un 0,2% entre enero y septiembre, lo que supone el primer descenso desde el año 2012.

En los nueve primeros meses del año se distribuyeron un total de 324.876 toneladas de gasóleo A en las estaciones de servicio gaditanas, unas 1.200 toneladas menos que en el mismo periodo de 2018, según los registros mensuales de la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP). Si la tendencia no se corrige en el último trimestre del año, la venta de gasóleo A cerrará su primer ejercicio en negativo en siete años.

La situación es muy diferente en lo que se refiere a la gasolina. Hasta septiembre se habían comercializado algo más de 90.000 toneladas de gasolina –sumando 95 y 98 octanos– lo que supone un aumento del 6% respecto a los nueve primeros meses de 2018. Las preferencias del mercado se derivan claramente hacia la de 95 octanos, de menor coste que la de 98, ya que acapara prácticamente el 95% de la gasolina comercializada en la provincia de Cádiz.

El consumo de combustible es uno de los principales termómetros de la actividad económica. Con el estallido de la recesión, la venta de carburante en la provincia de Cádiz se desplomó más de un 30% desde el pico histórico de 2007, en el que se comercializaron 661.400 toneladas en Cádiz, hasta el mínimo registrado en 2012, en el que el volumen comercializado se situó por debajo de las 459.000 toneladas. según los datos de la Agencia Andaluza de la Energía.

Evolución del consumo de combustible en la provincia de Cádiz. Evolución del consumo de combustible en la provincia de Cádiz.

Evolución del consumo de combustible en la provincia de Cádiz. / Miguel Guillén

Desde entonces se ha recuperado de forma lenta pero sostenida, encadenando siete años de crecimiento consecutivo. 2018 se cerró con un volumen de 522.200 toneladas, sumando las gasolinas de 95 y 98 octanos y el gasóleo A, un 1,5% más que en 2017, aunque lejos de las cotas que se registraban en los años previos a la crisis. En lo que va de año, se han distribuido casi 415.000 toneladas, un 1% más que en los nueve primeros meses de 2018.

Márgenes estrechos

El incremento de las ventas no se traduce en más ingresos para un sector que cuenta con 220 puntos de suministro en la provincia y que se mueve en unos márgenes muy estrechos, según indica el presidente de la Asocación de Empresarios de Estaciones de Servicio de Cádiz, Ángel Zamorano, que recuerda que aún no se ha recuperado del impacto de la crisis.

“Tenemos dos problemas en nuestra provincia. Por un lado, es la que tiene más paro de Europa y no levantamos el vuelo. Y además, ha aumentado el número de puntos de suministro, por lo que la tarta, que ya era pequeña, nos la repartimos entre más estaciones”, explica.

El sector ve aún muy lejana la implantación del vehículo eléctrico, en un mercado que aún evidencia la inercia del periodo previo al estallido del dieselgate, en 2015, cuando dos de cada tres vehículos vendidos eran de gasóleo. Aunque la tendencia se ha invertido y ahora los coches de gasolina suponen casi el 70% de las ventas a particulares, según datos de los fabricantes, casi ocho de cada diez litros de combustible vendido en Cádiz son de gasóleo.

Tanto la electrificación como el uso de combustibles alternativos, como el GLP o el gas natural son prácticamente irrelevantes por el momento, según los datos de la Agencia Andaluza de la Energía. Y las gasolineras ven difícil el aprovechamiento económico de los cargadores eléctricos, no sólo por la fuerte inversión que requieren actualmente, sino por falta de sitio.

Angel Zamorano, presidente de la patronal de las estaciones de servicio de Cádiz. Angel Zamorano, presidente de la patronal de las estaciones de servicio de Cádiz.

Angel Zamorano, presidente de la patronal de las estaciones de servicio de Cádiz. / D. C.

“Las estaciones de servicio ocupan una media de 1.500 metros cuadrados y ya lo tenemos ocupado con lavaderos, boxes, los surtidores, o la tienda. Aunque los enchufes se desarrollen muy bien en el futuro y sean más rápidos, no hay espacio literalmente”, señala Zamorano.

El sector de las gasolineras se ha visto obligado a reinventarse en los últimos años. Por un lado, están apareciendo estaciones de servicio desatendidas, en línea con un modelo de negocio presente en otros países europeos como Francia. Por otro lado, los surtidores tradicionales están ofreciendo nuevos servicios ajenos al repostaje. “Las gasolineras actuales no tienen anda que ver con las de hace veinte años”, relata el presidente de la patronal provincial. “Vendemos desde butano hasta pan, pasando por una tienda de alimentación. Todo eso nos ayuda a mantener los puestos de trabajo”, agrega.

La búsqueda de nichos de mercado ha llegado hasta el punto de que se pueda encontrar en una gasolinera desde un lavadero de perros hasta taquillas para recoger encargos de Amazon, como en la gasolinera de Martín Ferador de Jerez. “Más que ingeniero, hemos tenido que ser ingeniosos para intentar de todas formas que el negocio siga siendo rentable”, sostiene el presidente de la patronal de estaciones de servicio de Cádiz.

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