"Los cincuenta son vamos a lo que vamos"
Pablo Carbonell cumple medio siglo, sus amigos le hacen una fiesta en Zahara y lo reciben con caretas del artista
"Ser un cincuentón suena mejor, más interesante que ser un cuarentón. Y además es la ele [L] en números romanos, que a mí me encanta porque es la ele de lara-lere". Y Pablo Carbonell entonó una coplilla, emocionado, en el escenario de la cafetería-pastelería La Dificultosa, en Zahara de los Atunes, donde un centenar de familiares, amigos, vecinos, veraneantes y espontáneos se reunieron para acompañarle en su estreno del medio siglo.
El artista se enfundó en un traje negro con algún lamparón que confesó haber utilizado diez años antes y se presentó en su fiesta "sorpresa", la fiesta sorpresa que había organizado su pareja, María, y de cuyo programa de festejos solo sabía que tendría una actuación que le iba "a encantar".
Desvelada la sorpresa: eran las niñas de la academia Raíces de Barbate, entre las que estaba su propia hija pequeña.
Pablo Carbonell se sintió John Malkovich en Cómo ser John Malkovich cuando le recibieron más de cincuenta Pablos Carboneles, o todos los invitados cubiertos con unas caretas del artista.
A los mandos del evento, Seju Monzón; en la escenografía y hasta presentando el vino Retinto Carbonell since 1962, el dibujante Mikel Urmeneta; y entre otros abrazos y actuaciones, las de Gonzalo Hermida y Javier Ruibal. Atunes en el paraíso, hasta primeras horas de la mañana del domingo.
"Creo que cumplir los simbólicos 50 años provoca un ensalzamiento del vive el momento. Los cuarenta son la nostalgia de la adolescencia y los cincuenta son vamos a lo que vamos", escribió el gaditano-barbateño-zahareño ese carpe diem con letras mayúsculas.
También te puede interesar
Contenido ofrecido por Hospitales Pascual
Hablamos con Dr. Francisco Bermúdez Ordoñez, Urólogo del Hospital Virgen de las Montañas