"Hay que cerrar filas por la provincia para salir de esta lamentable situación"
LOLA RODRÍGUEZ VALADÉS. Secretaria general de Comisiones Obreras Cádiz
Exige una respuesta inmediata para 125.000 parados sin prestación Llama a un frente común en defensa de Navantia, Las Aletas y la Zona Franca, frente al clon sevillano que la amenaza
-¿De agosto a agosto, cómo definiría este año laboral?
-Los datos que tenemos de la provincia son bastante negativos, principalmente, por el número de desempleados, por la tasa de desempleo tan elevada, y lo que más nos preocupa: casi un 57% de personas que estando en paro no están percibiendo ningún tipo de prestación, con el drama que significa eso, el nivel de pobreza y de exclusión social. Es muy preocupante. Aunque en el mes de julio haya habido un alivio de 4.800 parados menos, el porcentaje de personas sin prestación económica alguna precisa de una respuesta rápida e inmediata, tanto del Gobierno andaluz como del Gobierno central.
-¿De cuántas personas hablamos?
-De 123.000 a 127.000.
-¿Cuántas han sido víctimas de la última reforma laboral?
-Nuestro balance de la reforma laboral se resume en que ha traído más paro, más pobreza, más desregulación laboral, y , por lo tanto, más conflictividad. En la provincia ya partíamos de unos niveles superiores a la media nacional y andaluza y la reforma ha contribuido a que ese porcentaje se eleve de una manera preocupante.
-¿Qué sectores han sido los más castigados?
-El sector que encabeza el número de desempleados, es servicios. Construcción también está muy castigado y en industria estamos hablando de 15.000 parados. Ha habido mucha gente que ha fluctuado entre la construcción y los servicios.
-Sin embargo, desde el Gobierno dicen que la reforma está contribuyendo a la creación de empleo ¿Hasta que punto se está volviendo precario ese nuevo empleo?
-Se trata de contratos bastante en precario, por su corta duración y porque son a tiempo parcial. La contratación ha sufrido una gran precariedad. Desgraciadamente, en esta provincia, los brotes verdes todavía no los vemos. Los esperamos, los ansiamos y los solicitamos, pero no somos capaces de ver esos brotes de los que se habla desde el Gobierno central.
-Pese a ello, se siguen proponiendo más recortes salariales. Si continúa mermando el poder adquisitivo ¿es posible que repunte el consumo y, por tanto, los beneficios de las empresas?
-Es una contradicción bastante grande. Cuando el FMI habla de reducir un 10% los salarios, es importante que no olvidemos -lo ha dicho la Patronal hoy [por el jueves]- que el incremento medio salarial ha sido en España del 0% en casi en un 40% de los convenios colectivos, en los que la media se sitúa en un 0,7%, cuando la subida de los precios está en un 1%. Si seguimos abaratando los salarios -en un porcentaje muy elevado, situados en menos de mil euros-, difícilmente se podrá reactivar el consumo y la economía.
-¿Hay muchos convenios bloqueados?
-En la provincia ha habido un revulsivo importante en la negociación colectiva. Hemos conseguido cerrar la inmensa mayoría de los convenios que estaban abiertos y atascados. Es verdad que quedan algunos importantes por cerrar, como el de industria, el de las pymes o el vuestro. Pero en general, sí que ha habido acuerdo y entendimiento. Creo que en los últimos meses hemos conseguido darle un vuelco a toda la negociación colectiva abierta, pero hay que valorar mucho el esfuerzo de la clase trabajadora a la hora de situar los incrementos salariales prácticamente en 0 o en pocas décimas.,
-Parece que nunca es suficiente para algunas empresas...
-Sí, hay veces que esto parece que no tiene fondo. Arremeten y siguen exigiendo que sea la clase trabajadora la que ponga toda la carne en el asador, cuando ese mínimo beneficio que están obteniendo tampoco está repercutiendo en la generación de empleo. Los trabajadores y las trabajadoras han sido muy coherentes y han hecho un esfuerzo excesivo. Y ahora le toca a la parte empresarial dotar y poner en marcha mecanismos que generen empleo, pero de calidad y con derechos.
- Pese a los cortes de tráfico, ¿se han convertido las movilizaciones de Navantia en centinelas de las demandas laborales y sociales de la Bahía?
-Creo que en esta provincia hay que hacer un llamamiento de consenso a las instituciones, a la clase política y a los sindicatos, y cerrar filas en torno a Navantia. Que haya una petición común de cargas de trabajo para Navantia. Por lo que significa en volumen de trabajadores y lo que significa en empleo indirecto. Navantia, en sus mejores momentos ha generado más de 10.000 puestos de trabajo indirectos. Ahora es necesario guardar las diferencias, hacer un frente común, incluida la sociedad de la Bahía, y exigir carga de trabajo para los astilleros de Cádiz.
-No parece que haya resultados...
-Escuchamos muchas promesas, muchas intenciones de implicación, pero las cargas de trabajo no acaban de llegar. Está claro que en los Presupuestos Generales del Estado para 2014 vamos a ver si realmente existe o no una apuesta real por la provincia, ante las circunstancias que está viviendo. Lo que no se refleje ahí, difícilmente llegará.
-¿A qué atribuye esa falta de apuesta efectiva?
-No es comprensible, por lo que significa para esta provincia. Cádiz no se puede permitir ni una pérdida más de empleo. Hay que apostar por Navantia, por lo que se genera indirectamente y por un tejido industrial que sostenga esta provincia con perspectivas de futuro.
-En febrero, el TSJA tumbaba los planes de la Junta para Las Aletas. Octava sentencia en contra ¿Está gafado el proyecto?
-Seguimos apostando por un proyecto en una zona muy específica, con un potencial muy específico. Quizá ahí también debía de haber un consenso político, donde las diferencias se dejen a un lado y se cierren filas. Y se busque una solución jurídica que permita su desarrollo. En la última reunión se dio a conocer la última propuesta: creemos que es interesante, viable, pero para sentarse a trabajarla por las partes afectadas y, probablemente entonces, podamos llegar a un consenso. Lo fundamental es que dejemos las diferencias políticas a un lado y nos centremos en lo que esta provincia necesita y requiere, con independencia del color político.
-No cuaja la reocupación de los terrenos de Delphi, (ni la recolocación de sus ex trabajadores). Ni cuaja nada en Visteon ¿No hay empresarios? ¿Por qué la Administración no va a buscarlos?
-Hay que apostar. Y no desde el discurso, sino desde el trabajo del día a día. Tiene que haber un proyecto atractivo que atraiga industrias a esta provincia. Por eso nuestra organización ha defendido siempre el proyecto de Las Aletas, incluso hoy, después de todas las vicisitudes por las que hemos pasado. Pero eso hay que trabajarlo, ponerlo en valor, potenciarlo. Hay que hacer atractiva esta provincia para que vengan empresas de fuera. Tenemos muchas promesas encima de la mesa y ninguna cumplida. Ni los terrenos de Delphi, ni el acuerdo con los ex trabajadores. Hay un incumplimento tras otro, después de haber cerrado acuerdos. Hace falta una apuesta seria por esta provincia, y eso no consiste en titulares y en fotos, sino en consenso y trabajo diario.
-¿Qué pasa con la gestión de las ayudas públicas, cuestionada y en algún caso en los tribunales?
-Aquí hemos vivido mucho de esas políticas y no se ha hecho una apuesta seria en la industria por generar un tejido productivo que la permita desarrollarse y encarar un futuro mejor. Lo hemos basado casi todo en subvenciones y en ayudas. Los brotes verdes se van sembrando. Y aquí no se ha sembrado nada. Ni siquiera ha habido una apuesta empresarial en tiempos de bonanza por reinvertir beneficios y por modernizar la industria. Tenemos un tejido industrial, productivo, económico, muy débil. No ha habido una apuesta por parte de los empresarios que permitiera afrontar un futuro más llevadero.
-¿Habría que reformar el sistema?
-Creo que las subvenciones son necesarias, tienen que llegar de las Administraciones, pero con el máximo de control, porque estamos hablando de dinero público. Tiene que haber una rigurosidad y un seguimiento adecuados, porque la solución a las anomalías no puede ser su retirada, sino un seguimiento: a qué se están dedicando, si responden y cumplen con los objetivos previstos y marcados. En Comisiones somos muy exigentes a la hora de controlarlas.
-Una Zona Franca en Sevilla no parece que vaya a mejorar la situación de la provincia...
-Nos ha sorprendido. No podemos olvidar la sostenibilidad de todas las provincias y la conjugación de sus intereses. Y aquí nos estamos desviando de todo eso. Precisamente ahora, cuando hablamos de la plataforma logística de Cádiz, con la carencia que tenemos de infraestructuras, resulta que la Zona Franca se va a Sevilla. O cerramos filas y apostamos por la Zona Franca de Cádiz, por el cumplimiento y la terminación de determinadas infraestructuras que son necesarias para el desarrollo de esa plataforma logística tan importante de la que se habla, o la Bahía de Cádiz va sufrir un efecto negativo con respecto al potencial que tendría la Zona Franca de Sevilla, que, probablemente, vendrá acompañada de un dragado del Guadalquivir mayor, con las repercusiones medioambientales negativas que conllevaría. Hay que seguir apostando por la Zona Franca de Cádiz y cerrando filas todas las fuerzas políticas por los intereses de esta provincia, que están por encima de todo, porque son los intereses de los ciudadanos.
-CCOO-Sevilla no lo verá así...
-También nosotros tenemos ese problema. Pero lo que hace falta es un pronunciamiento alto y claro de los políticos de Cádiz: apostamos o no apostamos. Hay que cerrar filas en qué es lo prioritario para esta provincia.
-¿Qué es lo prioritario?
-El desarrollo de la infraestructuras es urgente y necesario. El tramo del ferrocarril Algeciras-Bobadilla, fundamental. Al ritmo que van las consignaciones, puede tardar toda una vida. La mayor parte de los fondos europeos se están enviando a Valencia y Barcelona. Y ese tramo de vía, completamente obsoleto, necesita mejorarse ya, porque si no, un día vamos a tener un disgusto gordo. Otra urgencia: La liberación del peaje de la autopista, que también imposibilita que las empresas lleguen a Cádiz. Y, o bien se adelanta, o bien se hace el desdoble de la antigua Nacional IV entre Jerez y Dos Hermanas. El Bajo de La Cabezuela, necesario. El tramo pendiente y eterno de la autovía A7 [antigua Nacional 340] entre Vejer y Algeciras. El tramo Antequera-Olvera, en la Sierra. El desarrollo del proyecto de Las Aletas, que debe arrancar de manera clara y contundente, ya. Creemos que hay elementos que nos tienen que unir, porque son necesarios y precisos para el desarrollo de la provincia.
-Para colmo, ahora, problemas con Gibraltar
-Es un conflicto que va más allá de la pesca. Hay en torno a 6.000 trabajadores españoles que entran y salen diariamente de Gibraltar. A eso hay que sumar la entrada de materias primas compradas en España. Hay una economía de apoyo mutuo. Las acciones y las reacciones de uno y otro Gobierno pueden tener en la ciudadanía consecuencias mayores si no se dialoga y no se negocia. Hemos mantenido reuniones con la United [el sindicato gibraltareño], porque nos preocupa. Hacemos un llamamiento a los Gobiernos español y de Gibraltar para que ese problema se solucione desde la diplomacia propia de dos países vecinos pertenecientes a la Unión Europea. No se trata de quién puede más.
-Con este panorama ¿esperan un otoño reivindicativo?
-Esperamos que sea calentito. Mucho nos tememos que al terminar el verano, el desempleo vuelva a incrementarse. Esta provincia precisa de ir a movilizaciones con una preocupación, que es el paro, y con una reivindicación, que es el empleo. Creo que debemos sumar todas las fuerzas sociales. Hay que exigir tanto al Gobierno autonómico como al central una propuesta seria por esta provincia que nos permita salir de la situación en la que nos encontramos, porque, insisto, hay miles de personas ya que viven de manera muy precaria y necesitan de respuesta urgente.
-Han sido 12 meses de mucha conflictividad. Y de mucha dureza por parte de la Policía...
-Nos ha sorprendido que la respuesta por parte del Gobierno central a movilizaciones pacíficas y sin altercados haya sido de más presencia policial y sanciones económicas que castigan nuevamente a los que en peor situación están. Nos sorprende que un agente policial pueda, a la misma hora y en el mismo sitio, sancionar a más de veinte personas. Vamos a seguir reivindicando derechos y empleo, de una forma pacífica. Y esa presencia policial desmesurada lo que hace es caldear los ánimos y conseguir una respuesta contraria a la del motor de las movilizaciones. UGT y CCOO le hemos expuesto al subdelegado del Gobierno que nos parecía excesiva la presencia policial y que había sanciones que no se corresponden con alteraciones del orden público. Su repuesta fue que se hicieran las alegaciones pertinentes. Las sanciones continúan y solo queda la vía jurídica.
-CCOO y UGT atraviesan por una crisis de credibilidad que ha empeorado con la presentación de ERES en ambos sindicatos ¿Es necesario un cambio?
-Está claro que las centrales sindicales tienen que ir con los tiempos y, seguramente, tengamos que ir reinventándonos según el momento que atravesamos. Tanto es así que las críticas a los ERES que hemos sufrido tanto Comisiones como UGT han sido producto de ese acoso a las centrales sindicales de clase. Hay una campaña de descrédito orquestada. Pero frente a ella, los trabajadores siguen apostando por los sindicatos de clase. Hay algo que molesta enormemente: las organizaciones sindicales organizadas y con capacidad de respuesta. Esa permanente campaña de acoso y derribo se debe a que molestamos, a que tenemos discurso y propuestas en estos momentos difíciles. Y vamos a estar donde hemos estado siempre: en la defensa de la clase trabajadora.
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