Enfoque | El auge de la cirugía estética "La autoestima corporal está en el eje central"

La preocupación por la imagen y por los cánones de belleza que reflejan los medios, la tele, los canales de youtube y las redes sociales es una constante en la consulta de cualquier psicólogo juvenil. Así lo confirma el psicólogo gaditano experto en este público Francisco Javier Díaz Quintana (Erytheia Psicología), que explica que “para la gran mayoría de pacientes que trato en mi consulta, cuyo perfil es el de adolescentes con problemas emocionales, la preocupación por la imagen es muy importante. De hecho, en prácticamente todos los que acuden con problemas de autoestima, hay un problema de autoestima corporal.

"Es mayor en las chicas, aunque en los chicos también es relevante”, aclara. En esta carrera por la consecución del cuerpo diez, el más aceptado socialmente, el que más likes consiga en plena era instagram, “la autoestima corporal se ha colocado en una especie de eje central alrededor del que circulan otros factores importantes de socialización”. “En muchos casos –añade– tener una buena imagen conlleva ser aceptado socialmente, ser relevante para el grupo,sentirse importante, tener capacidad para ligar, etc”. Y el problema es que esta dictadura de la imagen “somete a los jóvenes a continuas comparativas, pues están en plena construcción de su identidad y en este proceco necesitan la aprobación de los demás”. Una encrucijada que con la sobrexposición en redes “se ha convertido en un disparate”.

Aquí entra de lleno la necesidad de sentirse aceptados, “hasta el punto de que si suben una foto y no cuentan con la aprobación de sus amigos pueden llegar a crearse conflictos y hasta rupturas”, señala. Conflictos que también se convierten en internos si los comentarios a esa foto no les son favorables. Pero hay que estar en las redes, pese a lo destructivas que puedan llegar a ser para un perfil determinado de joven, “pues no estar en ellas sería como no existir. A veces están más en las redes que en la vida real”.También es muy importante para ellos “la mirada que ofrecen de su imagen sus padres y fundamentalmente sus madres, en caso de las chicas, pues si tienen una forma sana de aceptar su imagen física, lo más seguro es que lo desplieguen, pero si les hacen comentarios tipo no te conviene comer esto o ponte mejor esta falda... puede llegar a perjudicarles mucho”.

En general, este experto compara estos comportamientos con el de los murciélagos, que van emitiendo señales, lanzando todo tipo globos sonda para ver cómo es la receptividad que tienen. Y las respuestas aparecen con todo tipo de reacciones. Porque el ideal de belleza “no necesariamente tiene que ver con la delgadez, éste no es el problema, la virtud está en aquello que sea fotografiable y que tenga éxito”. Aunque esto se traduzca en “fotografías manipuladas, idealizadas, que no correspondan con la realidad y en pasar horas y horas de gimnasio”. Porque entre los jóvenes “existe una doble obsesión que por un lado pasa por la imagen corporal, y por otro, por la imagen pública de ser una persona que se preocupa por su imagen”.

Y el problema no es querer tener una buena imagen, “que para nada es malo si se obtiene de forma saludable, lo que realmente hace daño es la obligatoriedad de tener una cara y un cuerpo bonito valorado no sólo por mí, sino por todos los demás” . Pero de nada sirve “hasta que no llegue la autoaceptación”.

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